martes, 26 de mayo de 2026

Juegos Olímpicos en la Antigüedad

 

Juegos Olímpicos en la Antigüedad



Fuente: Wikipedia La encyclopedia libre

En la antigua Grecia, los Juegos Olímpicos (en griego antiguo: λυμπιακο ɣώνες Ŏlympiacŏe agōnĕs; en latín: Ludi Olympici) fueron una serie de competiciones atléticas disputadas por representantes de diversas ciudades-Estado griegas a partir del año 776 a. C.



 El discóbolo, copia de Mirón, siglo V a. C. Representa el lanzamiento de disco

Los Juegos Olímpicos se disputaban normalmente cada cuatro años, el período de tiempo entre juegos era denominado olimpiada. Durante la celebración de la competición se promulgaba la κεχερία (ĕkĕchĕiría) o tregua olímpica, para permitir a los atletas viajar en condiciones de seguridad desde sus ciudades hasta Olimpia. Los antiguos Juegos Olímpicos fueron bastante diferentes de los modernos; había menos eventos y sólo los hombres libres que hablaban griego podían competir, además de que se celebraban siempre en el mismo lugar.

 

Por fuentes antiguas, entre los participantes más célebres se encuentra Alejandro Magno, que participó siendo adolescente, siglo IV a. C.,[1] en carrera de carros.

 

Los últimos Juegos Olímpicos de la Antigüedad se celebraron en el 393 d. C., casi doce siglos después de sus comienzos. [2] Tras la adopción del cristianismo como religión oficial del Imperio romano con el Edicto de Tesalónica (27 de febrero de 380 d. C.), el emperador Teodosio prohibió toda celebración pagana, incluidos los Juegos Olímpicos.

 

La pre paración deportiva

Cuando los niños varones griegos libres cumplían doce años de edad ingresaban en la palestra, donde se les enseñaba a desarrollar los músculos y a controlar los nervios. A los dieciséis años entraban al gimnasio, donde los griegos realizaban ejercicios físicos y atletismo. Los gimnasios contaban con una pista y lugares de ejercicio al aire libre entre los bosques. A los veinte años los griegos concluían su formación deportiva donde se les entregaban las armas y estaban capacitados para participar en los Juegos Olímpicos.

 

Antecedentes


 

Estela funeraria con un relieve donde aparece una escena de un carro conducido por un auriga y otra figura ante él, quizá un soldado armado. Se ha tratado de interpretar la escena como una escena bélica de una hazaña realizada por el difunto o también como una carrera de carros.[3][4]

Entre los antecedentes de las celebraciones de los diversos juegos deportivos en la antigua Grecia se ha señalado una posible conexión con eventos que tenían lugar en Creta durante la época minoica. Entre las pinturas al fresco de esta época aparecen juegos con toros y boxeadores. Por otra parte, en un ritón de Hagia Triada parecen representarse carreras y salto, pero la interpretación de esa escena es dudosa. De hecho, hay historiadores que rechazan la influencia cretense en los posteriores juegos de la antigua Grecia.[5]

 

También ha sido objeto de debate la presencia de competiciones deportivas en la Grecia micénica, pese a que se ha sugerido que cuando apareció la religión micénica debió aparecer también el deporte, que estaría unido íntimamente a ella. También se ha apuntado la posibilidad de que la representación de un fresco de un carro en una estela funeraria de hacia 1600 a. C. represente una carrera. En un vaso chipriota del período micénico también se ha creído que están representados el boxeo y la carrera.[6] Por otra parte, en la crónica de Paros se ofrecen supuestas cronologías de la Edad de Bronce acerca de la fundación de las Panateneas (1505/4 a. C.), de unos Juegos de Eleusis (entre 1324/3 y 1308/7 a. C.), de los Juegos Ístmicos (1259/8 a. C.), de los Juegos Nemeos (1251 a. C.) y de unos Juegos Panjonios (1086/5 a. C.).[7]

 

Los certámenes de competencias deportivas aparecen en obras literarias de la época arcaica, en la que Homero en la Ilíada[8] describe la celebración de los juegos fúnebres en honor a Patroclo. En ellos se realizaron pruebas de carrera de carros, pugilato, lucha, carrera a pie, combates, lanzamiento de peso, tiro con arco y lanzamiento de jabalina. En la Odisea narra los juegos en honor de Odiseo, en el que se realizaron carreras, lucha libre, pugilato, lanzamiento de disco y salto.[9] Hesíodo, por su parte, cita unos juegos en honor de Anfidamante en el que el autor obtuvo la victoria en un certamen de poesía.[10]

 

Origen mitológico

Según un relato del geógrafo Pausanias, los juegos olímpicos fueron creados por Heracles Ideo, uno de los Dáctilos. Este propuso a sus hermanos una carrera en la que el vencedor sería premiado con una corona de olivo silvestre y estableció que los juegos se celebrasen cada cuatro años, puesto que ese era el número de hermanos que formaban los Dáctilos. Otras tradiciones decían que habían sido fundados por Zeus tras su victoria sobre Crono,[11] o por el otro Heracles, el hijo de Alcmena.[12]

 

Origen histórico


 

Palestra de Olimpia

Comúnmente se estima que los primeros juegos olímpicos se realizaron en el 776 a. C., cuyo vencedor de la única justa, la carrera del estadio, fue Corebo de Élide. Estos juegos se desarrollaron bajo el reinado de Ífito de Élide, a quien se consideraba fundador o renovador de las olimpiadas.[13] Esta fecha se basa en una lista de vencedores de los juegos recopilada a finales del siglo V a. C. por Hipias de Élide y desde entonces las fechas de las olimpiadas se emplearon para definir la cronología de la historia de la antigua Grecia.[14] Algunos autores, sin embargo, opinan que la fecha de restablecimiento de los juegos por Ífito ocurrió mucho antes, en 884 a. C., debido a un pasaje de Eusebio de Cesarea que indica que no se conservaron los nombres de los ganadores de las 27 primeras ediciones de los juegos.[15]

 

Su denominación se debe al lugar de su celebración: Olimpia, el emplazamiento del santuario más importante del dios Zeus y situada en el valle del Alfeo. Se celebraban cada cuatro años entre los meses de julio y agosto.

