sábado, 23 de marzo de 2024

James Matthew Barrie



 

James Matthew Barrie

 


James Matthew Barrie

 





Nacido en el seno de una familia de artesanos de escasos recursos, tuvo una infancia infeliz. La muerte de un hermano, cuando él contaba apenas seis años de edad, alteró profundamente la vida familiar y trastornó la salud mental de su madre, que se convirtió en una persona desequilibrada, autoritaria e inflexible, cuya influencia y recuerdo pesó sobre James Barrie durante el resto de su vida. Después de convertirse en escritor famoso, él mismo confesaría muchas veces que su más profundo deseo hubiera sido recuperar los años felices de su primera infancia, y que su más célebre personaje, Peter Pan, era una personificación de tales anhelos.

 

Tras estudiar en la Universidad de Edimburgo y trabajar durante dos años como periodista, se trasladó a Londres, atraído por el brillo de sus círculos culturales. En 1888 publicó con éxito Los idilios de Auld Licht, serie de evocaciones de la vida campesina de su pueblo natal. Poco después, en 1889, Una ventana en Thrums volvía a evocar nostálgicamente aquel mundo. En 1891 había alcanzado la fama gracias a sus novelas El pequeño ministro (1891), Margaret Ogilvy (1896), Sentimental Tommy (1896) y Tommy and Grizel (1900), delicadas fusiones de sentimentalismo y realismo irónico situadas en la tradición de Dickens, pero inspiradas en los textos de George Meredith, R. L. Stevenson y los grandes autores rusos.

 

Al teatro, sin embargo, dio Barrie a partir de 1900 sus obras más auténticas (El admirable Crichton, Calle del gran mundo). Con él aparecía manifestado en delicados matices uno de los tonos más constantes del espíritu inglés: la melancolía nostálgica en forma de "humour", quizás el único sentimiento original del teatro de J. M. Barrie, por lo demás bastante ecléctico (procedía tanto de W. S. Gilbert y Oscar Wilde como de George Bernard Shaw, Maurice Maeterlinck y los rusos).

 

En 1894, Barrie contrajo un matrimonio infeliz y tempranamente fracasado con la actriz Mary Ansell. Poco después, en 1897, comenzó una intensa relación amorosa con Sylvia Llewellyn Davies, una sentimental y afectiva mujer con cuyos hijos formó una auténtica familia. A aquellos niños fue a los que comenzó a contar diversas historias protagonizadas por un personaje de su invención que simbolizaba la infancia eterna en la que a él mismo le hubiera gustado vivir: Peter Pan.








Algunas de aquellas historias fueron publicadas en 1902 en un volumen titulado El pequeño pájaro blanco. Poco después, en 1904, vio la luz la comedia Peter Pan, el muchacho que nunca quiso crecer. Posteriormente, Barrie publicaría Peter Pan en el parque de Kensington (1906) y Peter y Wendy (1911).

Algunas de esas historias fueron publicadas en 1902 en un volumen titulado The Little White Bird. Poco después, en 1904, se estrenó la comedia Peter Pan, el niño que nunca quiso crecer. Posteriormente, Barrie publicaría Peter Pan en Kensington Park (1906) y Peter y Wendy (1911).

 

 

 

 

 

 

El éxito de su personaje y de sus aventuras fue instantáneo. Peter Pan y sus compañeros de aventuras (la pequeña Wendy, John, Michael, la perra Nana, el hada Campanita y el terrible Capitán Garfio) fueron adoptados como héroes por muchas generaciones de niños. todos, familiarizados con sus aventuras a través de todo tipo de traducciones y adaptaciones, algunas de ellas tan celebradas como las versiones cinematográficas de Herbert Brenon o las de Walt Disney, en dibujos animados.

 

 

 

 

 

 

 

El personaje de Peter Pan proporcionó a Barrie una celebridad extraordinaria; Pero su vida personal estuvo muy a menudo acompañada de desgracias y desgracias. En 1910 su matrimonio terminó en divorcio, y apenas cuatro meses después falleció su pareja Sylvia Davies, que entretanto había enviudado; Además, también murieron dos de los hijos de su amante, a quienes Barrie cuidaba como si fuera un padre.

