martes, 10 de junio de 2025

César Miró

 

César Miró







Fuente:WikpediaLa enciclopedia libre

Información personal

Nombre de nacimiento        César Alfredo Miró-Quesada Bahamonde 

Nacimiento    7 de julio de 1907

Lima, Perú

Fallecimiento            8 de noviembre de 1999

(92 años)

Lima, Perú

Nacionalidad Peruana

Familia

Familia           Familia Miró Quesada Ver y modificar los datos en Wikidata

Información profesional

Ocupación     Compositor, escritor

Años activo    1922 - 1999

Seudónimo    César Miró 

Género           Música peruana

Obras notables          Todos vuelven 

Artistas relacionados           Serafina Quinteras, Eduardo Márquez Talledo, Felipe Pinglo

Distinciones 

Gran Oficial de la Orden El Sol del Perú 


Firma





 


César Alfredo Miró-Quesada Bahamonde (Lima, 7 de junio de 1907-Lima, 8 de noviembre de 1999), conocido simplemente como César Miró, fue un escritor y compositor peruano.[1]​ Escribió novela, cuento, teatro, ensayo y poesía. Fue conocido por sus obras «Todos vuelven» y «Malabrigo», además de director de Radio Nacional.[2]​[3]​

 

Biografía









César Miró-Quesada nació el 7 de junio de 1907 en el distrito de Miraflores, en Lima. Sus padres fueron Alfredo Miró-Quesada Carassa y Rosa Mercedes Bahamonde Polo. A pesar de ser miembro de la familia Miró Quesada, por cuestiones personales solo utilizó el apellido Miró, a diferencia de su hermano, el exministro Fernando Miró Quesada Bahamonde.

 

Hizo sus estudios escolares en los colegios San Agustín y La Inmaculada de los jesuitas. Solía escaparse de clases del colegio jesuita para ir a la Biblioteca Nacional y sumergirse entre sus libros. A los 15 años de edad publicó el periódico escolar "Relámpago" y poco tiempo después publica sus primeros poemas en la revista Amauta. Fue amigo de José Carlos Mariátegui.

 

En mayo de 1927 fue detenido junto a Jorge Basadre acusados de urdir un complot contra el presidente Augusto B. Leguía. Fue llevado preso a la isla San Lorenzo, pasaría su cumpleaños y luego de un mes es deportado, al igual que Basadre, a Montevideo. Basadre contaría después que dicho complot nunca existió. En París, en 1929, conoció e hizo amistad con César Vallejo.

 

En 1932, con Calonge y Castillo, forman el trío Sudamericano que después de una gira por Chile se desintegra. En 1936 escribe el vals "Se va la Paloma" que con música de Filomeno Ormeño rinde homenaje a la tradicional Procesión de la Virgen del Carmen de los Barrios Altos de Lima.

 

En Los Ángeles, Estados Unidos, recibió el ofrecimiento para filmar una película describiendo el sentimiento de los latinoamericanos que viven en EE. UU. por retornar a la tierra natal. La película se llamaría Gitanos en Hollywood y César Miró estaba a cargo de elaborar el guion, pero cuando ya había empezado a elaborarlo el empresario que iba a financiar la película se desanimó de llevarla a cabo. Para ese entonces, César Miró compone la letra y la música de una canción para la película aquella: «Todos vuelven». Al regresar a Lima en 1943, Jesús Vásquez estrenó la canción.

 

El tondero «Malabrigo» correría una suerte similar a la de "Todos Vuelven". Cuando con José María Arguedas querían filmar una película que retrate la vida de los pescadores, buscando un puerto adecuado llegaron al puerto de Malabrigo. Esta película tampoco pudo filmarse, la canción al puerto ya estaba compuesta y con música de Alcides Carreño se haría popular.

 

Julio Villanueva del diario El Comercio del 7 de junio de 1997, lo entrevistó con motivo de cumplir 90 años de edad. Allí señaló que las malas lenguas decían que se había recortado el apellido como un acto de rebeldía contra su familia propietaria del diario, lo cual no era cierto. En Estados Unidos solían llamarlo "Míster Quesada" por lo cual cansado de esta situación se hizo llamar solamente César Miró y así firmaría sus artículos en El Comercio.