 

El valor de los Juegos antiguos fue múltiple: representó una manifestación religiosa de acatamiento a los dioses; contribuyó al desarrollo armónico del cuerpo y del alma; favoreció la amistad de los pueblos y ciudadanos.

 

La importancia social de los Juegos Olímpicos

 


 

Filipeo.

En las ciudades, los organizaban y dirigían sus magistrados que representaban en ellos al Estado. La vida pública quedaba paralizada durante las fiestas ya que se suspendía toda actividad oficial. Durante ellas solamente se resolvían los asuntos de extrema urgencia. Ejercían una gran influencia en las relaciones de los Estados, se acudía a ellos desde los sitios más remotos y se establecían treguas de carácter sagrado. Los juegos públicos eran una ocasión de acercamiento entre los Estados griegos. Constituían el alma de las relaciones interhelénicas, puesto que equivalían a verdaderas asambleas generales del pueblo griego.

 


Progresivamente, además de las polis de la Grecia continental, aumentó la participación de las múltiples colonias griegas diseminadas por las costas del Mediterráneo. Aprovechando la gran afluencia de gentes, durante esas fechas se celebraba también una gran feria comercial.[16] Olimpia se convirtió en una poderosa fuerza que aglutinó, con la idea de un panhelenismo creciente, a todos los emigrantes griegos dispersos por el mundo helénico.

El término helenístico viene del verbo hellazein, que significa «hablar griego o identificarse con los griegos» y se refiere a las sociedades influenciadas por la cultura griega después de las conquistas de Alejandro MagnoLa muerte de Alejandro Magno en el 323 a. C. marca tradicionalmente el comienzo del período helenístico. Los generales de Alejandro, conocidos como los Diadocoi, es decir, "sucesores", dividieron los numerosos territorios de su imperio en reinos con Alejandria como capita Apr 2007




Alejandro Magno










 

 

La participación oficial de las ciudades griegas en las ofrendas y sacrificios y la colaboración de los particulares creaba una sensación de hermandad y surgía el sentimiento de la pertenencia a una estructura sociopolítica superior al de la polis. Paralelamente el espíritu de competencia, monopolizado tradicionalmente por la nobleza, se extendió al resto de la sociedad, que sin abandonar aún sus raíces religiosas, infundieron características más democráticas.

 

La tregua sagrada

 



Entrada para los atletas al estadio


Uno de los aspectos más destacados de los juegos era la tregua sagrada (κεχερία), cuyo origen se remonta hasta el reinado de Ífito, que hizo inscribir en un disco que se conservaba en el templo de Hera los términos de la tregua.[17] Esta tregua suponía la prohibición de toda actividad bélica durante un periodo de duración desconocida pero del que se sabe que se extendía desde un tiempo antes hasta un tiempo después del desarrollo de los juegos.

Uno de los aspectos más destacados de los juegos era la tregua sagrada (κεχερία), cuyo origen se remonta hasta el reinado de Ífito, que hizo inscribir en un disco que se conservaba en el templo de Hera los términos de la tregua.[17] Esta tregua suponía la prohibición de toda actividad bélica durante un periodo de duración desconocida pero del que se sabe que se extendía desde un tiempo antes hasta un tiempo después del desarrollo de los juegos.

 

Inicialmente la tregua incluyó sólo lugares ubicados en el Peloponeso  pero posteriormente se amplió a todas las ciudades que deseasen participar en los Juegos. Si una ciudad no aceptaba someterse a esta norma, quedaba excluida de la participación en los Juegos Olímpicos y si, habiéndola aceptado, violaba la tregua, debía afrontar importantes multas y sus representantes eran expulsados. [18

El Peloponeso es una peninsula el corazón de la antigua Grecia, albergando sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y una infraestructura turística excelente. 

Las pruebas deportivas

Una de las características más íntimas de los antiguos griegos era su espíritu agonístico. La voz griega agón equivalente de la latina certamen, se aplica a toda lucha que enfrenta a dos adversarios. En los juegos Olímpicos había diferentes competiciones:

 

Agones atléticos


De los agones atléticos, las carreras eran las únicas que podían tener vencedores por sí solas, en cambio el salto de longitud y los lanzamientos de disco y jabalina figuraban únicamente como tres de las pruebas que integraban el pentatlón.

 


Las carreras:

La carrera primordial y más antigua era la de velocidad que constaba de 192,27 metros (un estadio).

Más tarde, en 724 a. C., se incorporó el diaulo 




que era una carrera de velocidad pero de ida y vuelta.

En el año 720 a. C. se agregó el dólico, cuya distancia no está clara puesto que algunos le atribuían una medida de siete estadios, otros de 12 y otros de 24.

Se añadió el hoplitódromo, 


una carrera con armamento, que servía como preparación para la guerra. Los participantes, exclusivamente adultos, corrían 384 metros armados (la distancia de un diaulo), al principio con escudo, casco y grebas; más tarde, solo con escudo.