 

 

 

 

 

 

 

Tras el divorcio, se formó en torno al escritor la vaga leyenda que lo presentaba como un Peter Pan anciano y dulcemente desilusionado, con algo de sabio y de gnomo, siempre con la flauta taciturna, llevado por la realidad a una paz modesta y gris. J. M. Barrie disfrutó de una vejez pacífica, abundante en amistades y honores; pero su mundo onírico se transformó, hasta Dear Brutus (1917) y Mary Rose (1920), en otro espectral y triste, poblado de fantasmas impotentes y dolorosos, habitantes de una realidad árida, desalmada y cruel.

 

El éxito de su personaje y de sus aventuras fue instantáneo. Peter Pan y sus compañeros de aventuras (los pequeños Wendy, John, Michael, la perra Nana, el hada Tinker Bell o "Campanilla", y el terrible Captain Hook o "Capitán Garfio") fueron adoptados como héroes por muchas generaciones de niños de todo el mundo, conocedores de sus aventuras a través de todo tipo de traducciones y adaptaciones, alguna de ellas tan celebradas como las versiones cinematográficas de Herbert Brenon o la de Walt Disney, en dibujos animados.

 

El personaje de Peter Pan proporcionó a Barrie extraordinaria celebridad; pero su vida personal se vio acompañada muy a menudo de desgracias e infortunios. En 1910 su matrimonio terminó en divorcio, y sólo cuatro meses después, su compañera Sylvia Davies, que mientras tanto había enviudado, falleció; además, dos de los hijos de su amante, sobre los que Barrie velaba como si fuese un padre, fallecieron también.

 

Después del divorcio se formó en torno al escritor la imprecisa leyenda que le presentó cual un Peter Pan envejecido y dulcemente desengañado, con algo de sabio y de gnomo, siempre con la taciturna pipa, llevado por la realidad a una paz modesta y gris. J. M. Barrie gozó de una ancianidad tranquila y abundante en amistades y honores; pero su mundo de ensueño fue transformándose, hasta Querido Bruto (Dear Brutus, 1917) y Mary Rose (1920), en otro espectral y triste, poblado de impotentes y dolorosos fantasmas, habitantes de una realidad árida, desangelada y cruel.

 

Cómo citar este artículo:

Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de James Matthew Barrie». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/barrie.htm [fecha de acceso: 23 de marzo de 2024].



Con afecto,

Ruben

miércoles, 20 de marzo de 2024

Morrist West

 

  Morris West





Fuente EGLY COLINA MARIN -PRIMERA 

Morris West se hizo famoso con la tetralogía Las sandalias del pescador, Los bufones de Dios, Lázaro y Eminencia. Otros libros exitosos han sido La salamandra, El abogado del diablo, etcétera.

 

Muchas de sus historias han sido llevadas al cine. Es considerado el escritor más leído de la historia literaria de Australia, con 60 millones de ejemplares vendidos y más de treinta libros publicados.

Morris West nació en St. Kilda, Victoria (Australia) y realizó sus estudios secundarios en el Christian Brothers' College, East St Kilda. Ingresó en la Universidad de Melbourne en 1937 y trabajó como maestro en Nueva Gales del Sur y Tasmania.

Pasó doce años en un monasterio de los Christian Brothers, llegando a tomar los votos anuales, aunque sin realizar los votos definitivos. Trabajó en el Servicio de Inteligencia durante la Segunda Guerra Mundial. Dejó Australia en 1955 y vivió en Austria, Italia, Inglaterra y los Estados Unidos. Volvió a Australia en 1980.

Sus libros a menudo se han enfocado en la política internacional y el papel de la Iglesia católica en los asuntos internacionales. En uno de sus trabajos más famosos, Las sandalias del pescador, anticipó la elección de un papa eslavo, quince años antes de la asunción de Karol Wojtyła como Juan Pablo II. En 1998 West publicó la novela Eminencia, donde nuevamente profetiza la llegada de un papa, en este caso es la del cardenal argentino Bergoglio, el actual papa Francisco.

