jueves, 3 de enero de 2019

Cuentos PeruanosLos ratones de fray Martín:

Cuentos Peruanos
“Un buen libro no es aquel que piensa por ti, sino aquel que te hace pensar." James McCosh.

Los ratones de fray Martín

 
Ricardo Palma
“Y comieron en un plato perro, pericote y gato:
(Texto compilado por Ernesto Bustos Garrido. Aparecido en El Dominical de hoy/Diario El Comercio de Lima)


Con este pareado termina una relación de virtudes y milagros que en hoja impresa circuló en Lima, allá por los años de 1840, con motivo de celebrarse en nuestra culta y religiosa capital las solemnes fiestas de beatificación de fray Martín de Porres.
Nació este santo varón en lima el 9 de diciembre de 1579, y fue hijo natural del español don Juan de Porres, caballero de Alcántara, en una esclava panameña. Muy niño Martincito, llevolo su padre a Guayaquil, donde en una escuela, cuyo dómine hacía mucho uso de la cáscara de novillo, aprendió a leer y escribir. Dos o tres años más tarde, su padre regresó con él a Lima y púsolo a aprender el socorrido oficio de barbero y sangrador, en la tienda de un rapista de la calle de Malambo.
Mal se avino Martín con la navaja y la lanceta, si bien salió diestro en su manejo, y optando por la carrera de santo, que en esos tiempos era una profesión como otra cualquiera, vistió a los veintiún años de edad el hábito de lego o donado en el convento de Santo Domingo, donde murió el 3 de noviembre de 1639 en olor de santidad.
Nuestro paisano Martín de Porres, en vida y después de muerto, hizo milagros por mayor. Hacía milagros con la facilidad con que otros hacen versos. Uno de sus biógrafos (no recuerdo si es el padre Manrique o el médico Valdez) dice que el prior de los dominicos tuvo que prohibirle que siguiera milagreando (dispénsenme el verbo).Y para probar cuán arraigado estaba en el siervo de Dios el espíritu de obediencia, refiere que en momentos de pasar fray Martín frente a un andamio, cayose un albañil desde ocho o diez varas de altura, y que nuestro lego lo detuvo a medio camino gritando: «Espere un rato, hermanito» Y el albañil se mantuvo en el aire, hasta que regresó fray Martín con la superior licencia.
¿Buenazo el milagrito, eh? Pues donde hay bueno hay mejor.
Ordenó el prior al portentoso donado que comprase para consumo de la enfermería un pan de azúcar. Quizá no lo dio el dinero preciso para proveerse de la blanca y refinada, y presentósele fray Martín trayendo un pan de azúcar moscabada.
–¿No tiene ojos, hermano? –díjole el superior–. ¿No ha visto que por lo prieta, más parece chancaca que azúcar?
–No se incomode su paternidad –contestó con cachaza el enfermero– Con lavar ahora mismo el pan de azúcar se remedia todo.
Y sin dar tiempo a que el prior le arguyese, metió en el agua de la pila el pan de azúcar, sacándolo blanco y seco.
¡Ea!, no me hagan reír, que tengo partido un labio.
Creer o reventar. Pero conste que yo no le pongo al lector puñal al pecho para que crea. La libertad ha de ser libre, como dijo un periodista de mi tierra. Y aquí noto que habiéndome propuesto sólo hablar de los ratones sujetos a la jurisdicción de fray Martín, el santo se me estaba yendo al cielo. Punto con el introito y al grano, digo, a los ratones.
Fray Martín de Porres tuvo especial predilección por los pericotes, incómodos huéspedes que nos vinieron casi junto con la conquista, pues hasta el año de 1552 no fueron esos animalejos conocidos en el Perú. Llegaron de España en uno de los buques que con cargamento de bacalao envió a nuestros puertos un don Gutierre, obispo de Palencia. Nuestros indios bautizaron a los ratones con el nombre de hucuchas, esto es, salidos del mar.
En los tiempos barberiles de Martín, un pericote era todavía casi una curiosidad; pues relativamente la familia ratonesca principiaba a multiplicar. Quizá desde entonces encariñose por los roedores; y viendo en ellos una obra del Señor, es de presumir que diría, estableciendo comparación entre su persona y la de esos chiquitines seres, lo que dijo un poeta:
El mismo tiempo malgastó en mí Dios,
que en hacer un ratón, o a lo más dos.
Cuando ya nuestro lego desempeñaba en el convento las funciones de enfermero, los ratones campaban, como moros sin señor, en celdas, cocina y refectorio. Los gatos, que se conocieron en el Perú desde 1537, andaban escasos en la ciudad. Comprobada noticia histórica es la de que los primeros gatos fueron traídos por Montenegro, soldado español, quien vendió uno, en el Cuzco y en seiscientos pesos, a don Diego de Almagro el Viejo.
Aburridos los frailes con la invasión de roedores, inventaron diversas trampas para cazarlos, lo que rarísima vez lograban. Fray Martín puso también en la enfermería una ratonera, y un ratonzuelo bisoño, atraído por el tufillo del queso, se dejó atrapar en ella. Libertolo el lego y colocándolo en la palma de la mano, le dijo:
–Váyase, hermanito, y diga a sus compañeros que no sean molestos ni nocivos en las celdas; que se vayan a vivir en la huerta, y que yo cuidaré de llevarles alimento cada día.
El embajador cumplió con la embajada, y desde ese momento la ratonil muchitanga abandonó claustros y se trasladó a la huerta. Por supuesto que fray Martín los visitó todas las mañanas, llevando un cesto de desperdicios o provisiones, y que los pericotes acudían como llamados con campanilla.
Mantenía en su celda nuestro buen lego un perro y un gato, y había logrado que ambos animales viviesen en fraternal concordia. Y tanto que comían juntos en la misma escudilla o plato.
Mirábalos una tarde comer en sana paz, cuando de pronto el perro gruñó y encrespose el gato. Era que un ratón, atraído por el olorcillo de la vianda, había osado asomar el hocico fuera de su agujero. Descubriolo fray Martín, y volviéndose hacia perro y gato, les dijo:
–Cálmense, criaturas del Señor, cálmense.
Acercose en seguida al agujero del mur, y dijo:
–Salga sin cuidado, hermano pericote. Paréceme que tiene necesidad de comer; apropíncuese, que no le harán daño.
Y dirigiéndose a los otros dos animales, añadió:
–Vaya, hijos, denle siempre un lugarcito al convidado, que Dios da para los tres.
Y el ratón, sin hacerse de rogar, aceptó el convite, y desde ese día comió en amor y compaña con perro y gato.
Y… y… y… ¿Pajarito sin cola? ¡Mamola!
El Autor.