Salto de longitud: de todos los saltos que existen en la actualidad, el único practicado por los griegos era el de longitud. Los atletas tomaban impulso y saltaban sobre un foso de tierra. No se median las longitudes, sino que se comparaban las huellas dejadas por los competidores. Para ayudarse en los saltos, los atletas llevaban en las manos pesas o halterios de piedra o de bronce, cuyo peso oscilaba entre los 1 y 5 kg. Algunos autores de la Antigüedad indican determinadas marcas logradas por los saltadores que llegan incluso a superar los 16 metros. Hay estudiosos modernos que las consideran marcas ficticias o producto de errores de transcripción, pero otros han tratado de explicarlas como resultado de la suma de tres saltos o con la posibilidad de que el salto fuera triple.[19]

Lanzamiento de disco: Los competidores lanzaban discos que en un principio eran de piedra y luego pasaron a ser de bronce. El tamaño y el peso variaban según la categoría de edad de los lanzadores. El disco más pesado que se ha encontrado pesa 6,6 kilos y mide 33 centímetros de diámetro. Se trataba de lograr la mayor distancia en los lanzamientos.

Lanzamiento de jabalina: en los lanzamientos no se valoraba la puntería sino la distancia. La jabalina tenía aproximadamente la altura del lanzador y el grosor de un dedo. Aunque en su origen se trataba de un arma de guerra, la de uso deportivo carecía de punta. Los participantes lanzaban las jabalinas con una correa de unos 50 centímetros a la altura del centro de gravedad.

Las pruebas deportivas

Una de las características más íntimas de los antiguos griegos era su espíritu agonístico. La voz griega agón equivalente de la latina certamen, se aplica a toda lucha que enfrenta a dos adversarios. En los juegos Olímpicos había diferentes competiciones:

 

Agones atléticos

De los agones atléticos, las carreras eran las únicas que podían tener vencedores por sí solas, en cambio el salto de longitud y los lanzamientos de disco y jabalina figuraban únicamente como tres de las pruebas que integraban el pentatlón.

 

Las carreras:

La carrera primordial y más antigua era la de velocidad que constaba de 192,27 metros (un estadio).

Más tarde, en 724 a. C., se incorporó el diaulo que era una carrera de velocidad pero de ida y vuelta.

En el año 720 a. C. se agregó el dólico, cuya distancia no está clara puesto que algunos le atribuían una medida de siete estadios, otros de 12 y otros de 24.

Se añadió el hoplitódromo, una carrera con armamento, que servía como preparación para la guerra. Los participantes, exclusivamente adultos, corrían 384 metros armados (la distancia de un diaulo), al principio con escudo, casco y grebas; más tarde, solo con escudo.

Salto de longitud: de todos los saltos que existen en la actualidad, el único practicado por los griegos era el de longitud. Los atletas tomaban impulso y saltaban sobre un foso de tierra. No se median las longitudes, sino que se comparaban las huellas dejadas por los competidores. Para ayudarse en los saltos, los atletas llevaban en las manos pesas o halterios de piedra o de bronce, cuyo peso oscilaba entre los 1 y 5 kg. Algunos autores de la Antigüedad indican determinadas marcas logradas por los saltadores que llegan incluso a superar los 16 metros. Hay estudiosos modernos que las consideran marcas ficticias o producto de errores de transcripción, pero otros han tratado de explicarlas como resultado de la suma de tres saltos o con la posibilidad de que el salto fuera triple.[19]

Lanzamiento de disco: Los competidores lanzaban discos que en un principio eran de piedra y luego pasaron a ser de bronce. El tamaño y el peso variaban según la categoría de edad de los lanzadores. El disco más pesado que se ha encontrado pesa 6,6 kilos y mide 33 centímetros de diámetro. Se trataba de lograr la mayor distancia en los lanzamientos.

Lanzamiento de jabalina: en los lanzamientos no se valoraba la puntería sino la distancia. La jabalina tenía aproximadamente la altura del lanzador y el grosor de un dedo. Aunque en su origen se trataba de un arma de guerra, la de uso deportivo carecía de punta. Los participantes lanzaban las jabalinas con una correa de unos 50 centímetros a la altura del centro de gravedad.

Agones luctatorios


 

Las mujeres no podían participar en los juegos Olímpicos. Para ellas se desarrollaban los juegos Hereos.



Lucha: el objetivo de la lucha era derribar al adversario mediante agarres y presas aunque también había otra modalidad en la que los contendientes continuaban la lucha en el suelo y entonces para ganar debían colocar de espaldas sobre el suelo al adversario. Estaban permitidas llaves dirigidas al cuello, el torso o los brazos, y también las zancadillas, pero se prohibían las llaves de piernas.[20]

Pugilato: se introdujo en el 688 a. C. En este deporte se golpeaba al adversario únicamente con los puños. Corresponde al boxeo actual. En sus comienzos se luchaba con los puños descubiertos, pero más adelante se utilizaron guantes. El combate finalizaba cuando uno lograba poner fuera de combate a su adversario o también si uno de los contendientes levantaba el dedo índice en señal de derrota.[21]

Pancracio: aparece en el 648 a. C. y es análogo a las artes marciales mixtas, como el judo o el taekwondo. En este deporte había que vencer al rival pudiendo golpear con cualquier parte del cuerpo al adversario. También eran válidas cualquier tipo de luxación y presas de dolor pero no se permitía meter los dedos en los ojos del adversario. El combate finalizaba con la rendición e incluso la muerte, alcanzando con el tiempo gran brutalidad.

Agones hípicos




 

Las mujeres no podían participar en los juegos Olímpicos. Para ellas se desarrollaban los juegos Hereos.