Morris West murió mientras trabajaba en su escritorio sobre los capítulos finales de su novela La última confesión, sobre el juicio y la prisión de Giordano Bruno, quien fue quemado en la pira por herejía en 1600. Bruno fue una figura por quien West sintió una gran simpatía e incluso identificación. En 1969 había publicado una obra de teatro titulada El hereje, sobre el mismo tema.

Un tema mayor al que la obra de West se refirió fue, si era moralmente aceptable, responder con violencia cuando las organizaciones oponentes utilizan extrema violencia con fines perversos.www.wikipedia.org

                                           Bibliografía

Ficción

La luna en el bolsillo (1945) (usando el seudónimo de "Julian Morris")

Patíbulos en la arena (1956)



Kundu (1956)



El caso Orgagna (1957)

The Big Story (1957)

La segunda victoria (1958)

McCreary Moves In (1958, también conocida como 'La concubina', usando el seudónimo de "Michael East")

El abogado del diablo (1959)



El país desnudo (1960, usando el seudónimo de "Michael East")

Hija del silencio (1961)

Las sandalias del pescador (1963)

El embajador (1965)

La torre de Babel (1968)


Sutnis (1969)

El verano del lobo rojo (1971)


La salamandra (1973)


Arlequín (1974),

El navegante (1976). Reeditado por Nabla Ediciones (2009)

Proteo (1979), sobre los desaparecidos durante el Terrorismo de Estado

Los bufones de Dios (1981)

El mundo es de cristal (1983)

Dios salve su alma (Cassidy) (1986)

Masterclass (1988)

Lázaro (1990)




El maestro de ceremonias (1991)

El ojo del samurai (1992)

Los amantes (1993)

Al final del camino (Vanishing point) (1996)

Eminencia (1998),

La última confesión (2000, publicación póstuma),

Drama

The Mask of Marius Melville (1945)

The Prince of Peace

Trumpets in the Dawn

Genesis in Juddsville

El ilusionista (1955)

El abogado del diablo (1961)

Hija del silencio (1962)

El Hereje (1969)

El mundo es de cristal (1982)





No-ficción

1956, Hijos del sol

1971, Scandal in the Assembly

1996, A View from the Ridge

1997, Images & Inscriptions

Adaptaciones cinematográficas

Las sandalias del pescador (1968)



El abogado del diablo (1978)



El país desnudo (1984)

The Second Victory (1986)

Dios salve su alma (Cassidy) (1989)

 

! HONOR, A QUIEN ONOR MERECE!








Con afecto,

Ruben

sábado, 2 de marzo de 2024

Diálogo sin barreras con Jorge Chavez

 

Diálogo sin barreras con Jorge Chavez



Fuente: Diario La Crónica Viva Lima Perú

El Corriere della Sera entrevista a Jorge Chávez en el hospital después de su trágico accidente

El viernes 23 de septiembre de 1910, producido el accidente mientras aterrizaba, después de haber vencido a los Alpes, Jorge Chávez es rescatado de entre los restos de su Bleriot, que yacían en el campo de Domodossola. Luigi Barzini, enviado especial del Corriere della Sera de Milán para cubrir la Travesía del Cruce de los Alpes.

 

El Corriere della Sera entrevista a Jorge Chávez en el hospital después de su trágico accidente

Hay silencio en el cuarto del hospital donde se encuentra Jorge Chávez.

 

Luego él mirando a sus amigos Arthur Duray y Joseph Christiaens preguntó: “¿Y los demás?”

 

Barzini: “¿Los demás?… ¿Quiénes?”

 

Chávez: “Los otros aviadores. Weymann…”.

 

Barzini: “Weymann y Farman han salido de Briga esta mañana y se han dirigido a Milán”.

 

Chávez: “¡Ah!… Yo creía… es un día tan lindo hoy…”

 

Barzini: “Quédese tranquilo. Ha vencido usted, sólo usted”.

