RECORDANDO A TRES PATINES Y LA
TREMENDA CORTE
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Marta Campos Redactora
La Tremenda Corte fue en principio un exitoso programa
de
radio del género cómico, producido en La Habana, Cuba,
con guiones de Cástor
Bispo, un escritor y actor español que después
adoptaría la nacionalidad
cubana. Dicho programa se transmitió por radio entre
1942 y 1961 de forma
ininterrumpida, con aproximadamente 360 episodios, que
fueron incluso
escuchados a nivel internacional. El final del
programa de radio en Cuba se
debió principalmente a la censura del gobierno de
Fidel Castro.
El programa fue llevado a la televisión también con
mucho
éxito a nivel internacional a mediados de la década de
1960, específicamente en
Monterrey, Nuevo León, México, durante tres temporadas
y media, entre 1966 y
1969.
El programa es considerado, por muchos conocedores en
la
materia, como la mejor comedia radiofónica producida
en Latinoamérica en
aquella época y rescata lo mejor de la idiosincrasia
popular cubana.
Tanto Vispo como el equipo de producción se dieron a
la
tarea de buscar cómicos locales para crear un espacio
de corte liviano y humor
blanco en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, como
una forma de alegrar y
hacer olvidar los problemas a los habitantes de la
isla. Pronto dieron con Leopoldo Fernández, un talentoso
comediante que ya era reconocido en espacios radiales
y teatrales, así como con
su inseparable amigo, Aníbal de Mar,
que ya había trabajado tiempo atrás con Vispo. El
resto del elenco surgió de
pruebas con otros cómicos menos conocidos, pero
igualmente destacados.
El programa de La tremenda Corte inició sus
transmisiones
en la emisora radiofónica RHC-Cadena Azul el 7 de
enero de 1942.
En 1947, «La Tremenda Corte», al igual que
otros programas diversos de su época, fue llevado a la
emisora competidora CMQ
Radio por sus anunciantes y patrocinadores en busca de
mayores ventajas
competitivas. Los programas se transmitían en ese
entonces en vivo, tres veces
por semana de lunes a viernes a las 8:30 PM, y eran
patrocinados por una firma
de productos de perfumería y jabones.
Actores principales de «La Tremenda Corte» en la radio
1942-1961
Para llenar un libreto radial de quince minutos había
que
escribir muchas cuartillas de texto, y su único
escritor fue Vispo. Esta labor,
por lo tanto, resultaba bastante extenuante para su
imaginación, algo que
siempre logró sacar adelante durante ese lapso. Así,
“La Tremenda Corte” estuvo
en el aire sin interrupción desde 1942 a 1961 (primero
en RHC Cadena Azul y más
tarde en CMQ).
Se calcula que se grabaron más de 360 episodios,
muchos
de los cuales aún se escuchan por radio, pero hay unos
pocos que nunca han
salido de Cuba, y por ende poco se conoce de ellos.
De todos esos programas radiofónicos que se grabaron
en
la estación CMQ de La Habana entre 1947 y 1961, nadie
sabe cuántos existen aún,
y se consideran objetos raros de valor incalculable
para los admiradores y
coleccionistas de la serie.
La Tremenda Corte
LEOPOLDO FERNANDEZ Y ANIBAL DE MAR
En 1951, se estrenó la película cómico musical llamada
“Hotel de muchachas”, filmada en blanco y negro, y
dirigida por Manuel de la
Pedrosa. En ella destacan, con sendos papeles
protagónicos, Leopoldo Fernández
y Aníbal de Mar, debutando en la pantalla grande como
«Pototo» y
«Filomeno»; cabe mencionar que Julito Díaz (el
“Secretario” de
«La Tremenda Corte») tuvo un papel secundario. La
cinta pronto se
convirtió en un clásico dentro de su género para esa
época, a pesar de tener
una concepción bastante liviana, y motivó a que sus
actores continuaran con los
personajes.
En 1955, el programa radial recibió un segundo aire de
forma indirecta al estrenarse el espacio humorístico
de TV «El show de
Pototo y Filomeno», a través de CMQ TV, en el cual
Leopoldo Fernández
(«Pototo») hacía un papel muy similar al de «Tres
Patines»;
su compañero era nuevamente Aníbal de Mar
(«Filomeno»).
El espacio consistía de segmentos humorísticos y
canciones de música tropical con orquesta, formato
precursor en su estilo en la
isla. El espectáculo fue presentado en los centros
nocturnos Sierra y
Montmartre de La Habana, y el éxito del mismo propició
dos discos de la pareja
y una segunda película («¡Olé Cuba!») en 1957.
El éxito hizo que el reparto del programa fuera a
países
como Puerto Rico, Venezuela, Colombia, Perú, Panamá y
la República Dominicana,
donde fueron aclamados.
Todo esto sucedía en conjunto con su trabajo en «La
Tremenda Corte», y, debido a ello, gran parte del
público los identificaba
aún con sus caracterizaciones de radio.