Lucha: el objetivo de la lucha era derribar al adversario mediante agarres y presas aunque también había otra modalidad en la que los contendientes continuaban la lucha en el suelo y entonces para ganar debían colocar de espaldas sobre el suelo al adversario. Estaban permitidas llaves dirigidas al cuello, el torso o los brazos, y también las zancadillas, pero se prohibían las llaves de piernas.[20]

Pugilato: se introdujo en el 688 a. C. En este deporte se golpeaba al adversario únicamente con los puños. Corresponde al boxeo actual. En sus comienzos se luchaba con los puños descubiertos, pero más adelante se utilizaron guantes. El combate finalizaba cuando uno lograba poner fuera de combate a su adversario o también si uno de los contendientes levantaba el dedo índice en señal de derrota.[21]

Pancracio: aparece en el 648 a. C. y es análogo a las artes marciales mixtas, como el judo o el taekwondo. En este deporte había que vencer al rival pudiendo golpear con cualquier parte del cuerpo al adversario. También eran válidas cualquier tipo de luxación y presas de dolor pero no se permitía meter los dedos en los ojos del adversario. El combate finalizaba con la rendición e incluso la muerte, alcanzando con el tiempo gran brutalidad.

Agones hípicos

Los certámenes hípicos se celebraban en el Hipódromo de Olimpia, un recinto del que no se han conservados restos arqueológicos debido a la acción del río Alfeo.

 

Carreras de carros



gozaban de gran popularidad de los juegos olímpicos. El carro tenía dos ruedas, el auriga estaba de pie, con las riendas en su zurda y el látigo en la diestra. El carro podía ser tirado por cuatro caballos (cuadriga) o por dos (biga). Las carreras de cuadrigas comenzaron en el año 680 a. C. Con el tiempo se introdujeron también carreras de bigas y cuadrigas para potros y carreras de carros tirados por mulos. Otra modalidad era el kalpe, que consistía en una carrera de carros en la que el auriga debía bajarse del carro en la última vuelta y seguir a pie hasta la meta, sujetando las riendas de los caballos.[22]

Carreras de caballos: se introdujeron en el 648 a. C. Los jinetes no usaban estribos e iban descalzos. Usaban látigo para fustigar al caballo.[23

Pentatlón en los juegos panhelénicos de la Antigüedad

El pentatlón (en griego: πένταθλον) fue una de las competencias de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad y de otros Juegos Panhelénicos en la Antigua Grecia. El nombre deriva del griego antiguo pente (cinco) y athlon (competición). Consistía en cinco eventos deportivos realizados en un día. El primero era el stadion, una corta carrera a pie. Posteriormente se competía en lanzamiento de jabalina, lanzamiento de disco y salto de longitud. El orden en que se realizaban estas tres competencias sigue sin quedar claro. Por último, el quinto evento era lucha griega.

 

Los atletas de esta competencia eran considerados inferiores respecto a los deportistas especializados en un único deporte, pero superiores en el desempeño general, al ser atletas más equilibrados.[1] El entrenamiento en el pentatlón era parte del servicio militar, pues cada uno de los cinco eventos estaba pensado para ser útil en batalla.[cita requerida]

 

El pentatlón es una disciplina de los Juegos Olímpicos modernos desde la olimpiada de Estocolmo 1912, aunque con algunas variaciones. En ese año la distancia de la carrera inicial se estableció en 200 metros y la competencia final de lucha griega se sustituyó por una carrera de 1500 metros. La disciplina ha tenido múltiples cambios desde entonces, distanciándose de su versión de los Juegos Olímpicos de la antigüedad.[2]

Según Aristóteles los jóvenes más bellos eran los participantes en el pentatlón, puesto que estaban igualmente dotados para la fuerza y la velocidad.[24] Estaba compuesto por cinco actividades: salto de longitud, carrera, lanzamiento de disco, jabalina y lucha.[25] Se incorporó a los Juegos Olímpicos en el año 708 a. C.

 

Concursos artísticos

Según Aristóteles los jóvenes más bellos eran los participantes en el pentatlón, puesto que estaban igualmente dotados para la fuerza y la velocidad.[24] Estaba compuesto por cinco actividades: salto de longitud, carrera, lanzamiento de disco, jabalina y lucha.[25] Se incorporó a los Juegos Olímpicos en el año 708 a. C.

 


En Olimpia también tuvieron lugar una serie de concursos artísticos. Desde el año 396 a. C. había concursos de heraldos y de trompeteros. Más tarde, en época de Nerón, se agregaron competiciones musicales, de cantores y de actores.[26][27]

 

 

Carrera de hombres con escudo 



 

Salto de longitud 

 


Pugilato 


 


 


En Olimpia también tuvieron lugar una serie de concursos artísticos. Desde el año 396 a. C. había concursos de heraldos y de trompeteros. Más tarde, en época de Nerón, se agregaron competiciones musicales, de cantores y de actores.[26][27]

 El desarrollo de los juegos

Un año antes del comienzo de las competiciones, los atletas que aspiraban a participar en ellas debían entrenarse en sus propias polis, un mes antes de las pruebas en Elis (ciudad situada a 50 kilómetros de Olimpia). La condición de griego era indispensable para poder participar, requisito que terminó con la conquista romana.

Se supone que la duración de los Juegos era de cinco días y que los diferentes concursos llegaron a ser 23, sin incluir entre ellos los musicales o culturales.

Tampoco hay certeza del orden en que se desarrollaban los concursos pero partiendo de las hipótesis más lógicas es posible recomponer un programa aproximado de las diversas ceremonias y pruebas atléticas.

En las vísperas de los Juegos Olímpicos, jueces, atletas y entrenadores abandonaban Elis y se dirigían a Olimpia ante el altar de Zeus, los atletas, padres, hermanos hacían un juramento que no iban a delinquir en nada contra los Juegos Olímpicos. Los atletas también hacían un juramento manifestando que durante 10 meses sucesivos habían seguido estrictamente las normas del entrenamiento.