 

Chávez: “Ha sido duro. No he pasado el Monscera… ¿Sabe? ¿Lo sabe usted?”

 

23 September 1910. Jorge Antonio Chávez Dartnell, tambien conocido como  Géo Chávez,  aviador Franco-peruanoFranco – salio de Ried-Brig, Switzerland   y se encamino en vuelo hacia the Simplon Pass convirtiéndose  se  en el primer piloto en sobrepasar volando sobre los Alpes Suizos

— Ron Eisele (@ron_eisele) September 22, 2023



La entrevista se inicia de la siguinte manera:

Barzini: “Pienso que iba usted demasiado bajo para superar el Monscera”.

 

Chávez: “Nada de eso. Hubiese podido perfectamente elevarme mucho más… Pero no me he atrevido, no me he atrevido. ¿Se acuerda usted qué vientos teníamos el lunes, cuando tuve problemas en el valle de la Saltina? Pues, ese mismo viento repentino y traicionero…”

 

Barzini: “¿Lo agarró de costado?”

 

Chávez: “No, soplaba en todas direcciones… venía por ráfagas, subía, bajaba, formaba torbellinos…”

 

Barzini: “¿En qué punto del recorrido lo ha agarrado?”

 

Chávez: “Cuando he comenzado a subir, había una quietud perfecta… He llegado de lo más bien hasta el paso del Simplón… El día era tan claro que he podido ver perfectamente el hotel. Proseguí, pues, con plena confianza, enfilando al valle del Krammbach… ¿Se acuerda?… Ese valle que bajamos juntos por la mañana con Paulhan…”

 

Barzini: “Perfectamente”.

 

Chávez: “He bajado un poco para cubrirme del viento del este…”

 

Barzini: “Lo hemos visto”.

 

Chávez: “¡Ah! ¿Eran ustedes? He visto un auto que corría…”

 

“¡Arriba, siempre arriba!”

Al mando del pequeño monoplano Bleriot XI-I se eleva desde #Brig🇨🇭el piloto peruano 🇵🇪 #GeoChávez y superando el #Simplon realiza el 23 sept 1910 la hazaña del primero cruce de los alpes! @CancilleriaPeru @PeruEnSuiza @JChavezCresta@swissinfo_es pic.twitter.com/X4dgDz8Mz7

 

— Markus Antonietti (@yetirhodanus) September 23, 2023

 

Barzini “¿Sintió nuestros gritos?”

 

Chávez: “No… Pues bien, bajé un poco. Tuve apenas unos golpecitos de viento. Temía algo más serio después de lo que había visto en la mañana. La quietud me siguió acompañando hasta el paso del Furgenn, aquel valle alto que se ve desde la aldea del Simplón”.

 

Barzini: “Es el comienzo del paso del Monscera”.

 

Chávez: “Precisamente… Estaba decidido a pasar por ahí. Conocía perfectamente la ruta. Había subido dos veces la punta del Pioltone y retenía en mi memoria todos los pasos… Al llegar al Furgenn creía que lo más difícil de la travesía había sido hecho. Pero un primer chiflón de viento me golpea mientras paso sobre el camino… donde hace las últimas vueltas sobre el valle antes de dirigirse hacia Gondo… ¿Me sigue usted?”

 

Barzini: “Veo el lugar. ¿Estaba usted muy alto en ese punto?”

 

Chávez: “Más de mil metros. Lo veía como una cintita blanca enredada… Hasta ese momento había volado con dirección al sur. Desde ahí me dirigí hacia el sureste… Pero tan pronto como me encontré en el paso de Furgenn, entre el Seehorn a la izquierda y el Tschaggmatorn a la derecha, me sentí repentinamente agarrado por el viento… Eran verdaderos golpes de martillo, imprevistos, por aquí, por allá, arriba, abajo… Un infierno. Me parecía rebotar como una pelota. Hacía saltos de cincuenta y sesenta metros. ¡Ah! Si el barómetro hubiese podido registrar todo eso, vería usted qué clase de zigzags marcaría. El viento me aventaba de golpe hacia la tierra y un instante después me agarraba otra vez para arrojarme contra el cielo… Es ahí donde he cansado el aparato. Sentía que el viento me llevaba y me parecía que el aeroplano tuviese que escapárseme de repente. Yo movía los equilibradores, procuraba dar vueltas, salir de esos torbellinos… Era una lucha tremenda y porfiada…”

