miércoles, 6 de mayo de 2026

Arnold Schönberg

 

Arnold Schönberg

Grandes compositores del siglo 20




(Arnold Schoenberg o Schönberg; Viena, 1874 - Los Ángeles, 1951) Compositor y pintor austríaco, nacionalizado estadounidense. Su vida y su obra se vieron siempre rodeadas de polémica. Compositor y pedagogo -sus alumnos Alban Berg y Anton von Webern ocupan un lugar de privilegio en la historia de la música- , fue una figura capital en la evolución de la música durante el siglo XX, aunque chocó con la incomprensión del público y la crítica de su época, poco dispuestos a aceptar la ruptura con el sistema tonal que su obra representaba.

 

Sin embargo, es importante señalar que Schönberg nunca se consideró a sí mismo como un revolucionario, sino más bien como un eslabón más en una tradición musical que se remonta hasta Bach. En este sentido el dodecafonismo, más que el fin de la tonalidad, suponía el intento de sistematización de un nuevo método que permitiera superar sus contradicciones.

 


 

Arnold Schönberg

 

Hijo de una familia de origen judío, Schönberg se inició en la música de forma autodidacta. Las únicas lecciones que recibió en su vida se las dio el compositor Alexander von Zemlinsky, quien en 1901 se convirtió en su cuñado. Su impecable técnica fue fruto de una innegable capacidad innata y del estudio constante de la obra de los grandes maestros de la tradición germánica, desde Bach hasta Mahler, músico éste con el que mantuvo un estrecho contacto, no exento, por cierto, de tensiones.

 

De 1899 data su primera obra maestra, el sexteto de cuerda Noche transfigurada, acabada expresión de la estética posromántica de moda entonces. Pronto, sin embargo, su propia evolución le condujo a la conclusión de que el tradicional sistema armónico tonal se sustentaba sobre una falacia: desde el Tristán e Isolda de Wagner, los principios que definían el concepto de tonalidad se hallaban en crisis, ya que la generalidad de compositores empleaba una armonía en la que la disonancia, la excepción a la regla, no encontraba una resolución inmediata.

 

Schönberg se propuso entonces buscar un sistema en el que la disonancia quedara emancipada, de modo que todas las notas tuvieran idéntico valor, sin estar sometidas a un centro tonal. La Sinfonía de cámara núm. 1 y el Cuarteto de cuerda núm. 2 inician el camino hacia lo que se ha dado en llamar la etapa expresionista, o atonal, del maestro. Los monodramas Erwartung y La mano feliz, las Cinco piezas para orquesta y el ciclo de veintiún «melodramas» Pierrot lunaire son las obras más representativas de este período, durante el cual el compositor llevó a cabo también, junto a la musical, una importante labor pictórica, su otra gran afición.










Combinando Brams con Wagner


 

 

 

El escándalo suscitado por el estreno de la última partitura mencionada en Berlín (1912) fue uno de los mayores que se recuerdan en los anales de la música contemporánea. No por ello Schönberg cejó en sus investigaciones: su preocupación por hallar una técnica que ofreciera suficientes garantías de organización interna y libertad creativa y que, al mismo tiempo, superara las limitaciones de la atonalidad, le llevó a la promulgación del «método de composición con doce sonidos» por primera vez en 1923, en la quinta de las Cinco piezas para piano Op. 23 y, en 1924 y de manera definitiva, en la Suite para piano Op. 25.

 

Con este sistema, el músico compuso algunas de sus obras más importantes, como las Variaciones para orquesta, la ópera cómica en un acto De hoy a mañana o la bíblica Moisés y Aarón, sin lugar a dudas una de sus partituras más ambiciosas, que quedó inconclusa a su muerte.

 

La ascensión del nazismo al poder en 1933 privó a Schönberg de su cargo como profesor en la Academia Prusiana de las Artes de Berlín, a cuya plantilla pertenecía desde 1925, y además lo obligó, por su doble condición de judío y compositor «moderno», a tomar el camino del exilio. Estados Unidos fue su destino. Fijada su residencia en Los Ángeles, allí continuó con su actividad docente hasta prácticamente el fin de sus días.



 

 

Cómo citar este artículo:

Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografia de Arnold Schönberg» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/schonberg.htm [página consultada el 6 de mayo de 2026].