El festival olímpico comenzaba con sacrificios rituales en honor de Zeus y de Pélope. Al día siguiente empezaban los eventos competitivos. El primer día se realizaban competiciones para niños: carrera, pugilato y lucha. El segundo día estaba destinado a las carreras de adultos (estadio, diaulo y dólico) y también a la lucha, el pugilato y el pancracio. Estas pruebas continuaban durante el tercer día y, por la tarde, se desarrollaba la carrera con armas. El cuarto día empezaba con la prueba del pentatlón y por la tarde se desarrollaban actividades ecuestres en el hipódromo. En el quinto día tenían lugar las carreras de carros tirados por caballos, que eran el espectáculo olímpico más emocionante. Era la jornada aristocrática por excelencia debido a que se trataba de la prueba más costosa. Como el vencedor era el dueño de la cuadriga o el caballo ganador, podía serlo una mujer. El sexto día era el cierre de los juegos, se realizaba una procesión de acción de gracias, un banquete para los vencedores y la entrega de premios.[33]

Los premios

Los ganadores de las diversas pruebas eran aclamados por el público, que les arrojaban flores y hojas frescas y recibían un premio que consistía en una corona de olivo salvaje. También existía la costumbre de ceñir una cinta de lana en la cabeza del vencedor. Además, en épocas posteriores se otorgaba también al vencedor una hoja de palma.

La ceremonia de entrega de premios se realizaba en la entrada del templo de Zeus. Los heraldos proclamaban el nombre, el lugar de nacimiento, el linaje y la prueba de cada uno de los vencedores. Estos se presentaban con la cinta ceñida a la cabeza y la rama de palma en la mano derecha y el helanódica más antiguo los coronaba con la rama de olivo.

También se permitía que los vencedores pudieran dedicar una estatua con su imagen como conmemoración de su victoria. Por otra parte, los nombres de los vencedores también figuraban en un registro oficial. Al regresar a sus polis los ganadores eran recibidos como héroes; poetas y oradores narraban sus hazañas y en algunas ciudades recibían recompensas monetarias.[34]

El ocaso de los Juegos Olímpicos

A partir del siglo IV a. C. los macedonios participaron también en los juegos olímpicos. Filipo II ganó en la carrera de carros en tres olimpiadas consecutivas.[35] Tras la conquista romana de Grecia, estos también participaron de los juegos.[36]

Se han mencionado múltiples causas que contribuyeron al declive de los juegos, entre ellas las derivadas de la pérdida de la autonomía política de los griegos, el auge del cristianismo, las invasiones de los hérulos, el aumento del profesionalismo que derivaba en mayor brutalidad y corrupción para la obtención de triunfos, un menor prestigio de Olimpia debido a la organización de juegos deportivos alternativos y la influencia de pensadores como los sofistas en la educación griega, además de otros factores socioeconómicos y desastres naturales.[37]

Aunque a principios del siglo III la riqueza monumental de Olimpia se hallaba en su plenitud, a mediados de ese mismo siglo tuvo lugar una invasión de los hérulos, y no se conservan registros de vencedores olímpicos de los siguientes ochenta años, por lo que aunque probablemente los juegos siguieron realizándose con regularidad, no hay certeza de lo que ocurrió en Olimpia durante esos años.[38]

El último ganador de los Juegos Olímpicos conocido fue Varazdat, un príncipe de Armenia, en el 385. Tras la adopción del cristianismo como religión oficial del imperio con el Edicto de Tesalónica (27 de febrero 380), el emperador Teodosio I prohibió los ritos paganos en el año 392. En 395-396 las hordas godas invadieron y saquearon Olimpia y en el 408, Teodosio II y Honorio emperadores de los imperios romanos de occidente y oriente, decretaron la destrucción de los templos y lugares dedicados a dioses paganos. En 426 los templos y otros edificios de Olimpia fueron incendiados.[39

Con afecto,

Ruben

  


 




 

 

 

 

jueves, 14 de mayo de 2026

Alastair Pilkington

Alastair Pilkington




Fuente : Wikipedia La enciclopedia libre


Información personal

Nacimiento    7 de enero de 1920

Calcuta (Raj británico)

Fallecimiento            5 de mayo de 1995 años)

Londres (Reino Unido)

Nacionalidad Británica

Familia

Padres            Lionel George Pilkington

Evelyn Carnegie Bethune 

Cónyuge        

Patricia Nicholls Elliott (desde 1945)

Kathleen Haynes (desde 1978)

Educación

Educado en  

Trinity College

Sherborne School 

Información profesional

Ocupación     Ingeniero, inventor y emprendedor Miembro de            Royal Society (desde 1969) 

Distinciones 

Knight Bachelor

Oficial de la Orden del Imperio Británico

Miembro de la Royal Society (1968)

Mullard Award (1968)

Wilhelm Exner Medal (1970)

Medalla Albert (1986)

Lionel Alexander Bethune Pilkington (7 de enero de 1920 - 5 de mayo de 1995), conocido como sir Alastair Pilkington, fue un ingeniero y hombre de negocios británico que inventó y perfeccionó el proceso vidrio flotado para la fabricación comercial de vidrio plano.

 

Primeros años

Nacido el 7 de enero de 1920 en Calcuta, India,[1] era hijo del coronel Lionel George Pilkington MC (1889-1955) y su esposa Evelyn Carnegie Bethune (1892-1985), hermana de Sir Alexander Maitland Sharp Bethune, décimo baronet. Estudió en Sherborne School y Trinity College, Cambridge,[2] donde sus estudios fueron interrumpidos por el estallido de la Segunda Guerra Mundial . Uniéndose a la Artillería Real, fue capturado en la Batalla de Creta y pasó cuatro años como prisionero de guerra en la Alemania nazi. Al regresar a la universidad, obtuvo un título en ingeniería, seguido de un trabajo con los fabricantes de vidrio Pilkington Brothers. No estaba relacionado con la familia Pilkington, que entonces controlaba el negocio.[2]

 

Carrera empresarial





En 1952, Pilkington inventó el proceso de vidrio flotado, en el cual el vidrio fundido se "flotaba" sobre un baño de estaño fundido y se manipulaba para lograr el espesor de producto requerido,[3] y con su asociado Kenneth Bickerstaff,[4] pasó siete años perfeccionando y patentando su exitosa fabricación comercial. Los inventores estadounidenses habían intentado varias veces lograr un proceso mejorado y de menor costo para reemplazar el costoso vidrio plano, pero no lo habían logrado. Su avance permitió a Pilkingtons dominar el mercado mundial de vidrio plano de alta calidad durante muchos años.