 

1/2 #Antique 1910 #Italian #RPPC shows crash site at #Domodossola of #Peruvian #Pioneer #Aviator #GeoChavez who_ 113 years ago on this date_ Sept 23, 1910 was officially declared #First #Pilot to cross the #Alps in the #Milano Air Race Circuit #deltiology #AviationHistory #Italy pic.twitter.com/Jz9pOfoaZT

 

— Marje Molder (@MarjeMolder) September 23, 2023

 

Barzini: “¿Se asustó usted?”

 

Chávez: “No”.

 

Barzini: “¿Y no le impresionó la visión de la montaña y de sus abismos?”

 

Chávez: “No. No pensaba en eso… No miraba abajo… No tenía mirada más que para lo que tenía enfrente de mí, solo pensaba que a unos cinco kilómetros de distancia estaba el paso del Monscera, alto, abrupto y presentía que no lograría volar por ahí… los vientos lo barrían, penetraban en él… A mi izquierda se abría el valle de Zwischberger que comunica con el Gondo. Es un estrecho desfiladero entre montañas cortadas a pico, encerrado entre el Seehorn y el Pioltone, más feo y más estrecho que el Gondo. Se le ve pasando por el camino. Y me he metido en él… No podía escoger. Tenía que decidirme en seguir… o aterrizar entre las rocas…”

 

Barzini: “¿A qué altura volaba usted?”

 

Chávez: “Por encima de los dos mil metros, a dos mil cien tal vez… He dado vueltas en torno al Seehorn y luego penetré en el desfiladero. Tres minutos después, tres largos e interminables minutos, le aseguro, estaba a espaldas del Pioltone y seguía el valle, un poco debajo de las cimas… El viento soplaba bastante fuerte, lo tenía a mis espaldas. Volaba velozmente, tal vez a más de cien kilómetros por hora. Sentía algunas sacudidas, las ráfagas de viento me llevaban como una tabla en un mar tempestuoso, pero los saltos eran menores que los anteriores… He recorrido en esa forma unos siete u ocho kilómetros hasta donde el valle se ensancha. Distinguí entonces, abajo y a mi izquierda, al otro lado del valle, la aldea de Varzo. Calculo que estaba a unos mil quinientos metros sobre ella. Las alturas sobre la otra orilla me han parecido más fáciles de sobrevolar y me he dirigido sobre el Varzo, disminuyendo mi altura a quinientos metros aproximadamente, alternando el vuelo planeado con algunos “reprises” (golpes) de motor… Y he hecho bien, porque he encontrado una zona más tranquila. Después de Varzo, he volado siempre sobre la orilla izquierda… He visto a lo lejos el valle de Ossola. Era el final. Llegué allí en un suspiro… Pasé sobre Domodossola, bajando cada vez más. He distinguido el campo de aterrizaje, mucha gente, una gran cruz blanca sobre el grass, la señal de aterrizaje. Luego… luego, usted sabe lo demas”.

 

2/2 #Antique 1910 #Italian #postcard commemorating #Peruvian #pioneer #aviator #GeoChavez who was declared #First #Pilot to cross #Alps 113 years ago when he crashed at #Domodossola _on this date Sept. 23, 1910 during “#Milano Air Race Circuit” He died on the 27th #philately pic.twitter.com/eAgDZWeA2p

 

— Marje Molder (@MarjeMolder) September 23, 2023

 

Barzini: “No. Cuénteme hasta el final”.