Con afecto,

Ruben

jueves, 30 de abril de 2026

Roma en llamas: el Gran Incendio de Roma

Roma en llamas: el Gran Incendio de Roma



Fuente: W Walks Inside

Italy

Adéntrate en el verano del 64 d.C., cuando la antigua Roma estaba en la cúspide de su poder y esplendor. Mercados bulliciosos llenaban calles estrechas, balcones de madera se inclinaban sobre callejones, y el aire estaba impregnado de los olores de fuegos de cocina y humanidad. Sin embargo, bajo la grandeza de templos y anfiteatros, la Ciudad Eterna era frágil: densamente poblada, altamente combustible y siempre a un chispazo de la catástrofe.

El Gran Incendio de Roma se convertiría en uno de los momentos más dramáticos y controvertidos de la historia del imperio. Es una historia que aún fascina a los viajeros modernos, no solo por su misterio y mitos, sino por lo que nos dice sobre la resiliencia de la ciudad misma. Explorarla es descubrir cómo Roma, incluso cuando se redujo a cenizas, siempre encontró una manera de resurgir: una lección que los visitantes aún pueden experimentar al caminar entre sus ruinas hoy.

¿Cuándo ocurrió el Gran Incendio de Roma?

Para entender la magnitud de esta tragedia, debemos comenzar con el momento en que comenzó. El Gran Incendio de Roma estalló en la noche del 19 de julio de 64 d.C., en medio del sofocante verano.

Roma en ese momento era especialmente vulnerable. Los barrios de la ciudad estaban abarrotados de viviendas de madera, las insulae, donde vivía la mayoría de los romanos. Las calles estrechas hacían casi imposible contener las llamas una vez que comenzaban a propagarse. Añade el clima seco y caluroso de julio, y la ciudad era como una caja de cerillas esperando una chispa.

Una vez que el fuego se encendió, se propagó con una velocidad aterradora. Los relatos antiguos dicen que el fuego duró seis días completos, consumiendo bloque tras bloque, antes de disminuir brevemente, solo para reavivarse durante otros tres. Al final, gran parte de Roma yacía en ruinas humeantes.




¿Cómo comenzó el Gran Incendio de Roma?

El origen del fuego sigue siendo uno de los grandes misterios de la antigüedad. Escritores antiguos, incluidos Tácito, Svetonio y Cassio Dio, coinciden en que comenzó en la tienda que rodeaba el Circus Maximus, el vasto estadio de carreras de carros de Roma.

Pero la causa del fuego nunca ha sido establecida de manera definitiva. Algunos creían que fue un accidente, quizás una chispa de fuegos de cocina o almacenamiento de bienes inflamables. Otros sospechaban de un incendio intencionado. La verdad sigue perdida en el humo de la historia, y esta incertidumbre ha alimentado siglos de especulación.

Lo que hace que la historia sea convincente no es simplemente lo que se quemó, sino lo que la gente eligió creer sobre por qué comenzó. Y en el centro de esas sospechas estaba un hombre: el propio emperador.


¿Qué sucedió después del Gran Incendio de Roma?

La devastación fue casi inimaginable. De los 14 distritos de Roma, tres fueron completamente destruidos y siete más severamente dañados. Miles de personas fueron desplazadas, obligadas a buscar refugio en espacios abiertos como el Campus Martius y los jardines de las propiedades imperiales.

La pregunta “¿Cuántas personas murieron en el Gran Incendio de Roma?” no tiene una respuesta precisa. Las fuentes antiguas no dan cifras firmes, pero todas coinciden en que el costo humano fue asombroso. Las familias fueron desgarradas, los medios de vida borrados, y los templos que habían estado en pie durante siglos reducidos a escombros.

En la secuela, lo que podríamos llamar los Eventos Post-incendio, el emperador Nerón actuó rápidamente. Abrió espacios públicos a los sin hogar y organizó suministros de alimentos. Más significativamente, lanzó un masivo programa de reconstrucción. Las calles se ampliaron, se exigió que las casas se construyeran con piedra ignífuga, y se dejaron espacios abiertos como cortafuegos. Estos cambios moldearon el paisaje urbano de Roma durante generaciones.

Sin embargo, los esfuerzos de Nerón por restaurar el orden no silenciaron la sospecha. En cambio, su papel en la catástrofe se convirtió en una de las preguntas más debatidas en la historia de Roma

La devastación fue casi inimaginable. De los 14 distritos de Roma, tres fueron completamente destruidos y siete más severamente dañados. Miles de personas fueron desplazadas, obligadas a buscar refugio en espacios abiertos como el Campus Martius y los jardines de las propiedades imperiales.

