jueves, 4 de febrero de 2021

Francisco Franco

 

Francisco Franco


 

Fuente: Escrito por Gabriela Briceño V.

 

 

En la historia de España han existido y vivido muchos personas relevantes e importantes. Uno de estos personajes fue Francisco Franco, un hombre que dedicó su vida a la carrera militar llegando a ser un dictador. Fue el hombre que se encargó de instaurar una dictadura con aires fascistas la cual logró sobrevivir hasta el día de su muerte y que, de una u otra forma, intervino en la historia moderna de España.

 

Información personal

 

  • Cuándo nació: 04/12/1892
  • Dónde nació: Ferrol, España
  • Cuándo murió: 20/11/1975
  • Dónde murió: Madrid, España

¿Quién fue Francisco Franco?

Francisco Franco fue un dictador y militar de origen español que se encargó de dar el golpe de Estado en contra del gobierno democrático de la II República en el año 1936 lo que produjo poco tiempo después la Guerra Civil en España.

Qué hizo Francisco Franco

Francisco Franco hizo muchas cosas negativas y positivas durante su mandato. Se hizo cargo y logró un gran desarrollo económico y social en el país, principalmente durante los primeros años en los que instauró su dictadura. Hizo posible que se dieran cambios importantes que lograron mejorar y favorecer la transición hacia una democracia sin violencia ni peleas. A pesar de que iba en contra de la democracia liberal, al final terminó cediendo su poder.

Sin embargo, fue un hombre que instauró la represión para buscar la victoria y lo hizo por medio de una guerra civil que duró muchos años. Fue y es aún criticado por haber mantenido durante casi 40 años la guerra entre las dos Españas eliminando todo aire de libertad y promoviendo la desconfianza. A pesar d esto, mejoró las clases sociales medias y colocó a España como la novena potencia en el mundo. Inició la construcción de toda la seguridad social, mejoró los niveles de desempleo y los seguros de salud.

Biografía de Francisco Franco

Nació en la ciudad de Ferrol un 4 de diciembre del año 1892. Su familia pertenecía a la clase social media. La mayor parte de sus rasgos de personalidad provenían de su madre quien le inculcó una serie de valores que lo identificaron durante su vida adulta.

De joven fue bastante reservado e incluso un poco tímido. Cuando cumplió los doce años ingresó a realizar estudios en una escuela naval y en el año 1907 ingresó a la Academia Militar de la ciudad de Toledo. En el año 1909 fue enviar a Marruecos y por su participación en las guerras africanas fue ascendido en la jerarquía militar española. De soldado pasó a general y finalmente llegó a ser teniente y capitán general.

Muerte

Durante el año 1975, Francisco Franco sufrió de varios problemas cardiacos incluyendo ataques al corazón, además, padeció de numerosas complicaciones gástricas que finalmente le produjeron una peritonitis aguda, una enfermedad que afectó muchos de sus órganos vitales. Según la historia, tuvo un largo periodo de agonía antes de morir el 20 de noviembre del año 1975 debido a un choque séptico que acabó con su vida.

Su vela duró aproximadamente cincuenta horas en total y fue velado en la capilla ardiente. En su testamento dejó una herencia para su esposa y para su hija de 28.5 millones de pesetas, monto que en la actualidad alcanza los 1.8 millones de euros. Este testamento lo había redactado con ocho años de anticipación. Además, incluyó dentro de su herencia varias fincas, inmuebles, cuentas, sociedades y el placete señorial localizado en el municipio de Sada ubicado en la Coruña, probablemente lo más valioso de su herencia. El cementerio en donde sus restos descansan se encuentra ahora en manos del Patrimonio Nacional y su cripta fue construida en el año 1969. En este lugar también descansan los restos de su esposa.

Carrera militar


 

Su carrera militar la inició en la Academia Militar de Toledo, lugar en donde inició su brillante carrera. Ascendió en el campo de la milicia con mucha rapidez y ya en el año 1912 era teniente para posteriormente ascender a capitán, coronel y general de brigada en el año 1926. La mayor parte de su carrera en la milicia la hizo en África y logró obtener una gran cantidad de condecoraciones. Participó además en varios hechos bélicos en los cuales solamente una vez fue herido.