 

Chávez: “No sé. Bajaba muy bien, bajaba regularmente, un poco en vuelo planeado y un poco con la ayuda del motor para no ser arrastrado por el viento que soplaba… Hacía un aterrizaje normal… Estaba casi tocando el suelo, contento… Luego no sé más. No recuerdo lo que sucedió. Lo pienso, pero no puedo recordarlo… Me veo a unos cuantos metros del suelo, en mi aparato… y nada más”.

 

Barzini: “¿No ha visto usted cuando las alas se quebraban?”

 

Chávez “No, dicen que se han doblado como las alas de un pichón… ¿Es cierto, Duray?”

 

Duray: “No hablemos más de esto… Basta”.

 

Chávez calla… La habitación del hospital queda en silencio.



 

Con afecto,

Ruben

 

Una joya: La última entrevista al coronel Francisco

 

Una joya: La última entrevista al coronel Francisco Bolognesi




Publicado el 07-06-2020 Fuente actual: Diario La Crónica Viva 

Lima Peru 2024

 

 

Dos semanas antes de su inmolación, el 7 de junio de 1880 en la Batalla de Arica, el coronel Francisco Bolognesi fue entrevistado por un corresponsal del diario “Rejistro Oficial” de Ayacucho. Otro tesoro de los miles que se pueden encontrar en las bibliotecas. 140 años después, el coronel sí tiene quién lo lea.

 

El heroísmo del deber

 

Era el 23 de mayo de 1880. El Ejército Perú-boliviano, reunido en Tacna, había tomado sus posiciones en el “Campo de la Alianza” y esperaba resuelto el ataque del invasor, a quien se podría divisar con la ayuda de un anteojo a pocas millas de distancia.

 

El que esta línea escribe, fue enviado ese día a Arica, en una comisión importante, a bordo del Monitor Manco-Cápac.

 

El tren extraordinario salió para el vecino puerto a las 5 pm a fin de llegar en la noche a su destino y evitar así el cañoneo de la escuadra enemiga, que colocada frente a la desembocadura de los valles de Lluta y Chacalluta y fuera del alcance de las baterías de tierra, impedía la marcha del convoy.

 

Los pocos pasajeros que iban en el expreso, buscaron, como es natural, el mejor alojamiento y yo me encaminé a casa de D J de M., vecino notable del lugar, persona muy digna y respetable, cuya obsequiosa hospitalidad jamás podré olvidar.

 

El Jefe de la Plaza había establecido su domicilio en la citada casa y tuvo la mayor satisfacción al saber que yo venía de los altos de Tacna y que podía darle noticias fidedignas de lo que ocurría en el campamento, pues es de notarse que no obstante la corta distancia que la separa de esa ciudad, y á pesar del telégrafo y ferrocarril que los unen, en aquella no se sabía lo menor respecto a los movimientos del enemigo, al número de tropas con que contaba y a las mayores o menores probabilidades de victoria de nuestras parte.

 

FranciscoBolognesi

 

El coronel Bolognesi, a quien fui presentado, después de hacer los más gratos recuerdos de mi padre, de quien fue compañero y amigo, entabló conmigo el siguiente diálogo:

 

-Vamos, Ud. que viene de Tacna podrá darme noticias ciertas de nuestras tropas, pues las que aquí recibimos, o son muy tardías o no satisfacen de ningún modo.

 

-Señor, nuestro Ejército ocupa las mismas posiciones que tomó el general Campero: su estado de ánimo es satisfactorio aun para el patriotismo más exigente y ha recibido mayor estímulo, si cabe, con la incorporación de la “División de Tacna”, mandada por el prefecto Dr. Solar y que está compuesta de las Gendarmerías de los Departamentos de Tacna y Tarapacá, de las fuerzas de Policía y de la Guardia Nacional, en la que figuran personas de toda condición social, que no ha trepidado en ofrecer su contingente de sangre, en defensa de nuestra causa: todo, pues, asegura un próximo triunfo y se cree que los chilenos, vista la actitud resuelta del Ejército aliado, no se atrevan a avanzar y muden su plan de ataque.

 

-¡Qué disparate! ¿Se sabe acaso el número de fuerzas del enemigo?