 A principios de la década de 1960, todos los principales fabricantes de vidrio plano del mundo obtuvieron licencias para utilizar el proceso de vidrio flotado. De director técnico de Pilkingtons en 1955, se convirtió en vicepresidente en 1971 y presidente desde 1973 hasta que alcanzó la edad de jubilación en 1980, dejando la junta en 1985.[2][6] Durante el resto de su vida, fue presidente de la empresa.

 

Actividades y honores externos

En 1969 Pilkington fue nombrado miembro de la Royal Society (Royal Society) y en 1970 fue nombrado Knight Bachelor, además de recibir la medalla Wilhelm Exner.[7] En 1978 recibió el A. A. Griffith Medal and Prize y en 1983-4 se desempeñó como presidente de la British Association. [cita requerida]

 

Los cargos de dirección externos incluyeron nombramientos como director del Banco de Inglaterra desde 1974 a 1984 y como director de BP desde 1976 hasta su muerte. Un apasionado defensor de la educación terciaria, fue de 1980 a 1990 Pro-Canciller de la Universidad de Lancaster, desde 1990 Presidente de la Campaña para la Universidad y Colegios de Cambridge y desde 1994 hasta su muerte Canciller de la Universidad de Liverpool.[8] En su honor se nombra una sala de lectura en la biblioteca de la Universidad de Lancaster. [cita requerida]

 

Familia

En 1945 en Londres se casó con Patricia Nicholls Elliott (1919-1977), una ex oficial de WRNS[9] que era hija del contraalmirante Frank Elliott OBE y tuvieron una hija y un hijo adoptivos. Tras la muerte de su esposa en 1977, en 1978 se casó con la ex actriz de radio estadounidense Leila Kathleen Wilson, viuda de Eldridge Haynes.

 

Muerte

Falleció el 5 de mayo de 1995, víctima de un tumor cerebral. Está sepultado junto a su primera esposa en el cementerio de la iglesia de San Patricio en Patterdale, Distrito de Eden en Cumbria.

Con afecto,

Ruben


miércoles, 6 de mayo de 2026

Arnold Schönberg

 

Arnold Schönberg

Grandes compositores del siglo 20




(Arnold Schoenberg o Schönberg; Viena, 1874 - Los Ángeles, 1951) Compositor y pintor austríaco, nacionalizado estadounidense. Su vida y su obra se vieron siempre rodeadas de polémica. Compositor y pedagogo -sus alumnos Alban Berg y Anton von Webern ocupan un lugar de privilegio en la historia de la música- , fue una figura capital en la evolución de la música durante el siglo XX, aunque chocó con la incomprensión del público y la crítica de su época, poco dispuestos a aceptar la ruptura con el sistema tonal que su obra representaba.

 

Sin embargo, es importante señalar que Schönberg nunca se consideró a sí mismo como un revolucionario, sino más bien como un eslabón más en una tradición musical que se remonta hasta Bach. En este sentido el dodecafonismo, más que el fin de la tonalidad, suponía el intento de sistematización de un nuevo método que permitiera superar sus contradicciones.

 


 

Arnold Schönberg

 

Hijo de una familia de origen judío, Schönberg se inició en la música de forma autodidacta. Las únicas lecciones que recibió en su vida se las dio el compositor Alexander von Zemlinsky, quien en 1901 se convirtió en su cuñado. Su impecable técnica fue fruto de una innegable capacidad innata y del estudio constante de la obra de los grandes maestros de la tradición germánica, desde Bach hasta Mahler, músico éste con el que mantuvo un estrecho contacto, no exento, por cierto, de tensiones.

 

De 1899 data su primera obra maestra, el sexteto de cuerda Noche transfigurada, acabada expresión de la estética posromántica de moda entonces. Pronto, sin embargo, su propia evolución le condujo a la conclusión de que el tradicional sistema armónico tonal se sustentaba sobre una falacia: desde el Tristán e Isolda de Wagner, los principios que definían el concepto de tonalidad se hallaban en crisis, ya que la generalidad de compositores empleaba una armonía en la que la disonancia, la excepción a la regla, no encontraba una resolución inmediata.

 

Schönberg se propuso entonces buscar un sistema en el que la disonancia quedara emancipada, de modo que todas las notas tuvieran idéntico valor, sin estar sometidas a un centro tonal. La Sinfonía de cámara núm. 1 y el Cuarteto de cuerda núm. 2 inician el camino hacia lo que se ha dado en llamar la etapa expresionista, o atonal, del maestro. Los monodramas Erwartung y La mano feliz, las Cinco piezas para orquesta y el ciclo de veintiún «melodramas» Pierrot lunaire son las obras más representativas de este período, durante el cual el compositor llevó a cabo también, junto a la musical, una importante labor pictórica, su otra gran afición.










Combinando Brams con Wagner


 

 

 

El escándalo suscitado por el estreno de la última partitura mencionada en Berlín (1912) fue uno de los mayores que se recuerdan en los anales de la música contemporánea. No por ello Schönberg cejó en sus investigaciones: su preocupación por hallar una técnica que ofreciera suficientes garantías de organización interna y libertad creativa y que, al mismo tiempo, superara las limitaciones de la atonalidad, le llevó a la promulgación del «método de composición con doce sonidos» por primera vez en 1923, en la quinta de las Cinco piezas para piano Op. 23 y, en 1924 y de manera definitiva, en la Suite para piano Op. 25.