La pregunta “¿Cuántas personas murieron en el Gran Incendio de Roma?” no tiene una respuesta precisa. Las fuentes antiguas no dan cifras firmes, pero todas coinciden en que el costo humano fue asombroso. Las familias fueron desgarradas, los medios de vida borrados, y los templos que habían estado en pie durante siglos reducidos a escombros.

En la secuela, lo que podríamos llamar los Eventos Post-incendio, el emperador Nerón actuó rápidamente. Abrió espacios públicos a los sin hogar y organizó suministros de alimentos. Más significativamente, lanzó un masivo programa de reconstrucción. Las calles se ampliaron, se exigió que las casas se construyeran con piedra ignífuga, y se dejaron espacios abiertos como cortafuegos. Estos cambios moldearon el paisaje urbano de Roma durante generaciones.

Sin embargo, los esfuerzos de Nerón por restaurar el orden no silenciaron la sospecha. En cambio, su papel en la catástrofe se convirtió en una de las preguntas más debatidas en la historia romana.



Neron



¿A quién se culpó por el gran incendio en Roma alrededor del 64

 d.C.?


Casi de inmediato, se difundieron susurros de que el propio Nerón había ordenado el incendio. Sus críticos afirmaron que quería despejar tierras para su ambicioso nuevo palacio, la Domus Aurea, un complejo extenso de jardines, salones y pabellones que surgió de las cenizas de la ciudad quemada.

Aquí es donde la leyenda y la propaganda chocan. La historia más famosa nos dice que “cuando Roma estaba en llamas, Nerón tocaba la flauta”. Versiones posteriores cambiaron el instrumento por un violín, dando lugar a la frase perdurable “Nerón tocaba el violín mientras Roma ardía”.

Pero en verdad, los violines no existían en el siglo I. Las fuentes antiguas están divididas: algunos acusan a Nerón de indiferencia, mientras que otros dicen que estaba fuera de Roma cuando comenzó el incendio y regresó para organizar ayuda.

La frase “Nerón tocaba el violín mientras Roma ardía” ha llegado a simbolizar a líderes que parecen desapegados del sufrimiento. Ya sea que Nerón fuera realmente culpable o simplemente la víctima de rumores hostiles, su nombre está eternamente entrelazado con las llamas del 64 d.C. Y la pregunta “¿Por qué Nerón quemó Roma?” sigue siendo una cuestión abierta: parte historia, parte mito, parte fábula de advertencia. Datos sobre Roma en llamas

Aunque envueltos en misterio, algunos datos clave sobre el Gran Incendio de Roma son claros. El fuego comenzó el 19 de julio de 64 d.C. cerca del Circus Maximus. Ardió durante seis días y siete noches, se extinguió brevemente y luego se reavivó durante tres días más.

De los 14 distritos de la ciudad:

3 fueron completamente destruidos

 

7 sufrieron daños importantes

 

4 escaparon en gran medida ilesos

 

Los números de víctimas son desconocidos, pero se cree que están en los miles. En respuesta, el programa de reconstrucción de Nerón introdujo materiales ignífugos, calles más anchas y regulaciones más estrictas, reconfigurando Roma en una capital más segura y planificada. Políticamente, sin embargo, el incendio alimentó la sospecha contra el emperador y profundizó sus conflictos con el Senado y la élite de Roma.

Significado de “Roma está en llamas”

Más allá del evento antiguo, la frase “Roma está en llamas” ha perdurado en el lenguaje moderno. Hoy se utiliza metafóricamente para describir crisis, declive o fracaso del liderazgo ante la catástrofe.

La ironía, por supuesto, es que la ciudad de Roma nunca ha ardido realmente. Desde las cenizas del 64 d.C., a través de invasiones bárbaras, luchas medievales e incluso turbulencias modernas, Roma siempre se ha reconstruido. La resiliencia de la Ciudad Eterna convierte la frase en una metáfora del declive en todas partes, pero rara vez para la propia Roma.

