lunes, 9 de febrero de 2026

El Código de Hammurabi

El Código de Hammurabi


El Código de Hammurabi

por Joshua J. Mark, traducido por Antonio Elduque

Publicado el 30 junio 2021

El Código de Hammurabi era un conjunto de 282 leyes inscritas en una piedra por el rey de Babilonia Hammurabi (r. 1795-1750 a.C.), que conquistó y posteriormente reinó en la antigua Mesopotamia. Aunque este código legal no fue el primero, fue el definido con más claridad e influyó en las leyes de otras culturas.

 

Los primeros restos de un conjunto de leyes de la Antigua Mesopotamia corresponden al Código de Ur-Nammu, que data de ca. 2100-2050 a.C., realizado en la ciudad de Ur durante el reinado de Ur-Nammu (r. 2047-2030 a.C.) o de su hijo Shulgi de Ur (r. 2029-1982 a.C.). Esas leyes fueron dictadas por un rey que gobernaba sobre una población homogénea y se basaban en un reconocimiento estándar de lo que se esperaba de los ciudadanos. Durante el reinado de Hammurabi, la población era más diversa, y su código lo refleja en su precisión, para asegurarse de que todos entendieran lo que se esperaba de ellos.

 

Las leyes regulaban contratos de negocios y precios adecuados para los productos, así como la familia y el enjuiciamiento criminal. Cada crimen inscrito sobre la estela viene seguido por el castigo a infligir. Nadie podía alegar ignorancia de la ley, porque la estela, de más de 2 metros (7 pies) de alta, estaba expuesta en público. En su parte más alta, estaba grabada la imagen de Shamash, el dios de la justicia, entregando las leyes a Hammurabi, y el texto que sigue deja claro que esas son leyes de los dioses, no unas reglas arbitrarias creadas por mortales.

 

El imperio de Hammurabi colapsó tras su muerte, y Babilonia fue saqueada repetidas veces a lo largo de los años. Hacia 1150 a.C., Shutruk Nakhunte, rey de Elam, saqueó la ciudad de Sippar, cerca de Babilonia, y se cree que se llevó a Elam el Código de Hammurabi, junto con la estatua del dios Marduk, como botín de guerra. La estela fue descubierta en 1901 en las ruinas de la ciudad elamita de Susa y actualmente se exhibe en el Museo del Louvre de París, Francia.

 

Código de Ur-Nammu

El código de leyes más antiguo de Mesopotamia fue el Código de Urukagina (ca. Siglo XXIV a.C.), del que hoy sólo existen algunos fragmentos. El Código de Ur-Nammu, aunque también fragmentado, todavía tiene la cohesión suficiente para ofrecer una idea clara del contenido de las leyes. Estaban escritas en cuneiforme, sobre tabletas de arcilla, y siguen un modelo posiblemente establecido por primera vez en el Código de Urukagina, que también influiría en las posteriores Leyes de Eshnunna (ca. 1930 a.C.), el código del rey Lipit-Ishtar (r. ca. 1870-1860 a.C.) y el de Hammurabi.

 

Ur-Nammu afirmó que las leyes provenían de los dioses y que él no era más que el administrador, que transmitía al pueblo la voluntad de sus dioses para poder prosperar.


Código legal  de Ur-Nammu



Mesopotamia había sido gobernada por Sargón de Acad (r. 2334-2279 a.C.), que fundó su Imperio acadio en 2334 a.C. El imperio cayó ante los invasores gutis en ca. 2083 a.C. quienes, según los registros y la literatura de la época, no quisieron reconocer a los dioses y las tradiciones de la región. El rey de Uruk, Utu-Hegel, lideró con éxito una rebelión contra los gutis y los derrotó aunque, poco después, se ahogó. Fue sucedido en la guerra por su yerno Ur-Nammu quien, junto con su hijo, expulsó a los gutis de su tierra.

 

Aunque el pueblo de Mesopotamia se había rebelado repetidas veces contra Sargón y sus sucesores, tras la caída del Imperio acadio y el caos resultante de la dominación guti, los reyes acadios fueron reverenciados como héroes de una época dorada. El género literario conocido como literatura mesopotámica Naru presentaba a Sargón o a su nieto Naram-Sin (r. 2261-2224 a.C.) como personajes centrales que encarnaban los principios de la realeza o servía como figuras ejemplares sobre cómo se debía respetar y acatar la voluntad de los dioses para poder prosperar.

 

Law Code of King Ur-Nammu

Código legal del rey Ur-Nammu

Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Ur-Nammu comprendió la importancia de identificarse con esos héroes del pasado que, en su época, ya no eran recordados como opresores sino como grandes patriarcas que habían cuidado de la tierra y su gente. Por tanto, se presentó a sí mismo como uno de esos patriarcas e instituyó un estado patrimonial, animando a sus súbditos a considerarse como sus hijos, todos miembros de una única familia. Para que ese modelo funcionara, sin embargo, la gente tenía que estar de acuerdo. El investigador Paul Kriwaczek comenta:

 

Para que un estado patrimonial sea estable en el tiempo, es preferible que sea gobernado por consenso, como mínimo con el consenso de la minoría más grande, si no es posible la mayoría. La obediencia instintiva ha de ser la norma, porque de lo contrario se precisa destinar demasiados esfuerzos a suprimir la desafección, para que los objetivos más amplios del régimen sean realizables. (149)

 

Los reyes acadios (en la realidad, no en la forma idealizada en que la gente de Ur-Nammu les recordaba) habían sufrido numerosas rebeliones, precisamente porque no contaban con el consentimiento del pueblo. Para evitar los mismos problemas, Ur-Nammu afirmó que las leyes provenían de los dioses y que él no era más que el administrador, el intermediario, que transmitía al pueblo la voluntad de sus dioses y hacía cumplir sus preceptos. Todas las leyes siguen la estructura de frase condicional (si pasa esto – entonces esto), como en esta breve muestra:

 

Si un hombre viola a la esclava virgen de otro hombre, ha de pagar cinco siclos de plata.