Ricardo Palma: 91833-1919) Autor de “Tradiciones Peruanas” es el caso de un escritor de autentica raigambre popular que ha merecido el reconocimiento universal. Aunque Palma cultivo diversos géneros (poesía, lirica, historia, crítica literaria, historia, investigación, lexigrafía,etc), su prestigio queda ligado a una especie creada por el mismo a la que dio un inconfundible sabor criollo: La Tradición.  “Las Tradiciones Peruanas” recogen sabrosos episodios de las distintas épocas de nuestra historia.

Con afecto,
Rubén






Pensamientos acerca de libros y otros



Pensamientos acerca de libros, lectura, escritura, bibliotecas y escritores
Un buen libro no es aquel que piensa por ti, sino aquel que te hace pensar." James McCosh.
LIBROS

 

"De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo...Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria." Jorge Luis Borges.

"Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro." Emily Dickinson. 

"Los libros han ganado más batallas que las armas." Lupercio Leonardo de Argensola.

"Los libros son compañeros, maestros, magos y banqueros de los tesoros de la mente.
" Bárbara Wertheim Tuckman.

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú.

"Un buen libro no es aquel que piensa por ti, sino aquel que te hace pensar." James McCosh.

"Es un buen libro aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho."  Bronson Alcott. 

"Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros”.
 JorgeLuisBorges


"Estamos habitados por libros y por amigos". Daniel Pennac.

"El regalo de un libro, además de un obsequio, es un delicado elogio". Anónimo. 


"Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma". Marco Tulio Cicerón.


"Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría". Proverbio árabe.