El fuego en Roma hoy


Roma tiempos posteriores al incendio

Al caminar por Roma hoy, el Gran Incendio puede parecer una leyenda lejana, pero su legado está a tu alrededor. El Circus Maximus, una vez el supuesto origen del fuego, es ahora un extenso parque donde los visitantes pueden imaginar el rugido de los carros. En el Monte Palatino, puedes vislumbrar las ruinas de la Domus Aurea de Nerón, donde el emperador realizó su extravagante visión después del incendio.

Incluso en el Foro Romano, los rastros de la reconstrucción después del 64 d.C. aún son visibles, contando la historia de una ciudad renacida de la tragedia. Estas no son solo ruinas: son capítulos de resiliencia. Y con la guía de narradores expertos, los viajeros pueden estar en el mismo suelo donde alguna vez rugieron las llamas de la historia, dando vida vívida al pasado.

Conclusión: de las cenizas a la experiencia

El Gran Incendio de Roma fue más que un desastre; fue un punto de inflexión en la historia del imperio. Puso a prueba la fortaleza de su gente, remodeló la arquitectura de la ciudad y cimentó la reputación de Nerón, ya sea justa o no, en las páginas de la historia.

Para los visitantes de hoy, explorar los sitios vinculados al incendio es una oportunidad para adentrarse en los capítulos más dramáticos del mundo antiguo. Desde el Circus Maximus hasta el Monte Palatino, desde el Foro hasta las cámaras ocultas de la Domus Aurea, Roma ofrece un testimonio vivo de su propia supervivencia.

Y aquí es donde comienza tu viaje. Con Walks Inside Rome, guías expertos transforman ruinas en historias, mitos en significado y la historia en una experiencia inolvidable. Reserva tu tour hoy, y deja que la historia del Gran Incendio de Roma encienda tu imaginación mientras descubres la Ciudad Eterna como nunca antes.

Con afecto,

Ruben

  

lunes, 9 de febrero de 2026

El Código de Hammurabi

El Código de Hammurabi


El Código de Hammurabi

por Joshua J. Mark, traducido por Antonio Elduque

Publicado el 30 junio 2021

El Código de Hammurabi era un conjunto de 282 leyes inscritas en una piedra por el rey de Babilonia Hammurabi (r. 1795-1750 a.C.), que conquistó y posteriormente reinó en la antigua Mesopotamia. Aunque este código legal no fue el primero, fue el definido con más claridad e influyó en las leyes de otras culturas.

 

Los primeros restos de un conjunto de leyes de la Antigua Mesopotamia corresponden al Código de Ur-Nammu, que data de ca. 2100-2050 a.C., realizado en la ciudad de Ur durante el reinado de Ur-Nammu (r. 2047-2030 a.C.) o de su hijo Shulgi de Ur (r. 2029-1982 a.C.). Esas leyes fueron dictadas por un rey que gobernaba sobre una población homogénea y se basaban en un reconocimiento estándar de lo que se esperaba de los ciudadanos. Durante el reinado de Hammurabi, la población era más diversa, y su código lo refleja en su precisión, para asegurarse de que todos entendieran lo que se esperaba de ellos.

 

Las leyes regulaban contratos de negocios y precios adecuados para los productos, así como la familia y el enjuiciamiento criminal. Cada crimen inscrito sobre la estela viene seguido por el castigo a infligir. Nadie podía alegar ignorancia de la ley, porque la estela, de más de 2 metros (7 pies) de alta, estaba expuesta en público. En su parte más alta, estaba grabada la imagen de Shamash, el dios de la justicia, entregando las leyes a Hammurabi, y el texto que sigue deja claro que esas son leyes de los dioses, no unas reglas arbitrarias creadas por mortales.

 

El imperio de Hammurabi colapsó tras su muerte, y Babilonia fue saqueada repetidas veces a lo largo de los años. Hacia 1150 a.C., Shutruk Nakhunte, rey de Elam, saqueó la ciudad de Sippar, cerca de Babilonia, y se cree que se llevó a Elam el Código de Hammurabi, junto con la estatua del dios Marduk, como botín de guerra. La estela fue descubierta en 1901 en las ruinas de la ciudad elamita de Susa y actualmente se exhibe en el Museo del Louvre de París, Francia.