 

Con este sistema, el músico compuso algunas de sus obras más importantes, como las Variaciones para orquesta, la ópera cómica en un acto De hoy a mañana o la bíblica Moisés y Aarón, sin lugar a dudas una de sus partituras más ambiciosas, que quedó inconclusa a su muerte.

 

La ascensión del nazismo al poder en 1933 privó a Schönberg de su cargo como profesor en la Academia Prusiana de las Artes de Berlín, a cuya plantilla pertenecía desde 1925, y además lo obligó, por su doble condición de judío y compositor «moderno», a tomar el camino del exilio. Estados Unidos fue su destino. Fijada su residencia en Los Ángeles, allí continuó con su actividad docente hasta prácticamente el fin de sus días.



 

 

Cómo citar este artículo:

Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografia de Arnold Schönberg» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/schonberg.htm [página consultada el 6 de mayo de 2026].

Con afecto,

Ruben

jueves, 30 de abril de 2026

Roma en llamas: el Gran Incendio de Roma

Roma en llamas: el Gran Incendio de Roma



Fuente: W Walks Inside

Italy

Adéntrate en el verano del 64 d.C., cuando la antigua Roma estaba en la cúspide de su poder y esplendor. Mercados bulliciosos llenaban calles estrechas, balcones de madera se inclinaban sobre callejones, y el aire estaba impregnado de los olores de fuegos de cocina y humanidad. Sin embargo, bajo la grandeza de templos y anfiteatros, la Ciudad Eterna era frágil: densamente poblada, altamente combustible y siempre a un chispazo de la catástrofe.

El Gran Incendio de Roma se convertiría en uno de los momentos más dramáticos y controvertidos de la historia del imperio. Es una historia que aún fascina a los viajeros modernos, no solo por su misterio y mitos, sino por lo que nos dice sobre la resiliencia de la ciudad misma. Explorarla es descubrir cómo Roma, incluso cuando se redujo a cenizas, siempre encontró una manera de resurgir: una lección que los visitantes aún pueden experimentar al caminar entre sus ruinas hoy.

¿Cuándo ocurrió el Gran Incendio de Roma?

Para entender la magnitud de esta tragedia, debemos comenzar con el momento en que comenzó. El Gran Incendio de Roma estalló en la noche del 19 de julio de 64 d.C., en medio del sofocante verano.

Roma en ese momento era especialmente vulnerable. Los barrios de la ciudad estaban abarrotados de viviendas de madera, las insulae, donde vivía la mayoría de los romanos. Las calles estrechas hacían casi imposible contener las llamas una vez que comenzaban a propagarse. Añade el clima seco y caluroso de julio, y la ciudad era como una caja de cerillas esperando una chispa.

Una vez que el fuego se encendió, se propagó con una velocidad aterradora. Los relatos antiguos dicen que el fuego duró seis días completos, consumiendo bloque tras bloque, antes de disminuir brevemente, solo para reavivarse durante otros tres. Al final, gran parte de Roma yacía en ruinas humeantes.




¿Cómo comenzó el Gran Incendio de Roma?

El origen del fuego sigue siendo uno de los grandes misterios de la antigüedad. Escritores antiguos, incluidos Tácito, Svetonio y Cassio Dio, coinciden en que comenzó en la tienda que rodeaba el Circus Maximus, el vasto estadio de carreras de carros de Roma.

Pero la causa del fuego nunca ha sido establecida de manera definitiva. Algunos creían que fue un accidente, quizás una chispa de fuegos de cocina o almacenamiento de bienes inflamables. Otros sospechaban de un incendio intencionado. La verdad sigue perdida en el humo de la historia, y esta incertidumbre ha alimentado siglos de especulación.

Lo que hace que la historia sea convincente no es simplemente lo que se quemó, sino lo que la gente eligió creer sobre por qué comenzó. Y en el centro de esas sospechas estaba un hombre: el propio emperador.


¿Qué sucedió después del Gran Incendio de Roma?

La devastación fue casi inimaginable. De los 14 distritos de Roma, tres fueron completamente destruidos y siete más severamente dañados. Miles de personas fueron desplazadas, obligadas a buscar refugio en espacios abiertos como el Campus Martius y los jardines de las propiedades imperiales.

La pregunta “¿Cuántas personas murieron en el Gran Incendio de Roma?” no tiene una respuesta precisa. Las fuentes antiguas no dan cifras firmes, pero todas coinciden en que el costo humano fue asombroso. Las familias fueron desgarradas, los medios de vida borrados, y los templos que habían estado en pie durante siglos reducidos a escombros.

En la secuela, lo que podríamos llamar los Eventos Post-incendio, el emperador Nerón actuó rápidamente. Abrió espacios públicos a los sin hogar y organizó suministros de alimentos. Más significativamente, lanzó un masivo programa de reconstrucción. Las calles se ampliaron, se exigió que las casas se construyeran con piedra ignífuga, y se dejaron espacios abiertos como cortafuegos. Estos cambios moldearon el paisaje urbano de Roma durante generaciones.

Sin embargo, los esfuerzos de Nerón por restaurar el orden no silenciaron la sospecha. En cambio, su papel en la catástrofe se convirtió en una de las preguntas más debatidas en la historia de Roma

La devastación fue casi inimaginable. De los 14 distritos de Roma, tres fueron completamente destruidos y siete más severamente dañados. Miles de personas fueron desplazadas, obligadas a buscar refugio en espacios abiertos como el Campus Martius y los jardines de las propiedades imperiales.