 

En México solía cantar "Todos Vuelven" con amigos peruanos que terminaban llorando. No se explicaba como pudo tocar el sentimiento de nostalgia por la tierra lejana, sobre todo del Perú, sin proponérselo.

 

La versiones más populares de Todos vuelven fueron las de Jesús Vásquez y Los Chalanes del Perú en los cuarenta y la de Los Morochucos en los sesenta. Rubén Blades hizo también un arreglo de ritmo salsa para "Todos Vuelven" que no fue de su agrado porque consideraba una pérdida del sentido poético. Blades, en visita en Lima, le dijo que lo disculpara por haberle hecho algunos cambios a la letra y el ritmo, César Miró le dijo que no se preocupara que ya después el pueblo cambiaría lo que Blades había hecho.

 

El pianista y compositor peruano Alfonso de Silva le dedicó a Miró su último poema antes de fallecer en 1937: "Me perdono a mí mismo el haber sido solo un intento de Eternidad... Tú eres casi tan bueno como el intento mío de haber sido" (tomado de la revista Caretas, 19 de diciembre de 2002).

 

Fue recopilador y prologuista de la primera edición de las Poesías Completas (1918-1938) de César Vallejo, publicada por la Edición Losada -en su colección Poetas de España y América- de Buenos Aires, en mayo de 1949 (la segunda edición se editó en junio de 1953 a pesar de las objeciones de la viuda de Vallejo, Georgette de Vallejo).

 


Gran comunicador, trabajó en periódicos, radio y televisión demostrando su gran calidad, llegando a ser Director de Radio Nacional del Perú.

 

Fue Presidente Vitalicio de la APDAYC, miembro de la Academia Peruana de la Lengua y de la Sociedad Bolivariana. También fue embajador del Perú en la Unesco.

 

Falleció el 8 de noviembre de 1999, a las 6 p. m., contando con 92 años de edad. Su velorio fue en privado, por lo que tal vez muchos no pudieron despedirse de él.[4]​

 

Premios y reconocimientos




Premio Nacional de Cultura[5]​

Obras

Canciones

«Todos vuelven»

«Se va la paloma»

«Malabrigo»

Libros

Canto a los arados y a las hélices (1931)

La Masacre de los Coroneles

Cielo y Tierra de Santa Rosa

La Mariscala

Los íntimos de La Victoria

Ricardo Palma, El patriarca de las tradiciones (1953)

El Patriarca de las Tradiciones

La ciudad del río hablador

Mariátegui, el tiempo y los hombres

Alto Sueño (1951)

Fedra Entre Los Vascos (1962)

El tiempo de la tarantula

Todos vuelven

 

 

Todos vuelven a la tierra en que nacieron,
al embrujo incomparable de su sol,
todos vuelven al rincón donde vivieron,
donde acaso floreció más de un amor.

Bajo el árbol solitario del pasado
cuántas veces nos ponemos a soñar,
todos vuelven por la ruta del recuerdo,
pero el tiempo del amor no vuelve más.

El aire que trae en sus manos
la flor del pasado, su aroma de ayer,
nos dice muy quedo al oído
su canto aprendido del atardecer.
Nos dice con voz misteriosa,
de nardo y de rosa,
de luna y de miel,
que es grande el amor de la tierra,
que es triste la ausencia
que deja el ayer.


Autor(es): César Miró, Alcides Carreño



 


Con afecto,

Ruben

miércoles, 4 de junio de 2025

Cuentos:Una regla de Vida- El fin del mundo un sueño

 

Cuentos de Ivan Turgenev





 

UNA REGLA DE VIDA



«Si quieres fastidiar a un adversario hasta el fondo, e incluso hacerle daño», me dijo un viejo bribón astuto, «le reprochas el mismo defecto o vicio que tú mismo reconoces. Indínate... ¡y reprochadle!