En noviembre de 1958, Adolfo Otero, un actor esencial
del
elenco, sufrió un infarto y posteriormente falleció a
los 65 años. Casi simultáneamente,
también murió de una causa similar Julito Diaz, el
secretario en algunos
episodios. Aun así, el programa siguió adelante sin
ellos casi tres años
consecutivos.
EL FINAL DEL PROGRAMA RADIAL
Cerca del año 1960 hubo un giro drástico en la
producción
del programa, debido a la revolución encabezada por
Fidel Castro y a una
sociedad políticamente convulsa que se manifestaba en
esos años. Sin embargo,
las circunstancias de aquel tiempo no detuvieron a los
dos protagonistas
principales, que años después llevarían el programa a
la televisión,
manteniendo la mayor parte del estilo que tuvo en la
radio.
Previamente, se hicieron adaptaciones para teatros
locales, en donde hubo algunas funciones polémicas, en
vista de que los actores
del programa (en particular Leopoldo Fernández) eran
abiertamente críticos con
la política, y así lo manifestaban en sus actuaciones.
El castrismo, con su rígida tendencia marxista de esos
años, mostró su disconformidad con la existencia de
espacios humorísticos en
los medios de comunicación, sobre todo cuando sus
líderes empezaron a ser
objeto de los chistes.
Los años 1960 y 1961 fueron particularmente difíciles
para el elenco, debido a que el Gobierno empezó a
enviar grupos de
simpatizantes para que escandalizaran con consignas
comunistas durante las
actuaciones e interrumpieran por todos los medios las
funciones.
Como no lograron su fin, en 1961 se emitió un decreto
por
el que se obligaba a toda compañía teatral, radial o
televisiva a someter sus
programas a la Comisión de Censura.
A pesar de ello, una noche de ese mismo año en la que
se
presentaba “La Tremenda Corte”, adaptada para el
Teatro Nacional, se desató una
balacera por parte del cuerpo de represión G2.
Leopoldo Fernández fue
arrestado, y purgó una condena de 27 días de arresto
domiciliario sin mayor
justificación.
Luego de ser absuelto se cuenta que Fernández elaboró
una
pequeña pieza cómica que presentó en la capital
cubana. Interpretando a “Pototo”,
él y otro actor revisaban un archivo de fotos de los
presidentes de Cuba para
colgarlas en la pared. El otro actor mostró una foto
de Fulgencio Batista y
Leopoldo le dijo: —» A éste lo botas…». El actor
siguió tomando
diferentes figuras de políticos con la invariable
respuesta del comediante:
—» A éste también lo botas…». Finalmente, el ayudante
tomó una
fotografía de Fidel Castro; Leopoldo la miró, la
mostró al público y
dirigiéndose a la pared dijo con su habitual
socarronería: —» Déjame, que a
éste lo quiero colgar yo…».
El chiste, que en su momento tuvo gran difusión y fue
repetido en todas partes, concluía con la afirmación
de que esta frase fue la
que obligó a su detención y posterior exilio en ese
mismo año. Pero con todo y
lo bien rimada, la historia fue totalmente desmentida
después en Miami por el
mismo Fernández que, cuando escuchó la versión de
labios de un supuesto
asistente al teatro durante la citada función,
lo corrigió
no sin cierto dejo
de disgusto midiéndolo de pies a cabeza: “Caballero,
si yo hubiera hecho y
dicho aquello, no estaría ahora aquí contando el
cuento…”.
De cualquier manera (fuese el evento citado real o
sólo
una especie de «leyenda urbana»), la policía de Castro
clausuró el
espectáculo teatral de “La Tremenda Corte” y las
presentaciones de «Pototo
y Filomeno» de forma definitiva.
A inicios de 1962, el medio artístico cubano sufrió un
fuerte revés cuando el gobierno fidelista incautó la
radio CMQ y canceló todos
los programas de humor que ésta realizaba. La
situación propició que la nómina
principal de «La Tremenda Corte» (a excepción del
equipo de
producción, entre ellos Cástor bispo), emigrara de
Cuba ese año en dirección a
Miami, Estados Unidos, para no regresar jamás.
El ambiente
era incómodo e incierto para continuar
realizando trabajo humorístico, del que nunca obtuvieron remuneración económica
justa y proporcionada a pesar del reconocimiento público e internacional.
El exilio de
los protagonistas del programa obedeció a
razones económicas, no por diferencias de ideología. De hecho, ninguno de los
actores del reparto manifestó alguna vez afinidad política, y decidieron
mantenerse al margen de los hechos que agitaban a la sociedad cubana, aun
cuando estuvieron radicados en el exterior.
En aquella
época, los actores no recibían regalías por
los derechos de copia del programa, como sucede en la actualidad, por lo cual
Abel Mestre, (que había sido ejecutivo de la empresa CMQ antes de ser
expropiada por el castrismo) inteligentemente compró gran parte de los
capítulos
de La Tremenda Corte a un precio verdaderamente irrisorio; después los ofreció
en venta a muchas de las principales estaciones de radio latinoamericanas de
esos años.