 

Si un hombre declara como testigo, y se demuestra que ha cometido perjurio, ha de pagar quince siclos de plata.

 

Si un hombre hace perder un ojo a otro hombre, pagará el peso de media mina de plata.

 

Si un hombre hace perder un diente a otro hombre, pagará dos siclos de plata (Kriwaczek, 150).

 

Las multas por infracciones tenían efecto disuasorio, y no hacían falta penas más severas, porque Ur-Nammu contaba con el consenso de los súbditos que entendían – al menos en teoría – lo que constituía una conducta aceptable. Bajo el mandato de Ur-Nammu y de su hijo y sucesor Shulgi, este modelo funcionó bien y propició durante sus reinados el gran resurgir cultural conocido como Renacimiento sumerio. Las leyes de Eshnunna parecen haber utilizado las de Ur-Nammu como modelo, aunque solamente se aplicaron a la ciudad de Eshnunna y no tuvieron tanta influencia como las otras.

 

Código de Lipit-Ishtar



No está claro si Ur-Nammu escribió y promulgó este código legal o si fue Shulgi quien lo publicó tras la muerte de su padre, pero la estabilidad que generó continuó a lo largo de la Tercera Dinastía de Ur, hasta el reinado de Ibbi-Sin (ca. 1963-1940 a.C.), tras el que fue sucedida por la dinastía de Isin, fundada por Ishbi-Erra (ca. 1953-1940 a.C.). El reino se había ido debilitando progresivamente incluso antes de Ibbi-Sin, pero durante su reinado era demasiado débil como para rechazar las invasiones de amorreos y elamitas, que finalmente instauraron la Tercera Dinastía de Ur.

 

En tiempos de Lipit-Ishtar, ya no podía suponerse que toda la gente actuara con el mismo criterio de lo que era una conducta adecuada.

Ishbi-Erra era un funcionario bajo el reinado de Ibbi-Sin, que criticó al rey por la debilidad frente a las invasiones. Derrotó tanto a amorreos como a elamitas y restauró el orden, pero la población bajo su gobierno ya no era el estado patriarcal homogéneo de Ur-Nammu. Aunque los reyes de Isin establecieron y mantuvieron el orden, en tiempos del quinto rey, Lipit-Ishtar, era preciso un nuevo código.

 

A diferencias del Código de Ur-Nammu, el de Lipit-Ishtar tenía que ser más preciso para atender las necesidades de una sociedad mucho más compleja. Seguían las multas monetarias como disuasorias, pero hacían falta leyes más detalladas para la familia y los contratos comerciales. Ya no podía suponerse que toda la gente sometida a la ley actuara con el mismo criterio de lo que era una conducta adecuada. El Código de Lipit-Ishtar también está fragmentado, pero entre sus leyes estaban:

 

Si el dueño o la dueña de una finca no han pagado el correspondiente impuesto, y otro lo ha hecho durante tres años, el propietario no puede ser expulsado, pero después, el que pagó el impuesto será el propietario sin que el anterior pueda reclamarlo.

 

Si la esposa de un hombre no le ha dado hijos, pero una prostituta de la plaza pública sí, él le suministrará grano, aceite y ropas. Los hijos de la prostituta serán sus herederos y mientras su esposa viva, la prostituta no vivirá con ella.

 

Si un hombre corta un árbol en el jardín de otro, le pagará media mina de plata. (Duhaime, 1)

 

No están claros los motivos de Lipit-Ishtar para escribir este código legal, pero fue honrado por sus sucesores como un gran rey, que derrotó a los amorreos y mantuvo el orden. Se compusieron himnos en su honor y su código aportó la estabilidad necesaria hasta el reinado del último rey de la dinastía, Damiq-ilishu, que fue destronado por Sin-Muballit (r. 1812-1793 a.C.), quinto rey amorreo de Babilonia y padre de Hammurabi.

 




Sin-Muballit no pudo competir comercialmente con el lucrativo centro comercial de Larsa, aliado de la Dinastía de Isin, de forma que lo atacó, siendo derrotado por su rey Rim-Sin I. Se han perdido los detalles del acuerdo de paz, pero una estipulación fue que Sin-Muballit había de abdicar en favor de su hijo. Hammurabi comenzó su reinado pacíficamente, continuando las políticas internas de su padre, desarrollando Babilonia y sus alrededores, construyendo templos, y sin dar a Rim-Sin I ni a otros monarcas de la región ningún motivo para sospechar que a la vez estaba aumentando y equipando su ejército, y planeando las campañas que le permitirían conquistar Mesopotamia.

 

Code of Hammurabi - Detail

Código de Hammurabi - Detalle

ctj71081 (CC BY-SA)

Es posible que promulgara su código legal de ca. 1772 a.C. para asegurar la estabilidad interna necesaria para lanzar esas campañas, aunque la fecha podría ser posterior. Tal como apunta Kriwaczek más arriba, un rey necesitaba el consentimiento de sus súbditos para tener una base social estable, si quería aumentar su poder y expandir su territorio. El Código de Hammurabi sirvió para ese objetivo, explicando a la población cómo había de comportarse para vivir en paz bajo la ley.