 

«En primer lugar, harás pensar a los demás que no tienes ese defecto.

 

«En segundo lugar, tu indignación puede ser sincera... Puedes aprovecharte de los remordimientos de tu propia conciencia.

 

Si, por ejemplo, eres un traidor, reprocha a tu adversario el no tener convicciones.

 

«Si en el fondo eres un esclavo, dile con reproche que es un esclavo... ¡el esclavo de la civilización, de Europa, del socialismo!

 

«Se podría decir incluso que es el esclavo de la antiesclavitud», sugerí.

 

«Hasta podrías hacer eso», asintió el astuto bribón.

 

Febrero de 1878.

 

EL FIN DEL MUNDO

UN SUEÑO



Me pareció que estaba en algún lugar de Rusia, en la naturaleza, en una sencilla casa de campo.

 

La habitación era grande y baja, con tres ventanas; las paredes estaban encaladas; no había muebles. Delante de la casa había una llanura estéril que, en pendiente gradual, se extendía hasta la distancia; un cielo gris y monótono se cernía sobre ella, como el dosel de una cama.

 

No estaba solo; había unas diez personas en la habitación conmigo. Todas eran personas sencillas, vestidas con sencillez. Caminaban de un lado a otro en silencio, como si lo hicieran a escondidas. Se evitaban unos a otros, pero se miraban continuamente con ansiedad.

 

Nadie sabía por qué había entrado en esa casa y quiénes estaban con él. En todos los rostros había inquietud y desaliento... Todos se acercaban a las ventanas y miraban fijamente a su alrededor, como si esperaran algo del exterior.

 

Luego se pusieron a pasear de nuevo de un lado a otro. Entre nosotros había un niño pequeño; De vez en cuando, con la misma voz tenue, gime: «¡Padre, tengo miedo!». Su gemido me hace doler el corazón y yo también empiezo a tener miedo... ¿de qué? No lo sé. Sólo siento que se acerca cada vez más una gran, gran calamidad.

 

El niño sigue llorando. ¡Ah, escapar de aquí! ¡Qué sofocante! ¡Qué cansado! ¡Qué pesado...! Pero es imposible escapar.

 

Ese cielo es como un sudario. Y no hay viento... ¿Está muerto el aire o qué?

 

De repente, el niño corre hacia la ventana y grita con la misma voz lastimera: «¡Mira! ¡Mira! ¡La tierra se ha derrumbado!

 

«¿Cómo? ¿Se ha derrumbado?». Sí; antes había una llanura delante de la casa, ¡y ahora se alza sobre una altura terrible! El horizonte se ha hundido, se ha hundido, y desde la misma casa cae un precipicio negro que casi sobresale, como excavado.

 

Todos nos apiñamos en la ventana... El horror nos heló el corazón. «¡Aquí está... aquí está!», susurra uno a mi lado.

 

Y he aquí que a lo largo de todo el lejano límite de la tierra algo empezó a moverse, una especie de montículos pequeños y redondeados empezaron a levantarse y caer.

 

«¡Es el mar!», nos pasó a todos al mismo tiempo por la cabeza. «Nos tragará a todos enseguida... Pero ¿cómo podrá crecer y elevarse? ¿Hasta este precipicio?»

 

Y, sin embargo, crece, crece enormemente... Ya no hay montículos aislados que se levanten en la distancia... Una ola monstruosa y continua abraza todo el círculo del horizonte.

 

¡Está cayendo, cayendo, cayendo sobre nosotros! Vuela como un huracán helado, arremolinándose en la oscuridad del infierno. Todo se estremeció... y allí, en esta masa voladora, se oyó el estruendo del trueno, el gemido de hierro de miles de gargantas...

 

¡Ah! ¡Qué rugido y gemido! Era la tierra aullando de terror...

 

¡El fin! ¡El fin de todo!

 

El niño gimió una vez más... Intenté agarrarme a mis compañeros, pero ya estábamos todos aplastados, enterrados, ahogados, arrastrados por aquella ola negra, helada y atronadora. ¡Oscuridad... oscuridad eterna!