 

Código de Ur-Nammu

El código de leyes más antiguo de Mesopotamia fue el Código de Urukagina (ca. Siglo XXIV a.C.), del que hoy sólo existen algunos fragmentos. El Código de Ur-Nammu, aunque también fragmentado, todavía tiene la cohesión suficiente para ofrecer una idea clara del contenido de las leyes. Estaban escritas en cuneiforme, sobre tabletas de arcilla, y siguen un modelo posiblemente establecido por primera vez en el Código de Urukagina, que también influiría en las posteriores Leyes de Eshnunna (ca. 1930 a.C.), el código del rey Lipit-Ishtar (r. ca. 1870-1860 a.C.) y el de Hammurabi.

 

Ur-Nammu afirmó que las leyes provenían de los dioses y que él no era más que el administrador, que transmitía al pueblo la voluntad de sus dioses para poder prosperar.


Código legal  de Ur-Nammu



Mesopotamia había sido gobernada por Sargón de Acad (r. 2334-2279 a.C.), que fundó su Imperio acadio en 2334 a.C. El imperio cayó ante los invasores gutis en ca. 2083 a.C. quienes, según los registros y la literatura de la época, no quisieron reconocer a los dioses y las tradiciones de la región. El rey de Uruk, Utu-Hegel, lideró con éxito una rebelión contra los gutis y los derrotó aunque, poco después, se ahogó. Fue sucedido en la guerra por su yerno Ur-Nammu quien, junto con su hijo, expulsó a los gutis de su tierra.

 

Aunque el pueblo de Mesopotamia se había rebelado repetidas veces contra Sargón y sus sucesores, tras la caída del Imperio acadio y el caos resultante de la dominación guti, los reyes acadios fueron reverenciados como héroes de una época dorada. El género literario conocido como literatura mesopotámica Naru presentaba a Sargón o a su nieto Naram-Sin (r. 2261-2224 a.C.) como personajes centrales que encarnaban los principios de la realeza o servía como figuras ejemplares sobre cómo se debía respetar y acatar la voluntad de los dioses para poder prosperar.

 

Law Code of King Ur-Nammu

Código legal del rey Ur-Nammu

Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Ur-Nammu comprendió la importancia de identificarse con esos héroes del pasado que, en su época, ya no eran recordados como opresores sino como grandes patriarcas que habían cuidado de la tierra y su gente. Por tanto, se presentó a sí mismo como uno de esos patriarcas e instituyó un estado patrimonial, animando a sus súbditos a considerarse como sus hijos, todos miembros de una única familia. Para que ese modelo funcionara, sin embargo, la gente tenía que estar de acuerdo. El investigador Paul Kriwaczek comenta:

 

Para que un estado patrimonial sea estable en el tiempo, es preferible que sea gobernado por consenso, como mínimo con el consenso de la minoría más grande, si no es posible la mayoría. La obediencia instintiva ha de ser la norma, porque de lo contrario se precisa destinar demasiados esfuerzos a suprimir la desafección, para que los objetivos más amplios del régimen sean realizables. (149)

 

Los reyes acadios (en la realidad, no en la forma idealizada en que la gente de Ur-Nammu les recordaba) habían sufrido numerosas rebeliones, precisamente porque no contaban con el consentimiento del pueblo. Para evitar los mismos problemas, Ur-Nammu afirmó que las leyes provenían de los dioses y que él no era más que el administrador, el intermediario, que transmitía al pueblo la voluntad de sus dioses y hacía cumplir sus preceptos. Todas las leyes siguen la estructura de frase condicional (si pasa esto – entonces esto), como en esta breve muestra:

 

Si un hombre viola a la esclava virgen de otro hombre, ha de pagar cinco siclos de plata.

 

Si un hombre declara como testigo, y se demuestra que ha cometido perjurio, ha de pagar quince siclos de plata.

 

Si un hombre hace perder un ojo a otro hombre, pagará el peso de media mina de plata.

 

Si un hombre hace perder un diente a otro hombre, pagará dos siclos de plata (Kriwaczek, 150).

 

Las multas por infracciones tenían efecto disuasorio, y no hacían falta penas más severas, porque Ur-Nammu contaba con el consenso de los súbditos que entendían – al menos en teoría – lo que constituía una conducta aceptable. Bajo el mandato de Ur-Nammu y de su hijo y sucesor Shulgi, este modelo funcionó bien y propició durante sus reinados el gran resurgir cultural conocido como Renacimiento sumerio. Las leyes de Eshnunna parecen haber utilizado las de Ur-Nammu como modelo, aunque solamente se aplicaron a la ciudad de Eshnunna y no tuvieron tanta influencia como las otras.