 

Mientras que códigos legales anteriores establecían multas y otras penas menores para las infracciones, los castigos de Hammurabi eran mucho más severos:

 

Si un hombre vacía el ojo de otro hombre, se vaciará su ojo.

 

Si rompe un hueso de otro hombre, se le romperá su hueso.

 

Si un hombre arranca un diente a un igual, se le arrancará su diente.

 

Si un constructor construye una casa para alguien, y no lo hace adecuadamente, y la casa se hunde y mata a su propietario, el constructor será ejecutado.

 

Si mata al hijo del propietario de la casa, el hijo del constructor será ejecutado. (Pritchard, 161)

 

El Codigo de Hammurabi ejemplifica la ley de justicia retributiva conocida como Lex Talionis, definida por el concepto “ojo por ojo y diente por diente”. Era necesaria, porque la población era ahora mucho más diversa de lo que lo había sido en el reinado de Lipit-Ishtar. Kriwaczek comenta:

 

Las leyes de Hammurabi reflejan el shock de un entorno social sin precedentes: el mundo babilónico multiétnico y multitribal. En los tiempos anteriores de sumerios y acadios, todas las comunidades se sentían miembros de la misma familia, todos igualmente siervos a los ojos de los dioses. En tales circunstancias, las disputas se resolvían según un sistema de valores aceptado colectivamente, en el que los vínculos familiares estaban por encima de todos los demás, y una compensación justa era preferible a la venganza. Ahora, sin embargo, que los ciudadanos urbanos se codeaban con nómadas, con una forma de vida completamente distinta, en la que gentes que hablaban diversas lenguas amorreas semíticas occidentales, entre otras, se mezclaban con acadios desconcertados, la confrontación podía convertirse en conflicto con demasiada facilidad. Las revanchas y las reyertas familiares podrían haber amenazado con frecuencia a la cohesión del imperio. (180)

 

Para prevenir tales reyertas, que podían generar inestabilidad social, Hammurabi se aseguró de que se entendieran sus leyes como absolutas. Del mismo modo que Ur-Nammu afirmaba haber recibido sus leyes de los dioses, así lo hizo Hammurabi pero, para que quedara totalmente claro, dejó grabada en la parte superior de la estela una imagen de Shamash, dios de la justicia, entregando las leyes a Hammurabi. Las leyes que siguen debajo de esa imagen, en líneas de escritura cuneiforme, hacen referencia a su origen divino así como a la grandeza de Hammurabi como bani matim (“constructor de la tierra”), que levantó templos majestuosos a los dioses, construyó canales e irrigó las tierras, y que administraba esas leyes por el bien común.



 

Hammurabi and Shamash

Hammurabi y Shamash

Mbzt (CC BY-SA)

Conquista y consolidación


Hammurabi demostró ser un rey bueno y justo con sus súbditos y, habiendo logrado su consentimiento mediante sus políticas y sus leyes, estaba listo para la expansión. Cuando los elamitas invadieron el sur de Mesopotamia, Hammurabi se alió con Larsa y les derrotó. A continuación, rompió rápidamente dicha alianza y conquistó las ciudades de Uruk e Isin, que estaban bajo el control de Larsa, y se basó en esos recursos para lograr otros. Hammurabi hizo repetidas alianzas, manteniéndolas sólo mientras le eran de utilidad y rompiéndolas cuando creyó que ya no lo eran.

 

Una vez conquistado el sur de Mesopotamia, se dirigió al norte. En una deslumbrante exhibición de su capacidad de volverse contra antiguos aliados, atacó el reino amorreo de Mari cuyo monarca, Zimri-Lim (r. 1775-1761 a.C.), le había apoyado en los comienzos de su expansión. En sus campañas, Hammurabi conquistaba una ciudad – a menudo bloqueando el suministro de agua hasta que los defensores se rendían o bien embalsándola y liberándola de repente para inundar la ciudad y crear confusión previamente al ataque – y después la reconstruía y la restauraba. En el caso de Mari, sin embargo, destruyó completamente la ciudad y la dejó en ruinas, mientras siguió sus campañas a través de la región y consolidó su control sobre toda Mesopotamia en 1755 a.C.



 

Babylon at the time of Hammurabi

Babilonia en tiempos de Hammurabi

MapMaster (CC BY-SA)

Conclusión

El código de Hammurabi se instituyó en todo el territorio, unificando a la gente bajo la ley en lugar de hacerlo solamente por la conquista. A diferencia del Imperio acadio, que había necesitado situar oficiales seleccionados cuidadosamente para administrar las ciudades conquistadas, Hammurabi controló su imperio mediante la ley. En el prólogo a su Código, no solamente deja claro que son leyes divinas sino que su único interés al administrarlas es el bien común:

 

Cuando el noble Anu, rey de los anunnakis, y Bel, Señor del Cielo y de la Tierra, que determina el destino de la tierra, encargaron a Marduk el mando de toda la humanidad, cuando pronunciaron el noble nombre de Babilonia, cuando lo hicieron famoso en todos los cuadrantes del mundo y en su centro establecieron un reino perpetuo, con fundamentos tan firmes como el cielo y la tierra – entonces Anu y Bel me llamaron, Hammurabi, el príncipe excelso, el devoto de los dioses, para hacer prevalecer la justicia en la tierra, destruir al malvado y al mal, evitar la opresión del débil por el fuerte, iluminar la tierra y traer el bienestar al pueblo. Yo soy Hammurabi, el gobernante nombrado por Bel, el que trae consigo la abundancia. (Durant, 219)

 

El concepto de la ley como una institución que protege al débil frente al fuerte, como una fuerza ante la cual todos eran iguales, generó respeto y admiración, no sólo por las leyes, sino también por el legislador. Aunque Hammurabi se adueñara de ciudades conquistándolas, durante los últimos cinco años de su reinado no hay evidencias de revueltas o desacuerdos. La gente reconoció que las leyes de Hammurabi iban a favor de sus propios intereses y las mantuvo, generando estabilidad y permitiendo el progreso cultural.