 

Apenas respirando, me desperté.

Con afecto,

Ruben

 

lunes, 26 de mayo de 2025

Marjorie Henderson Buell La mamá de la pequeña Lulú

 

Marjorie Henderson Buell





 La mamá de la pequeña Lulú

rson Buell se convirtió en la primera mujer caricaturista de la prensa americana con la producción mundialmente famosa de Pequeña Lulú. Este cómic es recordado porque es una historia.

Marjorie Henderson Buell, la mamá de la pequeña Lulú

Marjorie Henderson Buell se convirtió en la primera mujer caricaturista de la prensa americana con la producción mundialmente famosa de Pequeña Lulú. Este cómic es recordado porque es una historia de una pequeña traviesa. Henderson Buell fue la pionera en presentar a una niña como protagonista de una historieta, aunque el personaje tiene un carácter fuerte, independiente y fuera de lo convencional: es una niña que le gana a los varones. Su carrera empezó pronto al mostrar su capacidad para el dibujo. A los 16 años ya había publicado su primera historieta en The Philadelphia Ledger, que luego fue comprada por el sindicato de la revista y finalmente terminó siendo publicada en Life. [single-related post_id="881395"] En 1934, la caricaturista Henderson Buell trabajaba para The Saturday Evening Post. En este periódico se publicaba un personaje caricaturizado llamado 'Henry', pero tras salir de la publicación, que fue comprada por el sindicato, el director le solicitó a Buell que creara un nuevo personaje. Así fue que 1934 hizo su aparición la Pequeña Lulú en las páginas cómicas de Saturday Evening. Cambió la presencia de un personaje masculino por una pequeña niña. Lo dibujó por casi diez años y en 1944 se hizo la adaptación a los dibujos animados y la pequeña Lulú se convirtió en una serie que alcanzó a diversos países europeos y latinos. A partir de ese año fue John Stanley el encargado de definir los trazos que le daban vida a la muñeca en las páginas de la revista, y Henderson Buell la encargada de escribir los libretos que le agregaban gracia al personaje. Los libros compilatorios de la caricatura fueron publicados en diversos idiomas: árabe, finlandés, japonés, español y griego. Marjorie Henderson Buell se retiró del dibujo en 1971 a los 64 años de edad,  40 de ellos dedicados a su carrera. Terminó su vida en su casa de Ohio y su familia reemplazó al dibujo del cómic. Así vivió hasta los 88 años cuando un linfoma le causó la muerte el 30 de mayo de 1993.




Con afecto,

Ruben

 

viernes, 23 de mayo de 2025

John Gorrie

 

John Gorrie





1851.- En EEUU, John Gorrie, que casi un año antes hizo una primera demostración de su máquina frigorífica productora de hielo basada en la expansión del aire comprimido, recibe la patente de su invento. Por ello se le considerará como el padre de la refrigeración y el aire acondicionado.

 

Información personal

Nombre en inglés     John B. Gorrie

Nacimiento    3 de octubre de 1803 o 3 de octubre de 1802

Isla Nieves (Reino Unido de Gran Bretaña e IrlandaFallecimiento            29 de junio de 1855

Apalachicola (Estados Unidos

Causa de muerte      Enfermedad

Nacionalidad Estadounidense

Información profesional

Ocupación     Médico, científico e inventor

]

 


John Gorrie

John Gorrie (isla de Nevis, 3 de octubre de 1803 - Apalachicola, Florida, 29 de junio de 1855) fue un médico estadounidense de origen antillano, también científico e inventor, recordado por haber ideado el enfriamiento mecánico.[1]​[2]​

 

Infancia

Nació en la isla de Nevis, en las Islas de Sotavento, de India Occidental, de padres escoceses el 3 de octubre de 1803, pasó su infancia en Carolina del Sur. Recibió su educación médica en la Universidad de Médicos y Cirujanos del Distrito Occidental de Nueva York en Fairfield, Nueva York.