El valor de
venta se estimó en ese entonces en $ 20 US
por episodio, o más de $ 7.000 US por la totalidad de los que aún se conservan
grabados, una cantidad exorbitante incluso hoy en día.
l programa de
radio volvería a cobrar vida en México a
mediados de la década de 1960, gracias a la estación de radio XEFB-AM
(localizada en Monterrey). Ahí se comenzó a transmitir de nuevo los episodios
grabados en Cuba. Las emisiones de radio tuvieron una gran acogida en el
público, y la serie adquirió popularidad en el país.
El éxito del
programa hizo que se creara una versión
adaptada a la televisión, y tiempo después, Televisión Independiente de México
(Cadena TIM) proyectó las primeras transmisiones de la serie en 1966 a través
del canal 6 de Monterrey (XET-TV 6), y del canal 8 en el Distrito Federal (XHTM
Canal 8), con un espacio semanal de media hora (alrededor de 21 minutos sin
comerciales); para esa época, la Cadena TIM tenía una magnífica programación,
gracias a que había contratado a varios escritores cubanos del momento.
Sin embargo,
la serie televisiva evidenciaba las
limitaciones de la época, como el cartón pintado a modo de escenografía, los
equipos rudimentarios de video en formato de baja resolución, y la transmisión
en blanco y negro. La última temporada al aire mostraba que el público asistía
al foro de grabación, dándo así mayor credibilidad al Juzgado; ésta
circunstancia resaltó la capacidad de improvisación de los actores y su dominio
escénico.
«La Tremenda
Corte» fue uno de los primeros
programas cómicos televisivos que se exportaron desde México hacia diversos
países de América. Cabe mencionar, como dato curioso, que en los primeros
capítulos de esta serie no aparece el personaje del gallego «Rudesindo
Caldeiro y Escobiña». Más adelante, el papel estaría a cargo del conocido
Florencio Castelló (de origen andaluz), uno de los pocos actores contratados
con amplia experiencia y trayectoria en actuación frente a las cámaras para
realizar el programa.
Del reparto
original de radio, sólo repitieron sus
papeles Leopoldo Fernández (que además
escribía los libretos en ausencia de Vispo) y Aníbal de
Mar, los personajes centrales e insustituibles en la
trama del programa. Mimí Cal («Luz
María Nananina») comediante habitual en la serie de radio, rechazó
participar desde su exilio en Miami. Mientras tanto, Adolfo
Otero («Rudesindo») y Julito Diaz (el
«secretario»), habían fallecido de
problemas cardíacos en 1958. Sus lugares los tomaron Norma
Zuñiga («Luz María Nananina») y Florencio
Castelló
(«Rudecindo»), mientras el puesto del secretario lo asumieron al
menos tres actores diferentes.
El resto del
elenco se conformaba por actores cubanos y
mexicanos, en su gran mayoría totalmente desconocidos del público, pues la
televisora no estaba dispuesta a pagar salarios altos. Algunos comediantes,
como el joven Alfonso Zayas («Casimiro» de participación muy
esporádica), se dieron a conocer a través de esta serie. Otro actor particular
fue «Tonina Jackson», conocido en el país como un personaje de lucha
libre durante las décadas de 1950 y 1960, el cual apareció en unos cuantos
episodios. Una muy joven María Antonieta de las Nieves hizo su debut en la
pantalla chica apareciendo en un programa reeditado. Muchos actores volvieron
al anonimato -una vez que se canceló la serie- sin que se sepa mucho de su
vida. Junto a este elenco, se sumaron personajes distintos a los que se habían
escuchado décadas atrás.
El programa
televisivo a pesar de que tuvo éxito tuvo
corta vida (hasta mediados de 1969) puesto que los costos de producción
resultaron insostenibles para la televisora, y no existía un patrocinio
suficientemente
fuerte que lo sustentara, aunado a las evidentes limitaciones técnicas con las
que se realizaba. La cuarta temporada resultó inconclusa, a pesar de que ya era
un éxito en otras latitudes del continente, y del hecho que los actores se
esforzaron por mantenerlo al aire.
Por otro
lado, la Cadena TIM estaba en medio de una seria
crisis financiera, junto con cambios de tipo administrativo que culminaron en
1973. Ese año TIM se fusionó con su competidor, Telesistema Mexicano, formando
de esa unión lo que hoy se conoce como Televisa, una de las cadenas mediáticas
más poderosas del mundo.
LA
TREMENDA CORTE: UN ÉXITO INTERNACIONAL
«La Tremenda Corte» ha sido uno de los
programas de radio más escuchados de los últimos años
en muchos países de
América, y tanto ha sido su éxito que incluso hoy en
día sigue transmitiéndose
en diversas emisoras de radio, principalmente para
audiencias en México, Perú,
Panamá, Colombia, Costa Rica, Honduras, el Caribe (en
particular en República
Dominicana), el estado de Florida en los Estados
Unidos, y en otros países de
América (América Latina). La versión televisiva que
duró solo tres años aun continua
retransmitiéndose en ciertas cadenas, principalmente
en México, Perú, Ecuador y
Panamá.
Con afecto,
Ruben






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