En el año 1920 se unió a la Legión, un movimiento creado por Millán Astray y con ellos logró participar en varios hechos bélicos para luego ser elevado de cargo, llegando incluso a ocupar el lugar como jefe de la organización. Luego de su participación activa en África, se desempeñó en varios cargos hasta que la Guerra Civil inició, fue aquí donde pasó a ser director de la Academia General Militar y comandante de de La Coruña, Baleares y jefe de las fuerzas de España ubicadas en Marruecos.

 Guerra Civil


 

El 18 de julio del año 1936, Francisco Franco participó de la sublevación del ejército africano llevando a cabo un golpe de estado el cual fracasó, como resultado, se inició la Guerra Civil Española. Fue así como el país se dividió en dos bandos diferentes, uno el republicano y el otro el nacional o sublevado como también se le conocía y que era dirigido por Francisco Franco. Durante los enfrentamientos, los dos ambos se llenaron de crueldad, se dieron muchos fusilamientos de personas civiles y de militares que se mantenían fieles al gobierno y se dio una cacería de republicanos por parte de los grupos fascistas de Francisco Franco.

Dictadura de Francisco Franco


 

Su mandado dictatorial inició un 1 de abril del año 1939. Fue en ese momento en que decidió instaurar su régimen que pasó del totalitarismo fascista a la dictadura autoritaria. Durante su gobierno se mantuvo un tipo de política económica que se basó en la autarquía. El Generalísimo Franco, como se le conocía en ese momento, logró alcanzar poderes dentro del gobierno que nunca antes habían sido alcanzados. Por medio de su Ley de Reorganización de la Administración del Estado logró tener en sus manos todos los poderes gubernamentales incluyendo el poder ejecutivo y legislativo. Logró incluso que la iglesia católica le diera justificación ideológica, militante y beligerante.

Creó el partido FET, el cual actuó como un instrumento para poder organizar mejor a todos los seguidores de su régimen, para controlar mejor la sociedad y para mantener el mando. Toda fuente de autoridad provenía únicamente de él instituyendo poco a poco una monarquía de tipo nominal.

Ideología

La ideología de Francisco Franco fue uno de los aspectos más odiados y criticados. Era fiel seguidor de los ideales del franquismo, un régimen completamente dictatorial y totalitario por lo que en sus ideas no existía ningún tipo de idea democrática. En su forma de pensar, se encargó de perseguir, de torturar y de asesinar a toda persona que estuviera en contra de sus ideales. Tuvo en todo momento una ideología totalmente anticomunista y tradicionalista incluyendo en ellas métodos fascistas.

Personalidad

De acuerdo a información recopilada por expertos historiadores, su personalidad era graciosa. Francisco Franco era un hombre lleno de cultura pero al mismo tiempo muy compulsivo e intrigante. No le importaba mentir si lo consideraba necesario y era también receloso, egoísta y poco confiado.

Características físicas

No se encuentra ningún registro en donde se dé una descripción exacta de sus características físicas pero muchos lo describen como un hombre delgado, de estatura mediana que acostumbraba a utilizar bigote. Su piel blanca y con poca cantidad de cabello, nariz puntiaguda y cejas prominentes.

Padres

Su madre, María del Pilar Bahamonde Pardo y su padre Nicolás Franco quien trabajó mucho tiempo como capitán de la armada y como un oficial en la colonia.

Relaciones

Contrajo matrimonio con Carmen Polo, mujer con la que estuvo casado hasta el último de sus días.

Hijos

Francisco Franco únicamente tuvo una hija con su esposa, María del Carmen Franco Polo.

Importancia

Francisco Franco fue visto como un caudillo de origen español que llegó a convertirse en uno de los dictadores más importantes en España provocando así un impacto mayor en la historia del país. Muchos expertos historiadores insisten en que, a pesar de su gobierno autoritario realizó muchas obras positivas que ayudaron al país a salir adelante, y que gracias a él se logró la unidad nacional, mayor prosperidad, reconciliación y en última instancia la democracia.