 

 

Desafortunadamente, el imperio legal que Hammurabi creó no le sobrevivió mucho tiempo tras su muerte. Su hijo y sucesor, Samsu-Iluna, que había reinado conjuntamente con él desde 1755 a.C., no estaba por la labor de ser un segundo Hammurabi. Las ciudades-estado que habían estado satisfechas bajo la dominación babilónica durante la vida del gran rey, se rebelaron tras su muerte, y aunque es posible que conservaran sus leyes en sus comunidades individuales, no parece que consideraran necesario mantener la unidad creada por Hammurabi.

 

Esta falta de unidad hizo de las ciudades-estado presas fáciles para los invasores. Los hititas les invadieron en 1595 a.C., los casitas poco después, y más tarde los elamitas (ca. 1150 a.C.), al mando de su rey Shutruk Nakhunte. Se cree que fue entonces cuando la estela con el Código de Hammurabi fue llevada a Elam, donde sería encontrada en 1901 d.C., rota en piezas. Su influencia fue notable, sin embargo, en la creación de códigos legales posteriores, tales como las Leyes del Imperio Asirio Medio, las Leyes Neobabilónicas, y la Ley Mosaica de la Biblia, todas las cuales siguen el mismo modelo del Código de Hammurabi en el sentido de proporcionar una directiva universal y objetiva sobre cómo tratar a los demás y cómo uno puede esperar ser tratado, en una sociedad civilizada.

 

Bibliografía

1860 BC: The Code of Lipit Ishtar by Lloyd Duhaime, accessed 23 Jun 2021.

Bertman, S. Handbook to Life in Ancient Mesopotamia. Oxford University Press, 2005.

Bottéro, J. Everyday Life in Ancient Mesopotamia. Johns Hopkins University Press, 2001.

Durant, W. Our Oriental Heritage . Simon & Schuster, 1997.

Kriwaczek, P. Babylon: Mesopotamia and the Birth of Civilization. St. Martin's Griffin, 2012.

Leick, G. The A to Z of Mesopotamia . Scarecrow Press, 2010.

Pritchard, J. B. The Ancient Near East: An Anthology of Texts and Pictures, Volume I. Princeton University Press, 2010.

Van De Mieroop, M. A History of the Ancient Near East ca. 3000 - 323 BC. Blackwell Publishing, 2006.

World History Encyclopedia está asociada a Amazon y recibe una comisión por las compras de libros que cumplan los requisitos.

Sobre el traductor

Antonio Elduque

Soy doctor en Química y trabajo en el sector biomédico. También licenciado en Humanidades, especialmente aficionado a la Historia. Me gusta traducir porque obliga a una lectura lenta y cuidadosa, buscando el sentido del texto más que el significado de las palabras.

Sobre el autor

Joshua J. Mark

Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.

Con afecto,

Ruben

 

 

  

martes, 6 de enero de 2026

Gran Pirámide de Guiza

 

Gran Pirámide de Guiza



La pirámide de Keo en la llanura de Guiza El Cairo Egipto

Menfis y su necrópolis - Zonas de las pirámides desde Guiza hasta Dahshur


Wikipedia La enciclopedia libre

Ubicación      Guiza (Egipto)

Datos específicos

Altura máx.   146,7 m (originalmente)

138,8 m (actualmente)

Longitud        230,363 m.

Pirámide de Guiza (también conocida como pirámide de Keops o de Jufu) es, además de la mayor de las pirámides de Egipto, la más antigua de las siete maravillas del mundo antiguo y la única que todavía perdura. Fue ordenada a construir por el faraón Keops de la cuarta dinastía del Antiguo Egipto. Acerca del arquitecto de dicha obra, algunos estudiosos nombran a Hemiunu, pero no está comprobado. [1]

Es estimada la  terminación de la construcción de la Gran Pirámide es alrededor de 2,600 a. C., siendo la primera y mayor de las tres grandes pirámides de la necrópolis de Guiza, situada en las afueras de El Cairo. Fue el edificio más alto de la Tierra durante 3800 años,[2] hasta que en el siglo XIV fue superado por el chapitel de la catedral de Lincoln, en Inglaterra,[Nota 1] y el edificio de piedra más alto del mundo hasta bien entrado el siglo XIX, siendo entonces superado por la aguja de la iglesia de San Nicolás, en Hamburgo.[