 

En 1833, se mudó a Apalachicola, Florida, una ciudad portuaria en la costa del golfo de México. También empezó de residente médico en dos hospitales, y Gorrie participaba en actividades de la comunidad. En varios ocasiones se desempeñó como miembro de consejo, y ya posgrado, fue presidente del banco de Pensacola Apalachicola Branch, secretario del Masonic Lodge, y uno de los fundadores de la Iglesia Episcopal de la Trinidad.

 

La investigación médica de John Gorrie se centró en el estudio de enfermedades tropicales. En ese momento la teoría de que el aire malo (Teoría miasmática de la enfermedad) era el causante de las enfermedades era una de las hipótesis predominante y, basándose en ella, instó al drenado los pantanos y abogó por el enfriamiento de las salas de enfermos. [3]​ Para esto enfrió habitaciones con hielo depositado en un cuenco suspendida del techo. El aire fresco, al ser más pesado, fluía hacia abajo a través del paciente y mediante una abertura se conducía hacia el piso.

 

Experimentos con enfriamiento artificial

 

Esquema de la máquina de hielo de Gorrie.



Como para disponer de hielo era necesario transportarla en barco desde los lagos del norte, Gorrie experimentó en la fabricación de hielo artificial. Después de 1845, dejó sus prácticas médicas para centrarse en los productos de refrigeración. El 6 de mayo de 1851, Gorrie obtuvo la patente n.º 8080 para una máquina para hacer hielo. El modelo original de esa máquina y los artículos científicos que escribió se encuentran en el Instituto Smithsoniano. En 1835, patentes para «Aparatos y medios para producir hielo y enfriar los fluidos» habían sido concedidos en Inglaterra y Escocia para el inventor estadounidense Jacob Perkins, quién se hacía llamar «el padre del refrigerador». Empobrecido, Gorrie buscó la manera de obtener dinero para fabricar su máquina, pero la aventura falló cuándo su socio murió. Humillado por la crítica, financieramente arruinado, y con su salud desgastada, Gorrie murió solo el 29 de junio de 1855. Está enterrado en el cementerio de Magnolia.[4]​[5]​: 195 

 


Otra versión del sistema de enfriamiento de Gorrie fue utilizada cuándo el presidente James A. Garfield agonizaba en 1881. Los ingenieros navales construyeron una caja llena de ropa que había sido empapada en agua con hielo derretido. Luego soplando el aire caliente a través de la ropa, se lograba disminuir la temperatura del cuarto unos 20 grados Fahrenheit. El problema con este método era esencialmente el mismo problema que había enfrentado Gorrie. Se requería una cantidad enorme de hielo para mantener el cuarto enfriado continuamente. Aun así fue un acontecimiento importante en la historia del aire acondicionado. Esto demostró que Gorrie había tenido la idea correcta, pero fue incapaz de capitalizarla.[6]​ El primer sistema de refrigeración práctico apareció en 1854, patentado en 1855, y fue construido por James Harrison en Geelong, Australia.[7]​

 

Monumentos y memorias



 

Monumento de Gorrie en Apalachicola, Florida.

En Apalachicola, hay una plaza Gorrie nombrada en su honor. La plaza tiene un monumento con el sitio de su tumba grabado, con el Museo Estatal John Gorrie y la Biblioteca Municipal de Apalachicola.

El puente John Gorrie que cruza en el puerto la bahía Apalachicola, conectando la ciudad de Apalachicola con Eastpoint.

En 1914, el estado de Florida donó una estatua de Gorrie realizada por el escultor C. Adrian Pillars al Salón Nacional de las Estatuas.

Dos centros educativos honran su memoria: la preparatoria John Gorrie, ahora un apartamento, en Jacksonville y la primaria John Gorrie, en Tampa.

El parque para perros John Gorrie en Riverside Park en Jacksonville (Florida), fue inaugurado en el verano del 2016.

El SS John Gorrie, un barco de la Clase Liberty, fue nombrado en su honor.

El premio John Gorrie se otorga cada año a un graduado de la Universidad de Florida de Medicina por ser «El mejor de los estudiantes demostrando la promesa de ser practicante de un alto nivel».



Con afecto,

Ruben