 

-Ignoro, señor, si nuestros jefes están al cabo de esto, pero creo que nada se sabe de cierto y que los cálculos que se hacen sobre el particular son aventurados.

 

-Entonces, ¿cómo quiere Ud. que triunfemos? ¿Es posible, es racional confiar en la victoria sobre un enemigo, cuya fuerza numérica no se conoce? ¿Por qué no se ha organizado un servicio de espionaje cerca de él, que nos comunique cuantos datos nos interesen? ¿Por qué no imitamos a nuestros enemigos, que están al cabo de lo menos que ocurre en nuestro campamento y que no ignoran ni el número de soldados que tenemos en los hospitales?

 

-Me parece, señor, que, si nuestros jefes carecen de ese dato tan importante, en cambio han tomado sus medidas para contrarrestar cualquier ventaja que nos lleven los chilenos, y por lo mismo, nadie duda por un momento de la victoria.

 

- ¡Ay amigo! Ud. como la generalidad de nuestros compatriotas, lo ve todo color de rosa; pero es necesario convencernos de que nuestra condición no puede ser más triste: una serie de errores en todo sentido ha marcado desde un principio esta guerra, y, por lo tanto, el desenlace no lo veo favorable a nuestra causa. Cuando el Ejército enemigo se ha decidido a atacarnos en nuestras propias posiciones, es porque ha medido todos los inconvenientes que podían presentarse a su paso y ha encontrado los medios de vencerlos; es porque tiene la plena seguridad de conseguir el triunfo, pues este se lo garantiza con su mayor número de tropas, con el poder relativamente superior de sus tres armas y con el arrojo que es consiguiente a las ventajas que se han adquirido sobre el contrario. ¿Por qué antes de que adelantase a Sama, no se ha destacado una fuerza respetable sobre el litoral de Tarapacá? Con esta medida es más que probable que se le hubiese llamado la atención por ese lado, y que su plan cambiase por completo.

 

-Aparte de los graves riesgos que se hubieran presentado para tal expedición, creo que no había elementos de bastante movilidad para llevarla a cabo.

 

-No pues, está Ud. en un error. En el tiempo que me hallo al frente de Arica he proporcionado al Ejército aliado más de 900 mulas, sacadas de los valles de Azapa y Lluta y Chacalluta. Al habérseme dado el mando de la fuerza expedicionaria, yo le hubiera buscado la movilidad necesaria y habría respondido también del éxito. La condición actual de esta Plaza no puede ser más lamentable; todos la creen inexpugnable y sin embargo no podrá resistir al enemigo, en un ataque combinado de mar y tierra: es tan corto el número de sus defensores, que fácilmente pueden ser arrollados en un momento.

 

 

- ¿Es posible, señor, que tal sea su condición?, cuando todos la consideramos como un baluarte ante el cual se estrellarán los esfuerzos del enemigo, en el caso de un desastre, tanto más que es el punto de retirada que la sola razón aconseja.

 

-Lo que le digo a Ud. amigo. Si la próxima batalla nos es desfavorable, como mucho me lo temo, Arica está perdido y sin remedio, porque quedaremos aislados, por ue el enemigo traerá aquí todas sus tropas victoriosas, para atacarnos en combinación con su escuadra, porque tendremos que resignarnos a nuestra suerte. De mí sé decir a Ud. que, como ciudadano y como Jefe de esta Plaza; preferiré morir antes que rendirla, siquiera para que nuestros compatriotas se estimulen con nuestra conducta, siquiera para que la Historia diga en sus páginas, al hablar de esta guerra:

 

“Los defensores de Arica, no obstante, lo desesperado de su condición, cumplieron con su deber, prefiriendo morir en su puesto, antes que implorar la misericordia del vencedor”.

 

Pronunciando tan sublimes palabras, que ponían de manifiesto su acrisolado patriotismo y la grandeza de su alma, fuimos interrumpidos por la llegada de dos oficiales que venían a dar cuenta de una comisión.

 

Me despedí del Coronel Bolognesi para no volverle a ver más.