Frases de Francisco Franco

Algunas de sus frases más reconocidas de Francisco Franco fueron:

  • El horror del desastre no podrá nunca nublar vuestra gloria.
  • Desde que me convertí en general se me puso en vías de grandes responsabilidades para el futuro.
  • Se habla de democracia. Nosotros, los españoles, ya la hemos conocido. Y no nos dio resultado.
  • Estábamos al borde del abismo, pero hemos dado un paso hacia adelante.
  • Ellos lo tienen todo. Todo menos la razón.

Curiosidades

  • Su nombre completo era Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde.
  • Estuvo a punto de morir cuando fue herido en el vientre en una batalla en El-Biutz.
  • Consideraba que había sido elegido por Dios para salvar a España.
  • Era conocido con el apodo de “Cerillita” cuando estaba niño debido a su delgadez.
  • Prohibió que se hablaran otras lenguas que no fuera el castellano en medios de comunicación, escuelas o negocios.
  • Con afecto,
  • Ruben

 

 

 

miércoles, 3 de febrero de 2021

León Tolstói

 

León Tolstói


 

Fuente: Biografías y vidas

(Liev Nikoláievich Tolstói; Yasnaia Poliana, 1828 - Astapovo, 1910) Escritor y reformador ruso. Junto con Fiódor Dostoievski, es el más destacado representante de la novela realista en Rusia, como lo fueron Balzac, Stendhal y Flaubert en Francia o Galdós y «Clarín» en España.


León Tolstói

Hijo del noble propietario y de la acaudalada princesa María Volkonski, Tolstói viviría siempre escindido entre esos dos espacios simbólicos que son la gran urbe y el campo, pues si el primero representaba para él el deleite, el derroche y el lujo de quienes ambicionaban brillar en sociedad, el segundo, por el que sintió devoción, era el lugar del laborioso alumbramiento de sus preclaros sueños literarios. El muchacho quedó precozmente huérfano, porque su madre falleció a los dos años de haberlo concebido y su padre murió en 1837. Pero el hecho de que después pasara a vivir con dos tías suyas no influyó en su educación, que estuvo durante todo este tiempo al cuidado de varios preceptores masculinos no demasiado exigentes con el joven aristócrata.

En 1843 pasó a la Universidad de Kazán, donde se matriculó en la Facultad de Letras, carrera que abandonó para cursar derecho. Estos cambios, no obstante, hicieron que mejorasen muy poco sus pésimos rendimientos académicos, y probablemente no hubiera coronado nunca con éxito su instrucción de no haber atendido sus examinadores al alto rango de su familia.

Además, según cuenta el propio Tolstoi en Adolescencia, a los dieciséis años carecía de toda convicción moral y religiosa, se entregaba sin remordimiento a la ociosidad, era disoluto, resistía asombrosamente las bebidas alcohólicas, jugaba a las cartas sin descanso y obtenía con envidiable facilidad los favores de las mujeres. Regalado por esa existencia de estudiante rico y con completa despreocupación de sus obligaciones, vivió algún tiempo tanto en la bulliciosa Kazán como en la corrompida y deslumbrante ciudad de San Petersburgo.

Al salir de la universidad, en 1847, escapó de las populosas urbes y se refugió entre los campesinos de su Yasnaia Poliana natal, sufriendo su conciencia una profunda sacudida ante el espectáculo del dolor y la miseria de sus siervos. A raíz de esta descorazonadora experiencia, concibió la noble idea de consagrarse al mejoramiento y enmienda de las opresivas condiciones de los pobres, pero aún no sabía por dónde empezar. De momento, para dar rienda suelta al vigor desbordante de su espíritu joven, decidió abrazar la carrera militar e ingresó en el ejército a instancias de su amado hermano Nicolás. Pasó el examen reglamentario en Tiflis y fue nombrado oficial de artillería.

El enfrentamiento contra las guerrillas tártaras en las fronteras del Cáucaso tuvo para él la doble consecuencia de descubrirle la propia temeridad y desprecio de la muerte y de darle a conocer un paisaje impresionante que guardará para siempre en su memoria. Enamorado desde niño de la naturaleza, aquellos monumentales lugares grabaron en su ánimo una nueva fe panteísta y un indeleble y singular misticismo.