 

Código de Lipit-Ishtar



No está claro si Ur-Nammu escribió y promulgó este código legal o si fue Shulgi quien lo publicó tras la muerte de su padre, pero la estabilidad que generó continuó a lo largo de la Tercera Dinastía de Ur, hasta el reinado de Ibbi-Sin (ca. 1963-1940 a.C.), tras el que fue sucedida por la dinastía de Isin, fundada por Ishbi-Erra (ca. 1953-1940 a.C.). El reino se había ido debilitando progresivamente incluso antes de Ibbi-Sin, pero durante su reinado era demasiado débil como para rechazar las invasiones de amorreos y elamitas, que finalmente instauraron la Tercera Dinastía de Ur.

 

En tiempos de Lipit-Ishtar, ya no podía suponerse que toda la gente actuara con el mismo criterio de lo que era una conducta adecuada.

Ishbi-Erra era un funcionario bajo el reinado de Ibbi-Sin, que criticó al rey por la debilidad frente a las invasiones. Derrotó tanto a amorreos como a elamitas y restauró el orden, pero la población bajo su gobierno ya no era el estado patriarcal homogéneo de Ur-Nammu. Aunque los reyes de Isin establecieron y mantuvieron el orden, en tiempos del quinto rey, Lipit-Ishtar, era preciso un nuevo código.

 

A diferencias del Código de Ur-Nammu, el de Lipit-Ishtar tenía que ser más preciso para atender las necesidades de una sociedad mucho más compleja. Seguían las multas monetarias como disuasorias, pero hacían falta leyes más detalladas para la familia y los contratos comerciales. Ya no podía suponerse que toda la gente sometida a la ley actuara con el mismo criterio de lo que era una conducta adecuada. El Código de Lipit-Ishtar también está fragmentado, pero entre sus leyes estaban:

 

Si el dueño o la dueña de una finca no han pagado el correspondiente impuesto, y otro lo ha hecho durante tres años, el propietario no puede ser expulsado, pero después, el que pagó el impuesto será el propietario sin que el anterior pueda reclamarlo.

 

Si la esposa de un hombre no le ha dado hijos, pero una prostituta de la plaza pública sí, él le suministrará grano, aceite y ropas. Los hijos de la prostituta serán sus herederos y mientras su esposa viva, la prostituta no vivirá con ella.

 

Si un hombre corta un árbol en el jardín de otro, le pagará media mina de plata. (Duhaime, 1)

 

No están claros los motivos de Lipit-Ishtar para escribir este código legal, pero fue honrado por sus sucesores como un gran rey, que derrotó a los amorreos y mantuvo el orden. Se compusieron himnos en su honor y su código aportó la estabilidad necesaria hasta el reinado del último rey de la dinastía, Damiq-ilishu, que fue destronado por Sin-Muballit (r. 1812-1793 a.C.), quinto rey amorreo de Babilonia y padre de Hammurabi.

 




Sin-Muballit no pudo competir comercialmente con el lucrativo centro comercial de Larsa, aliado de la Dinastía de Isin, de forma que lo atacó, siendo derrotado por su rey Rim-Sin I. Se han perdido los detalles del acuerdo de paz, pero una estipulación fue que Sin-Muballit había de abdicar en favor de su hijo. Hammurabi comenzó su reinado pacíficamente, continuando las políticas internas de su padre, desarrollando Babilonia y sus alrededores, construyendo templos, y sin dar a Rim-Sin I ni a otros monarcas de la región ningún motivo para sospechar que a la vez estaba aumentando y equipando su ejército, y planeando las campañas que le permitirían conquistar Mesopotamia.

 

Code of Hammurabi - Detail


Museo Louvere Paris Francia

Código de Hammurabi - Detalle

ctj71081 (CC BY-SA)

Es posible que promulgara su código legal de ca. 1772 a.C. para asegurar la estabilidad interna necesaria para lanzar esas campañas, aunque la fecha podría ser posterior. Tal como apunta Kriwaczek más arriba, un rey necesitaba el consentimiento de sus súbditos para tener una base social estable, si quería aumentar su poder y expandir su territorio. El Código de Hammurabi sirvió para ese objetivo, explicando a la población cómo había de comportarse para vivir en paz bajo la ley.