 

Juan Carlos Flórez Granda, director de SEHCAP (Sociedad de Estudios Históricos Coronel Arnaldo Panizo), encontró esta joya mientras realizaba una investigación para preparar una semblanza histórica del coronel Francisco Bolognesi. El artículo no lleva firma y fue publicado el 7 de enero 1882 en el diario “Registro Oficial” de Ayacucho.

 

Investigation: Walter Sosa Vivanco

Con afecto,

Ruben

viernes, 1 de marzo de 2024

Anna Pavlova

 

Anna Pavlova



(San Petersburgo, 1882 - La Haya, 1931) Bailarina rusa. Inició sus estudios en 1891, a la edad de diez años, en la Escuela de Ballet del Teatro Marinsky de San Petersburgo con Pavel Gerdt, Christian Johansson y Eugenia Sokolova. Debutó en la compañía el 1 de julio de 1899 con La Virgen Vestal. Fue partidaria de las reformas introducidas por Fokine, y aspiraba a una interpretación de la música en sus bailes.

 


 

Anna Pavlova

 


En 1905, Michel Fokine creó para ella La Muerte del Cisne, estrenada en San Petersburgo y presentada en el Metropolitan Opera House de Nueva York cinco años más tarde. Nombrada prima ballerina en 1906, estrenó en los papeles principales los ballets El Pabellón de Armida (1907), Chopiniana (1908) y Noches Egipcias (1908) de Fokine, algunos de los cuales volvió a bailar en el debut de los Ballets Russes de Diaghilev en París, el año 1909.

 

Después de varias giras por Londres, Nueva York, Praga y Berlín con Mikahil Mordkin como partenaire, Anna Pavlova, aún ligada al Teatro Marinsky, formó su propia compañía en 1910. El grupo, formado por tan sólo ocho bailarines en un principio, fue ampliado en 1913 para realizar una gira por toda América. Harcourt Algenaroff, Hilda Butsova, Laurent Novikoff, Ruth Page, Pierre Vladimirov y Alexander Volinine fueron algunos de sus colaboradores. La Primera Guerra Mundial la sorprendió en Berlín, pero consiguió trasladarse a Londres, donde había actuado privadamente para el rey Eduardo VII y la reina Alejandra.

 

El desagrado de Pavlova por las nuevas tendencias coreográficas, que le había llevado a rechazar en los Ballets Russes de Diaghilev el papel principal de L'Oiseau de Feu (1910) de Michel Fokine, quedaba patente en el repertorio de su compañía, integrado por muchos de los clásicos del siglo XIX, además de los ballets The Fairy Doll (1914), de Ivan Clustine, y otros coreografiados por la misma Anna Pavlova, como Dragonfly (Fritz Kreisler, 1914), California Poppy (Piotr Ilich Tchaikovsky, 1916) y Autumn Leaves (Frédéric Chopin, 1918).

 

A lo largo de sus quince años de existencia (desde su creación en 1910 hasta la retirada de la bailarina en 1925), la compañía de Ana Pavlova ofreció más de cuatro mil representaciones en los cinco continentes. Estos espectáculos estuvieron organizados por el empresario Victor D'André, descrito a menudo como su marido, aunque no se ha encontrado un certificado que lo demuestre. Anna Pavlova murió en La Haya a consecuencia de una pulmonía. En 1924, el actor Douglas Fairbanks filmó algunos de los solos de Pavlova, que posteriormente pasaron a formar parte de la película The Inmortal Swan (1956).



 

Su baile más famoso fue La muerte del cisne, arreglado para ella por Fokine, con música de Camille Saint-Saëns. Pavlova solía interpretar bailes adaptados especialmente a ella, que expresaban estados de ánimo, simbolizaban épocas o caracterizaban flores o criaturas: Hojas de otoño, Navidades, Impresiones orientales, El dragón. Inspiró a toda una generación y extendió su amor hacia el ballet por todo el mundo.

 

Cómo citar este artículo:

Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Anna Pavlova». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/pavlova.htm [fecha de acceso: 1 de marzo de 2024].



Con afecto,

Ruben