La pirámide



La necrópolis piramidal de Khufu fue erigida en la sección noreste de la meseta de Guiza. Es posible que la falta de espacio para la gran construcción planeada, la falta de canteras locales de piedra caliza y el terreno suelto de Dahshur obligara a Khufu a trasladarse hacia el norte, lejos de la necrópolis de su predecesor Seneferu. Khufu eligió el extremo superior de una meseta natural para que su futura pirámide fuera ampliamente visible. Decidió llamar a su complejo funerario Akhet Khufu (El Horizonte de Khufu).[3] Se estima que fue construida con unos 2,3 millones de bloques de piedra,[4] cuyo peso medio es de dos toneladas y media por bloque, aunque hay algunos de ellos que llegan a pesar hasta sesenta toneladas. Originalmente estaba recubierta por unos 27 000 bloques de piedra caliza blanca, pulidos, de varias toneladas cada uno. Mantuvo este aspecto hasta principios del siglo XIV, cuando un terremoto desprendió parte del revestimiento calizo. Posteriormente, los turcos otomanos utilizaron dicho revestimiento para la construcción de diversas edificaciones en El Cairo. Tiene una altura de 146.5 metros (481 pies) desde el nivel del suelo hasta el punto más alto. El nivel de enterramiento de la Gran Pirámide de Guiza es de aproximadamente 10 metros (33 pies). Esto significa que la parte enterrada se extiende aproximadamente 10 metros por debajo del nivel del suelo.

Arquitecto




Hemiunu, el arquitecto de la pirámide de Keops, era hijo del arquitecto Nefermaat, el arquitecto de la pirámide del rey Seneferu, padre de Keops. Los arqueólogos han encontrado menciones de Hemiunu con títulos aproximadamente traducidos como Maestro de obras y Visir. Su tumba se encuentra cerca de la pirámide de Keops, y contiene relieves con su imagen. Algunas piedras de su mastaba están marcadas con fechas que se refieren al reinado de Keops. La estatua de Hemiunu está en la actualidad en el museo de Hildesheim en Alemania.[5]


La Pirámide Acodada, también llamada Pirámide Romboidal o Pirámide sur de Dahshur, es un monumento funerario o cenotafio construido por orden del faraón Seneferu en Dahshur, a 40 kilómetros al sur de El Cairo,

 

 

Datación



Herodoto


Los egiptólogos, arqueólogos especialistas del Antiguo Egipto e historiadores (desde Heródoto),[6] coinciden en afirmar que fue construida durante el reinado de Jufu (en griego, Keops), en la primera mitad del siglo XXVI a. C. Se piensa que su construcción fue dirigida por su chaty, el arquitecto Hemiunu. En 2013 se descubrieron un puerto y un depósito de naves; este último contenía numerosos papiros contemporáneos a la construcción de la pirámide. El papiro llamado diario de Merer, registra los embarques de bloques de piedra caliza, desde Tura hasta Guiza, con un total de 200 bloques por mes. [7]

El interior de la pirámide



Tarjeta postal del siglo XIX con la pirámide de Guiza



Gran piramide de Guiza

La pirámide se compone de tres cámaras principales, dos situadas en el interior de la pirámide, actualmente denominadas cámara del rey y cámara de la reina, y una en el subsuelo, la cámara subterránea. [8]

 

A las cámaras se accedía desde el lado norte, por un pasaje descendente, obstruido al final por grandes bloques de granito, que comunicaba con dos pasadizos, uno ascendente, que desemboca en la Gran Galería, y otro descendente, que llega hasta la cámara subterránea.[8]

 

La Gran Galería


La Gran Galería es un gran pasaje de unos 47 metros de longitud y 8 metros de altura. Las paredes de la Gran Galería son verticales desde el suelo hasta una altura de dos metros y, desde ahí hacia arriba, mediante aproximación de las hiladas con las piedras escalonadas, conformando una falsa bóveda.[8]

 


La cámara del rey



La llamada cámara del rey está conformada por losas de granito y es de planta rectangular, paredes y techo lisos, sin decoración, y únicamente contiene en la actualidad un sarcófago vacío de granito, sin inscripciones, depositado allí durante la construcción de la pirámide, puesto que es más ancho que los pasadizos; sobre el techo se encuentran las llamadas cámaras de descarga, y la más alta dispone su techo con grandes bloques inclinados, a dos aguas, para desviar la gran presión que ejercen los bloques superiores de la pirámide, evitando que todo el peso descargue sobre el techo de la cámara real. Se accede a ella por un pasaje horizontal llamado antecámara que parte del extremo superior de la Gran Galería.

 

La cámara de la reina


Para los antiguos egipcios, el ser humano estaba compuesto por varios elementos, tanto tangibles como intangibles. Actualmente la naturaleza de la mayoría de estos elementos es difícil de entender, ya que difiere de nuestra concepción


La denominada cámara de la reina por los árabes, aunque según Mark Lehner



[9] y la gran mayoría de los egiptólogos,[10] no se destinó a la esposa del rey sino a una estatua Ka del mismo[11] (Serdab, habitáculo destinado a contener la representación espiritual del difunto: estatua Ka), está situada casi en el eje de la pirámide. Tiene acceso mediante un pasaje horizontal, que comunica con la zona inferior de la Gran Galería, inicialmente oculto por las losas del pavimento. Es de planta rectangular, paredes lisas, sin decoración, con un nicho, y techo inclinado, a dos aguas.

Ka

Ka en jeroglífico

D28

Z1

Ka (kȝ en egipcio) era una pizca del principio universal e inmortal de la vida.

 Ka es un concepto semejante al de la "fuerza vital", lo que diferencia a una persona viva de otra muerta, muerte que ocurría cuando ka abandonaba el cuerpo. Se pensaba que el Ka era creado por Jnum, en su rueda de alfarero, para ser depositado en los hijos en el momento de su concepción.

Los egipcios también creyeron que el Ka se sostenía por medio del alimento y la bebida. Por esta razón eran presentadas a los muertos ofrendas de alimento y bebida, aunque era el Ka (kȝ) de las ofrendas lo que este consumía, no la parte física del alimento.