 

Mientras que códigos legales anteriores establecían multas y otras penas menores para las infracciones, los castigos de Hammurabi eran mucho más severos:

 

Si un hombre vacía el ojo de otro hombre, se vaciará su ojo.

 

Si rompe un hueso de otro hombre, se le romperá su hueso.

 

Si un hombre arranca un diente a un igual, se le arrancará su diente.

 

Si un constructor construye una casa para alguien, y no lo hace adecuadamente, y la casa se hunde y mata a su propietario, el constructor será ejecutado.

 

Si mata al hijo del propietario de la casa, el hijo del constructor será ejecutado. (Pritchard, 161)

 

El Codigo de Hammurabi ejemplifica la ley de justicia retributiva conocida como Lex Talionis, definida por el concepto “ojo por ojo y diente por diente”. Era necesaria, porque la población era ahora mucho más diversa de lo que lo había sido en el reinado de Lipit-Ishtar. Kriwaczek comenta:

 

Las leyes de Hammurabi reflejan el shock de un entorno social sin precedentes: el mundo babilónico multiétnico y multitribal. En los tiempos anteriores de sumerios y acadios, todas las comunidades se sentían miembros de la misma familia, todos igualmente siervos a los ojos de los dioses. En tales circunstancias, las disputas se resolvían según un sistema de valores aceptado colectivamente, en el que los vínculos familiares estaban por encima de todos los demás, y una compensación justa era preferible a la venganza. Ahora, sin embargo, que los ciudadanos urbanos se codeaban con nómadas, con una forma de vida completamente distinta, en la que gentes que hablaban diversas lenguas amorreas semíticas occidentales, entre otras, se mezclaban con acadios desconcertados, la confrontación podía convertirse en conflicto con demasiada facilidad. Las revanchas y las reyertas familiares podrían haber amenazado con frecuencia a la cohesión del imperio. (180)

 

Para prevenir tales reyertas, que podían generar inestabilidad social, Hammurabi se aseguró de que se entendieran sus leyes como absolutas. Del mismo modo que Ur-Nammu afirmaba haber recibido sus leyes de los dioses, así lo hizo Hammurabi pero, para que quedara totalmente claro, dejó grabada en la parte superior de la estela una imagen de Shamash, dios de la justicia, entregando las leyes a Hammurabi. Las leyes que siguen debajo de esa imagen, en líneas de escritura cuneiforme, hacen referencia a su origen divino así como a la grandeza de Hammurabi como bani matim (“constructor de la tierra”), que levantó templos majestuosos a los dioses, construyó canales e irrigó las tierras, y que administraba esas leyes por el bien común.



 

Hammurabi and Shamash

Hammurabi y Shamash

Mbzt (CC BY-SA)

Conquista y consolidación


Hammurabi demostró ser un rey bueno y justo con sus súbditos y, habiendo logrado su consentimiento mediante sus políticas y sus leyes, estaba listo para la expansión. Cuando los elamitas invadieron el sur de Mesopotamia, Hammurabi se alió con Larsa y les derrotó. A continuación, rompió rápidamente dicha alianza y conquistó las ciudades de Uruk e Isin, que estaban bajo el control de Larsa, y se basó en esos recursos para lograr otros. Hammurabi hizo repetidas alianzas, manteniéndolas sólo mientras le eran de utilidad y rompiéndolas cuando creyó que ya no lo eran.

 

Una vez conquistado el sur de Mesopotamia, se dirigió al norte. En una deslumbrante exhibición de su capacidad de volverse contra antiguos aliados, atacó el reino amorreo de Mari cuyo monarca, Zimri-Lim (r. 1775-1761 a.C.), le había apoyado en los comienzos de su expansión. En sus campañas, Hammurabi conquistaba una ciudad – a menudo bloqueando el suministro de agua hasta que los defensores se rendían o bien embalsándola y liberándola de repente para inundar la ciudad y crear confusión previamente al ataque – y después la reconstruía y la restauraba. En el caso de Mari, sin embargo, destruyó completamente la ciudad y la dejó en ruinas, mientras siguió sus campañas a través de la región y consolidó su control sobre toda Mesopotamia en 1755 a.C.