La pregunta “¿Cuántas personas murieron en el Gran Incendio de Roma?” no tiene una respuesta precisa. Las fuentes antiguas no dan cifras firmes, pero todas coinciden en que el costo humano fue asombroso. Las familias fueron desgarradas, los medios de vida borrados, y los templos que habían estado en pie durante siglos reducidos a escombros.

En la secuela, lo que podríamos llamar los Eventos Post-incendio, el emperador Nerón actuó rápidamente. Abrió espacios públicos a los sin hogar y organizó suministros de alimentos. Más significativamente, lanzó un masivo programa de reconstrucción. Las calles se ampliaron, se exigió que las casas se construyeran con piedra ignífuga, y se dejaron espacios abiertos como cortafuegos. Estos cambios moldearon el paisaje urbano de Roma durante generaciones.

Sin embargo, los esfuerzos de Nerón por restaurar el orden no silenciaron la sospecha. En cambio, su papel en la catástrofe se convirtió en una de las preguntas más debatidas en la historia romana.



Neron



¿A quién se culpó por el gran incendio en Roma alrededor del 64

 d.C.?


Casi de inmediato, se difundieron susurros de que el propio Nerón había ordenado el incendio. Sus críticos afirmaron que quería despejar tierras para su ambicioso nuevo palacio, la Domus Aurea, un complejo extenso de jardines, salones y pabellones que surgió de las cenizas de la ciudad quemada.

Aquí es donde la leyenda y la propaganda chocan. La historia más famosa nos dice que “cuando Roma estaba en llamas, Nerón tocaba la flauta”. Versiones posteriores cambiaron el instrumento por un violín, dando lugar a la frase perdurable “Nerón tocaba el violín mientras Roma ardía”.

Pero en verdad, los violines no existían en el siglo I. Las fuentes antiguas están divididas: algunos acusan a Nerón de indiferencia, mientras que otros dicen que estaba fuera de Roma cuando comenzó el incendio y regresó para organizar ayuda.

La frase “Nerón tocaba el violín mientras Roma ardía” ha llegado a simbolizar a líderes que parecen desapegados del sufrimiento. Ya sea que Nerón fuera realmente culpable o simplemente la víctima de rumores hostiles, su nombre está eternamente entrelazado con las llamas del 64 d.C. Y la pregunta “¿Por qué Nerón quemó Roma?” sigue siendo una cuestión abierta: parte historia, parte mito, parte fábula de advertencia. Datos sobre Roma en llamas

Aunque envueltos en misterio, algunos datos clave sobre el Gran Incendio de Roma son claros. El fuego comenzó el 19 de julio de 64 d.C. cerca del Circus Maximus. Ardió durante seis días y siete noches, se extinguió brevemente y luego se reavivó durante tres días más.

De los 14 distritos de la ciudad:

3 fueron completamente destruidos

 

7 sufrieron daños importantes

 

4 escaparon en gran medida ilesos

 

Los números de víctimas son desconocidos, pero se cree que están en los miles. En respuesta, el programa de reconstrucción de Nerón introdujo materiales ignífugos, calles más anchas y regulaciones más estrictas, reconfigurando Roma en una capital más segura y planificada. Políticamente, sin embargo, el incendio alimentó la sospecha contra el emperador y profundizó sus conflictos con el Senado y la élite de Roma.

Significado de “Roma está en llamas”

Más allá del evento antiguo, la frase “Roma está en llamas” ha perdurado en el lenguaje moderno. Hoy se utiliza metafóricamente para describir crisis, declive o fracaso del liderazgo ante la catástrofe.

La ironía, por supuesto, es que la ciudad de Roma nunca ha ardido realmente. Desde las cenizas del 64 d.C., a través de invasiones bárbaras, luchas medievales e incluso turbulencias modernas, Roma siempre se ha reconstruido. La resiliencia de la Ciudad Eterna convierte la frase en una metáfora del declive en todas partes, pero rara vez para la propia Roma.

El fuego en Roma hoy


Roma tiempos posteriores al incendio

Al caminar por Roma hoy, el Gran Incendio puede parecer una leyenda lejana, pero su legado está a tu alrededor. El Circus Maximus, una vez el supuesto origen del fuego, es ahora un extenso parque donde los visitantes pueden imaginar el rugido de los carros. En el Monte Palatino, puedes vislumbrar las ruinas de la Domus Aurea de Nerón, donde el emperador realizó su extravagante visión después del incendio.

Incluso en el Foro Romano, los rastros de la reconstrucción después del 64 d.C. aún son visibles, contando la historia de una ciudad renacida de la tragedia. Estas no son solo ruinas: son capítulos de resiliencia. Y con la guía de narradores expertos, los viajeros pueden estar en el mismo suelo donde alguna vez rugieron las llamas de la historia, dando vida vívida al pasado.

Conclusión: de las cenizas a la experiencia

El Gran Incendio de Roma fue más que un desastre; fue un punto de inflexión en la historia del imperio. Puso a prueba la fortaleza de su gente, remodeló la arquitectura de la ciudad y cimentó la reputación de Nerón, ya sea justa o no, en las páginas de la historia.

Para los visitantes de hoy, explorar los sitios vinculados al incendio es una oportunidad para adentrarse en los capítulos más dramáticos del mundo antiguo. Desde el Circus Maximus hasta el Monte Palatino, desde el Foro hasta las cámaras ocultas de la Domus Aurea, Roma ofrece un testimonio vivo de su propia supervivencia.

Y aquí es donde comienza tu viaje. Con Walks Inside Rome, guías expertos transforman ruinas en historias, mitos en significado y la historia en una experiencia inolvidable. Reserva tu tour hoy, y deja que la historia del Gran Incendio de Roma encienda tu imaginación mientras descubres la Ciudad Eterna como nunca antes.

Con afecto,

Ruben