 

La cámara subterránea

La cámara subterránea, excavada en el subsuelo, es de planta rectangular, con suelo irregular, paredes y techo planos; contiene dos habitáculos, a modo de sarcófagos, un pozo y una pequeña galería. Se accede a ella por un pasaje descendente, prolongación del primer pasaje de la pirámide. También está comunicada con la Gran Galería mediante un angosto túnel, casi vertical, perforado en los bloques.

 

Los canales de ventilación

De cada cámara real parten dos angostos conductos inclinados, en las paredes norte y sur, llamados «canales de ventilación», pues ese es su uso desde 1992, ventilar mediante ventiladores eléctricos para reducir la humedad en el interior de la pirámide; se desconoce su función original pues los de la cámara de la reina no comunicaban con el interior en su último tramo, ya que estaban tapados por las grandes losas graníticas del revestimiento de los muros. Los de la cámara del rey fueron descubiertos por R. Howard Vyse, y los de la cámara de la reina por W. Dixon.

Cámaras y pasajes interiores

 

 

Sección Sur-Norte.

1. Acceso original, en la cara norte, actualmente obstruido

2. Acceso actual, ordenado abrir por el califa Al-Mamun en 823, debido a los rumores populares de tesoros ocultos en su interior, perforado a 16 m del suelo con palancas

3. Bloques de granito, que sellaban el acceso al pasaje superior

4. Pasaje que comunica con la cámara subterránea

5. Cámara subterránea

6. Pasaje de acceso a la Gran Galería

7. Cámara de la reina

8. Pasaje que comunica con la cámara de la reina

9. Gran Galería

10. Cámara del rey y cámaras de descarga

11. Antecámara

12. Pasaje perforado que comunica con la Gran Galería y la cámara subterránea

7-10 Canales de ventilación de las cámaras del rey y de la reina

Cámaras y pasajes interiores

Acceso original, en la cara norte, actualmente obstruido

Acceso actual, ordenado abrir por Al-Mamún








Bloques de granito, que sellaban el acceso al pasaje superior

Pasaje que comunica con la cámara subterránea

Cámara subterránea

Pasaje de acceso a la Gran Galería

Cámara de la reina

Pasaje que comunica con la cámara de la reina

Gran galería

Cámara del rey y cámaras de descarga

Antecámara

Pasaje perforado que comunica con la Gran Galería y la cámara subterránea

7-10 Canales de ventilación

Imágenes del interior



Bloque de granito, sellando el acceso a la cámara de la reina


 



 


Gran Galería

Gran Galería


 


de l'Égypte

La magnífica e intrigante Gran Galería, hacia 1799, según ilustración en Description de l'Égypte

 

Nicho en la Cámara de la reina



Nicho en la Cámara de la reina

 



Cámara del Rey


 

Acceso a la Antecámara



 

Cámara de la reina

Cámara de la reina

 

Cámara del rey y Cámaras de descarga




Las ocho caras de la Gran Pirámide

           



 

Las ocho caras laterales de la Gran Pirámide

Flinders Petrie ya observó, entre otros aspectos morfológicos, que la sección horizontal de la Gran Pirámide tiene forma octogonal, de estrella de cuatro puntas, pues cada una de las caras está compuesta por dos planos, con ligera pendiente hacia el centro, difícilmente apreciable a simple vista por la ausencia casi total del revestimiento, pues solamente se han conservado algunos bloques de piedra caliza, procedentes de las canteras de Tura, en la primera hilada de la cara septentrional. Esta característica y su orientación hacia el Norte geográfico genera en las caras norte y sur un fenómeno de proyección de sombras durante los equinoccios: hacia el amanecer, durante unos minutos, la mitad oeste de las caras norte y sur es iluminada por los rayos del Sol, mientras la mitad este permanece en sombras; hacia el ocaso ocurre al contrario, quedando iluminada la mitad este de las caras norte y sur, mientras la mitad oeste queda en sombras. Es el denominado efecto relámpago.

 


Restos Las tres pirámides de las reinas

 

Restos de las tres pirámides de las reinas

Las tres pirámides llamadas de las reinas se encuentran próximas a la cara este de la Gran Pirámide. Se denominan actualmente GI-a, GI-b y GI-c. Se data su construcción a mediados del siglo XXVI a. C. La situada más al norte (GI-a) es de tipo "clásica" y sus lados miden 45,5, 47,4, 46,5, y 45,7 m., y 29,45 m. su altura. Se atribuye a Hetepheres I, la madre de Jufu (Keops) (o a Merytetes, una esposa). La situada en el centro (GI-b) es de tipo "clásica" y sus lados miden 47,8, 49,4, 48,2, y 47,1 m., su altura es 30,62 m. Se atribuye a Merytetes (o a Hetepheres I). La situada más al sur (GI-c) es de tipo "clásica" y sus lados miden 45,5, 46,7, 46,8, y 45,2 m., siendo su altura 30,2 m. Se atribuye a Henutsen, una esposa de Jufu.

 

La barca funeraria de Keops

Artículo principal: Barca funeraria de Keops

 










La barca funeraria de Keops







En 1954 se encontró, enterrada en un foso próximo al lado sur de la pirámide, una barca funeraria. Estaba desmontada y llevó catorce años reconstruirla. Se exhibe en una gran sala erigida sobre el foso. Esta barca formaba parte importante del ritual funerario, ya que sería la encargada de llevar a Jufu (Keops) en su viaje a través del más allá. Se tiene conocimiento de otra barca, pero por precaución y para evitar su deterioro no ha sido extraída todavía.