 

Babylon at the time of Hammurabi

Babilonia en tiempos de Hammurabi

MapMaster (CC BY-SA)

Conclusión

El código de Hammurabi se instituyó en todo el territorio, unificando a la gente bajo la ley en lugar de hacerlo solamente por la conquista. A diferencia del Imperio acadio, que había necesitado situar oficiales seleccionados cuidadosamente para administrar las ciudades conquistadas, Hammurabi controló su imperio mediante la ley. En el prólogo a su Código, no solamente deja claro que son leyes divinas sino que su único interés al administrarlas es el bien común:

 

Cuando el noble Anu, rey de los anunnakis, y Bel, Señor del Cielo y de la Tierra, que determina el destino de la tierra, encargaron a Marduk el mando de toda la humanidad, cuando pronunciaron el noble nombre de Babilonia, cuando lo hicieron famoso en todos los cuadrantes del mundo y en su centro establecieron un reino perpetuo, con fundamentos tan firmes como el cielo y la tierra – entonces Anu y Bel me llamaron, Hammurabi, el príncipe excelso, el devoto de los dioses, para hacer prevalecer la justicia en la tierra, destruir al malvado y al mal, evitar la opresión del débil por el fuerte, iluminar la tierra y traer el bienestar al pueblo. Yo soy Hammurabi, el gobernante nombrado por Bel, el que trae consigo la abundancia. (Durant, 219)

 

El concepto de la ley como una institución que protege al débil frente al fuerte, como una fuerza ante la cual todos eran iguales, generó respeto y admiración, no sólo por las leyes, sino también por el legislador. Aunque Hammurabi se adueñara de ciudades conquistándolas, durante los últimos cinco años de su reinado no hay evidencias de revueltas o desacuerdos. La gente reconoció que las leyes de Hammurabi iban a favor de sus propios intereses y las mantuvo, generando estabilidad y permitiendo el progreso cultural.












 

 

Desafortunadamente, el imperio legal que Hammurabi creó no le sobrevivió mucho tiempo tras su muerte. Su hijo y sucesor, Samsu-Iluna, que había reinado conjuntamente con él desde 1755 a.C., no estaba por la labor de ser un segundo Hammurabi. Las ciudades-estado que habían estado satisfechas bajo la dominación babilónica durante la vida del gran rey, se rebelaron tras su muerte, y aunque es posible que conservaran sus leyes en sus comunidades individuales, no parece que consideraran necesario mantener la unidad creada por Hammurabi.

 

Esta falta de unidad hizo de las ciudades-estado presas fáciles para los invasores. Los hititas les invadieron en 1595 a.C., los casitas poco después, y más tarde los elamitas (ca. 1150 a.C.), al mando de su rey Shutruk Nakhunte. Se cree que fue entonces cuando la estela con el Código de Hammurabi fue llevada a Elam, donde sería encontrada en 1901 d.C., rota en piezas. Su influencia fue notable, sin embargo, en la creación de códigos legales posteriores, tales como las Leyes del Imperio Asirio Medio, las Leyes Neobabilónicas, y la Ley Mosaica de la Biblia, todas las cuales siguen el mismo modelo del Código de Hammurabi en el sentido de proporcionar una directiva universal y objetiva sobre cómo tratar a los demás y cómo uno puede esperar ser tratado, en una sociedad civilizada.

 

Bibliografía

1860 BC: The Code of Lipit Ishtar by Lloyd Duhaime, accessed 23 Jun 2021.

Bertman, S. Handbook to Life in Ancient Mesopotamia. Oxford University Press, 2005.

Bottéro, J. Everyday Life in Ancient Mesopotamia. Johns Hopkins University Press, 2001.

Durant, W. Our Oriental Heritage . Simon & Schuster, 1997.

Kriwaczek, P. Babylon: Mesopotamia and the Birth of Civilization. St. Martin's Griffin, 2012.

Leick, G. The A to Z of Mesopotamia . Scarecrow Press, 2010.

Pritchard, J. B. The Ancient Near East: An Anthology of Texts and Pictures, Volume I. Princeton University Press, 2010.

Van De Mieroop, M. A History of the Ancient Near East ca. 3000 - 323 BC. Blackwell Publishing, 2006.

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Sobre el traductor

Antonio Elduque

Soy doctor en Química y trabajo en el sector biomédico. También licenciado en Humanidades, especialmente aficionado a la Historia. Me gusta traducir porque obliga a una lectura lenta y cuidadosa, buscando el sentido del texto más que el significado de las palabras.

Sobre el autor

Joshua J. Mark

Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.

Con afecto,

Ruben