Al estallar la guerra de Crimea en 1853, pidió ser destinado al frente, donde dio muestras de gran arrojo y ganó cierta reputación por su intrepidez, pero su sensibilidad exacerbada toleró con impaciencia la ineptitud de los generales y el a menudo baldío heroísmo de los soldados, de modo que pidió su retiro y, tras descansar una breve temporada en el campo, decidió consagrarse por entero a la tarea de escribir. 


 

Lampiño en su época de estudiante, mostachudo en el ejército y barbado en la década de los sesenta, la estampa que se hizo más célebre de Tolstoi es la que lo retrata ya anciano, con las luengas y pobladas barbas blancas reposando en el pecho, el enérgico rostro hendido por una miríada de arrugas y los ojos alucinados. Pero esta emblemática imagen de patriarca terminó por adoptarla en su excéntrica vejez tras arduas batallas para reformar la vida social de su patria, empresa ésta jalonada en demasiadas ocasiones por inapelables derrotas. 


 

Durante algún tiempo viajó por Francia, Alemania, Suiza..., y de allí se trajo las revolucionarias ideas pedagógicas que le moverían a abrir una escuela para pobres y fundar un periódico sobre temas didácticos al que puso por nombre Yasnaia Poliana. La enseñanza en su institución era completamente gratuita, los alumnos podían entrar y salir de clase a su antojo y jamás, por ningún motivo, se procedía al más mínimo castigo. La escuela estaba ubicada en una casa próxima a la que habitaba Tolstoi y la base de la enseñanza era el Antiguo Testamento.

Pronto fue imitada por otras, pero su peligrosa novedad, junto a los ataques del escritor contra la censura y a su reivindicación de la libertad de palabra para todos, incluso para los disidentes políticos, despertó las iras del gobierno, que a los pocos años mandó cerrarla. Era uno de los primeros reveses de su proyecto reformador y uno de los primeros encontronazos con las fuerzas vivas de Rusia, aunque no sería el único. Sus discrepancias con la Iglesia Ortodoxa también se hicieron notorias al negar abiertamente su parafernalia litúrgica, denunciar la inútil profusión de iconos, los enrarecidos ambientes con olor a incienso y la hipocresía y superficialidad de los Papas.

Además, cargó contra el ejército basándose en el Sermón de la Montaña y recordando que toda forma de violencia era contraria a las enseñanzas de Jesucristo, con lo que se ganó la enemistad juramentada no sólo de los militares sino del propio zar. Incluso sus propios siervos, a los que concedió la emancipación tras el decreto de febrero de 1861, miraron siempre a Tostoi, hombre tan bondadoso como de temperamento tornadizo, con insuperable suspicacia.

A pesar de ser persona acostumbrada a meditar sobre la muerte, el trágico fallecimiento de su hermano Nicolás, acaecido el 20 de septiembre de 1860, le produjo una extraordinaria conmoción y, al año siguiente, se estableció definitivamente en Yasnaia Poliana. Allá trasladará en 1862 a su flamante esposa Sofía Behrs, hija de un médico de Moscú con quien compartió toda su vida y cuya abnegación y sentido práctico fue el complemento ideal para un hombre abismado en sus propias fantasías.

Sofía era entonces una inocente muchacha de dieciocho años, deslumbrada por aquel experimentado joven de treinta y cuatro que tenía a sus espaldas un pasado aventurero y que, además, con imprudente sinceridad, quiso que conociese al detalle sus anteriores locuras y le entregó el diario de su juventud donde daba cuenta de sus escandalosos desafueros y flirteos. Con todo, aquella doncella (que le daría trece hijos) no titubeó ni un momento y aceptó enamorada la proposición de unir sus vidas, contrato que, salvando períodos tormentosos, habría de durar casi medio siglo.