 

Dimensiones de la Gran Pirámide

El egiptólogo británico William Matthew Flinders Petrie hizo el estudio más detallado realizado hasta 1984 acerca del monumento. En la actualidad se dan como válidas las siguientes dimensiones, fruto del trabajo de Mark Lehner y Jon Goodman en 1984:

 

Altura original = 146,50 m

Altura actual = 136,86 m

Pendiente: 51º 50' 39"

La longitud de los lados de la base, según Mark Lehner, David Goodman y Glen Dash (AERA: The Great Pyramid’s Footprint: Results from Our Survey by Glen Dash (2015)) es:

 

Lado N: 230,329 m

Lado E: 230,334 m

Lado S: 230,384 m

Lado O: 230,407 m

Media: 230,363 m

Teorías sobre su construcción

La Gran pirámide se erige en el periodo de mayor apogeo del poder faraónico durante el Imperio Antiguo, y muestra la gran capacidad organizativa y el conocimiento adquirido por los artesanos y técnicos egipcios para erigir tales monumentos, aunque con medios aparentemente simples. Es el mejor exponente de todas las pirámides realizadas en Egipto, la culminación de un proceso de mejoramiento de técnicas constructivas que comenzó en la época de Dyeser y prosiguió en la de Seneferu.

 

 

Interpretación de la construcción descrita por Heródoto. Según Antoine-Yves Goguet. 1820.

 

Interpretación de la maquinaria descrita por Heródoto. Antoine-Yves Goguet. 1820.

 

Canteras de la meseta de Guiza, con restos de extracción de bloques. Al fondo, la Gran Pirámide.

Existen diversas teorías que tratan de explicar cómo se construyeron las pirámides, pero no se sabe con certeza cómo se erigieron, al no haber perdurado ningún documento de la época describiéndolo. Posiblemente, puedan aportar datos significativos las excavaciones arqueológicas que se realizan en la meseta de Guiza en los restos del poblado de artesanos, del cementerio, los almacenes o las canteras.

 

El texto más antiguo que indica el modo de construirla proviene del historiador Heródoto, reflejando lo que le relataron los sacerdotes egipcios.

 

Heródoto, quien contempló la pirámide hacia el año 450 a. C., comentó que «su tiempo de construcción fue de veinte años», y que subían las piedras labradas, de grada en grada, mediante artefactos conformados de maderos cortos.

 

En cuanto a la pirámide, se gastaron en su construcción veinte años: es una fábrica cuadrada de ocho pletros de largo en cada uno de sus lados, y otros tantos de altura, de piedra labrada y ajustada perfectamente, y construida de piezas tan grandes, que ninguna baja de treinta pies.

La pirámide fue edificándose de modo que en ella quedasen unas gradas o poyos que algunos llaman escalas y otros altares.

 

Hecha así desde el principio la parte inferior, iban levantándose y subiendo las piedras, ya labradas, con cierta máquina formada de maderos cortos que, alzándolas desde el suelo, las ponía en el primer orden de gradas, desde el cual con otra máquina que en él tenían prevenida las subían al segundo orden, donde las cargaban sobre otra máquina semejante, prosiguiendo así en subirlas, pues parece que cuantos eran los órdenes de gradas, tantas eran en número las máquinas, o quizá no siendo más que una fácilmente transportable, la irían mudando de grada en grada, cada vez que la descargasen de la piedra; que bueno es dar de todo diversas explicaciones. Así es que la fachada empezó a pulirse por arriba, bajando después consecutivamente, de modo que la parte inferior, que estribaba en el mismo suelo, fue la postrera en recibir la última mano.

 

En la pirámide está notado con letras egipcias cuánto se gastó en rábanos, en cebollas y en ajos para el consumo de peones y oficiales; y me acuerdo muy bien que al leérmelo el intérprete me dijo que la cuenta ascendía a 4600 talentos de plata. Y si esto es así, ¿a cuánto diremos que subiría el gasto de herramientas para trabajar, y de víveres y vestidos para los obreros, y más teniendo en cuenta, no sólo el tiempo mencionado que gastaron en la fábrica de tales obras, sino también aquel, y a mi entender debió ser muy largo, que emplearían así en cortar la piedra como en abrir la excavación subterránea?

Heródoto de Halicarnaso. Libro II. Euterpe. Cap. CXXIV-CXXV.

Durante el siglo XIX proliferan las teorías de carácter «simbólico», pero con el paulatino avance de la arqueología y la egiptología, la mayoría han sido abandonadas, aunque algunas perduran transformadas en otras más acordes con las nuevas modas.

 

En el siglo XX surgen hipótesis como la del egiptólogo alemán Ludwig Borchardt, quien expuso en 1928 la teoría de utilización de grandes rampas, perpendiculares a la cara de la pirámide, como medio para construirla. A mediados del siglo XX, Goneim declaraba haber encontrado huellas de muros de contención de dichas rampas. Pero, otros estudiosos, como Dunham o Rösster, descartaron la teoría de las rampas, opinando que la propia pirámide sirvió de plataforma de trabajo, apoyando los relatos de los sacerdotes egipcios, transcritos por Heródoto.

 

El arquitecto francés Jean-Pierre Houdin expuso en abril de 2007 la teoría según la cual las piedras de la Gran Pirámide de Guiza fueron transportadas por una rampa exterior tradicional hasta una altura de 45 metros. Desde ahí los bloques eran subidos por otra rampa en espiral, montada en el interior de la propia pirámide. Según Houdin: «el túnel (sic) seguiría existiendo hoy en día.[12] y esta hipótesis podría dar veracidad a las narraciones de Heródoto y Plinio el Viejo reflejando relatos de cámaras subterráneas de la pirámide (sic),[13] siendo quizás la famosa Tumba-isla.[14]»

 

Diez fueron, como digo, los años que se emplearon en la construcción de esa calzada (procesional) y de las cámaras subterráneas de la colina sobre la que se alzan las pirámides, cámaras que, para que le sirvieran de sepultura, Keops se hizo construir –conduciendo hasta allí un canal con agua procedente del Nilo– en una isla.

Heródoto, Historia, Libro II, 124.

El jefe del Consejo Superior de Antigüedades egipcio, Zahi Hawass, afirmó que sólo es una hipótesis más y que, por el momento, no concederá permiso de excavación en la Gran Pirámide.

 

Excavaciones en la meseta de Guiza

Flinders Petrie, en sus campañas de excavaciones en Guiza, encontró restos de almacenes que fueron utilizados para guardar bienes de gran volumen y para realizar diversas labores artesanales. Saleh halló restos de una escombrera. En 1988, se encontraron restos de un asentamiento oficial, un complejo real de almacenamiento y producción, relacionado con la construcción de las pirámides de Guiza, que posee tres calles pavimentadas de unos cien metros y varias estructuras de gran tamaño (unos 35 m de anchura) que está siendo excavado por Mark Lehner.[15]

 

Testimonios históricos

 

Detalle del lado norte de la pirámide de Keops, ubicada en la meseta de Guiza, cerca de El Cairo, Egipto.

Por su antigüedad, magnitud y singular geometría, la Gran Pirámide de Guiza ha deslumbrado a muchos célebres visitantes. Estos son algunos de sus testimonios:

 

Bernardo de Breidenbach, en su libro Viajes de Breyndeback de 1484, creyó que eran los graneros construidos por el bíblico José.

 

Jean Palerme, hermano de Enrique III de Francia, en 1581 observó que el cofre (sarcófago), si se golpea, suena como una campana; y se llevó un trozo, posiblemente el de la esquina dañada.[16]

 

John Greaves, 1638, profesor en Oxford, autor del primer trabajo científico sobre las pirámides, pensaba que había sido construida por Keops, como tumba. Athanasius Kircher, en 1666, fue el primero en creer que los obeliscos y pirámides tenían un significado místico y oculto. Gemelli Careri en 1693 sugirió que, además de tumba, la Gran Galería habría servido como observatorio astronómico previamente.[17]

 

Paul Lucas, médico londinense, en 1714 propuso que la pirámide era un gran reloj solar que indicaba los solsticios. Thomas Shaw, en 1721, pensaba que era un templo de iniciación a los misterios de Osiris. Nathaniel Davison, 1763-65, descubrió la primera cámara de descarga, la que después llevaría su nombre.[18]

 

Napoleón invadió Egipto en 1798. Deseó quedarse solo en la Cámara del Rey y cuando salió, conmocionado, al preguntársele, dijo que no tenía nada que comentar. Guardó siempre en secreto lo que ocurrió.[19] Thomas Yeates, teólogo inglés, escribió en 1833 que la Gran Pirámide podría ser una copia de la Torre de Babel, erigida poco tiempo antes. M. Fialin de Persingny, en 1845 expuso que la finalidad de las pirámides era la de actuar como barrera de las arenas del desierto. Flinders Petrie, en su libro de 1883 Las Pirámides y Templos de Guiza, realizó una medición muy completa de las pirámides.[20]

 

La Gran Pirámide en la cultura popular moderna

La construcción de la gran pirámide y las supuestas relaciones métricas que presenta han sido objeto en los últimos tiempos de numerosas hipótesis, generalmente sin excesivo rigor científico. Una de las más conocidas —y esgrimidas por el mundo esotérico— es la asociación de la altura original de la pirámide como fracción de la distancia de la Tierra al Sol.[Nota 3][21] Dicha construcción ha sido atribuida a extraterrestres, atlantes, egipcios anteriores a Keops o a otras culturas o civilizaciones desconocidas.

 

Dichas teorías han tenido repercusión en internet, en revistas, libros y en el mundo del cine, con películas como Stargate o 10 000 a. C., donde se atribuye la construcción a extraterrestres o a una civilización desconocida de hace 12 000 años, respectivamente.

Notas

 El chapitel de madera alcanzó la altura de 160 m, aunque se derrumbó pocos años después. En el siglo XVI se construyó la iglesia de san Olaf, en Tallin, cuyo chapitel de madera alcanzó una altura de 159 m.

 San Nikolai, en Hamburgo se terminó en 1874, y su aguja tiene 147,3 metros de altura, siendo el edificio más alto del mundo hasta la terminación de la catedral de Ruan en 1876, cuya aguja de hierro fundido alcanza 151 metros de altura. La Catedral de Colonia fue construida entre 1248 y 1880 y sus agujas pétreas alcanzaron 157 m. El Monumento a Washington se terminó en 1884, y tiene 170 m de altura.

 La altura original de la Gran Pirámide era de 146,61 metros; sin embargo, la distancia de la Tierra al Sol no es una cifra exacta, pues varía desde 147,5 millones de kilómetros en el perihelio, a 152,6 millones de kilómetros en el afelio. La cifra media es 150 millones de kilómetros.

Con afecto,

Ruben