Merced a los cuidados que le prodigaba Sofía en los primeros y felices años de matrimonio, Tolstoi gozó de condiciones óptimas para escribir su asombroso fresco histórico titulado Guerra y paz, la epopeya de la invasión de Rusia por Napoleón en 1812, en la que se recrean nada menos que las vidas de quinientos personajes. El abultado manuscrito fue pacientemente copiado siete veces por la esposa a medida que el escritor corregía; también era ella quien se ocupaba de la educación de los hijos, de presentar a las niñas en sociedad y de cuidar del patrimonio familiar.

La construcción de este monumento literario le reportó inmediatamente fama en Rusia y en Europa, porque fue traducido enseguida a todas las lenguas cultas e influyó notablemente en la narrativa posterior, pero el místico patriarca juzgó siempre que gozar halagada mente de esta celebridad era una nueva forma de pecado, una manera indigna de complacerse en la vanidad y en la soberbia.

Si Guerra y paz había comenzado a publicarse por entregas en la revista El Mensajero Ruso en 1864 y se concluyó en 1869, muchas fueron después las novelas notables que salieron de su prolífica pluma; sus obras completas pueden llenar casi un centenar de volúmenes. La principal de ellas es Ana Karenina (1875-1876), donde se relata una febril pasión adúltera, pero también son impresionantes La sonata a Kreutzer (1890), curiosa condenación del matrimonio, y la que es acaso más patética de todas: La muerte de Iván Ilich (1885).

Al igual que algunos de sus personajes, el final de Tolstoi tampoco estuvo exento de dramatismo y el escritor expiró en condiciones bastante extrañas. Había vivido los últimos años compartiendo casi todo su tiempo con paupérrimos campesinos, predicando con el ejemplo su doctrina de la pobreza, trabajando como zapatero durante varias horas al día y repartiendo limosna. Muy distanciado de su familia, que no podía comprender estas extravagancias, se abstenía de fumar y de beber alcohol, se alimentaba de vegetales y dormía en un duro catre.

Por último, concibió la idea de terminar sus días en un retiro humilde y el octogenario abandonó su hogar subrepticiamente en la sola compañía de su acólito el doctor Marivetski, que había dejado su rica clientela de la ciudad para seguir los pasos del íntegro novelista. Tras explicar sus razones en una carta a su esposa, partió en la madrugada del 10 de noviembre de 1910 con un pequeño baúl en el que metió su ropa blanca y unos pocos libros.

Durante algunos días nada se supo de los fugitivos, pero el 14 de noviembre Tolstoi fue víctima de un grave ataque pulmonar que lo obligó a detenerse y a buscar refugio en la casa del jefe de estación de Astapovo, donde recibió los cuidados solícitos de la familia de éste. Sofía llegó antes de que falleciera, pero no quiso turbar la paz del moribundo y no entró en la alcoba hasta después del final. Le dijeron, aunque no sabemos si el anciano pudo encontrar consuelo en esa filantropía tan injusta para con el, que sus últimas palabras habían sido: "Amo a muchos."

En cierto modo, la biografía de León Tolstoi constituye una infatigable exploración de las claves de esa sociedad plural y a menudo cruel que lo rodeaba, por lo que consagró toda su vida a la búsqueda dramática del compromiso más sincero y honesto que podía establecer con ella. Aristócrata refinado y opulento, acabó por definirse paradójicamente como anarquista cristiano, provocando el desconcierto entre los de su clase; creyente convencido de la verdad de los evangelios, mantuvo abiertos enfrentamientos con la Iglesia Ortodoxa y fue excomulgado; promotor de bienintencionadas reformas sociales, no obtuvo el reconocimiento ni la admiración de los radicales ni de los revolucionarios; héroe en la guerra de Crimea, enarboló después la bandera de la mansedumbre y la piedad como las más altas virtudes; y, en fin, discutible y discutido pensador social, nadie le niega hoy haber dado a la imprenta una obra literaria inmensa, una de las mayores de todos los tiempos, donde la epopeya y el lirismo se entreveran y donde la guerra y la paz de los pueblos cobran realidad plásticamente en los lujosos salones y en los campos de batalla, en las ilusiones irreductibles y en los furiosos tormentos del asendereado corazón humano.


 

Con afecto, Ruben