"Los libros tienen los mismos enemigos que los hombres: el fuego, la humedad, los animales y su propio contenido". Paul Valéry.


LECTURA

"El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho." Miguel de Cervantes.

"La lectura hace al hombre completo; la conversación, ágil; el escribir, preciso." Francis Bacon. 

"Lee y conducirás, no leas y serás conducido." Santa Teresa de Jesús.

"Tomé un curso de lectura rápida y fui capaz de leerme "La guerra y la paz" en veinte minutos. Creo que decía algo de Rusia." Woody Allen. 

"Leer no es matar el tiempo, sino fecundarlo." H.C. Brumana.

"Hablar de lectura obligatoria es como hablar de felicidad obligatoria." Jorge Luis Borges.

"Cuando alguien lee un libro o una revista ya no es igual a como era antes de la lectura.
Con frecuencia, esa lectura abre nuestra imaginación, aporta nuevas referencias o sorprendentes desvaríos y nos ayuda a desarrollar nuevas ideas". Mariano Coronas. 


"Elverbo leer no soporta el imperativo". Daniel Pennac.

"La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido". Jorge Luis Borges. 

"Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee". Miguel de Unamuno.


ESCRITURA

"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo." Óscar Wilde.

"La escritura es la pintura de la voz." Voltaire. 

"Escribir es la manera más profunda de leer la vida." Francisco Umbral.

 "Los que escriben con claridad tienen lectores; los que escriben oscuramente tienen comentaristas." Albert Camus.


BIBLIOTECAS

"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca." Jorge Luis Borges.


"La biblioteca es la más democrática de las instituciones, porque nadie en absoluto puede decirnos qué leer, cuándo y cómo". Doris Lessing.
"Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública, puede medirse la cultura de un pueblo." John Ernest Steinbeck.

"En Egipto se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás." Jackes Benigne Bossuet.

"Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica." Jorge Luis Borges.

"Si tienes una biblioteca con jardín, lo tienes todo". Cicerón.


ESCRITORES/AS

"El autor que habla de sus propios libros es peor que la madre que sólo habla de sus propios hijos." Benjamin Disraeli.

"Yo no busco un gran número de lectores, sino un cierto número de relectores."  Juan Goytisolo.

"La tarea del escritor es una aventura solitaria y conlleva todos los titubeos, incertidumbres y sorpresas propios de cualquier aventura emprendida con entusiasmo." Carmen Martín Gaite.

"Como escribir es lo más parecido a un parto, yo siempre escribo acostado." Luis Vidales.

"Escribo para evitar que al miedo de la muerte se agregue el miedo de la vida."
 Augusto Roa Bastos.

Con afecto,
Rubén
 

Cuentos Peruanos:Al pie de la letra




Cuentos Peruanos
“Un buen libro no es aquel que piensa por ti, sino aquel que te hace pensar." James McCosh.
 

 
Al pie de la letra (Adaptación)
Ricardo Palma

El capitán Paiva era un indio cusqueño, que se distinguía por su gigantesca estatura, musculo cuerpo y por su gran valentía en el campo de batalla. Gracias a su audacia y heroísmo había llegado a obtener el grado de capitán, pero de ese grado no ascendía al pie de la letra. El capitán Paiva era muy amigo del general Salaverry quien también desempeñaba el cargo de presidente del Perú.

Salaverry le tenía mucha estima al capitán Paiva y éste era su hombre de confianza. El general lo conocía desde la época en que él ingresó como cadete a la escuela de oficiales, para eso Paiva ya tenía el grado de capitán. Posteriormente, Salaverry, gracias de a su inteligencia, alcanzó el grado de general y Paiva siempre seguía en el mismo grado.

Una vez el general Salaverry quería meter a prisión a don fulano. Mandó llamar al capitán Paiva y le ordenó vaya a la casa del fulano, y pregunte por él y si no lo encontraba “allane su casa”. Él hizo como le ordenaron, preguntó por el referido sujeto; pero no le dieron razón de él, y ordenó a sus soldados que lo busquen por toda la casa. Al poco rato uno de sus soldados dirigiéndose al capitán Paiva le dijo:
- Señor, hemos buscado por todos los sitios y no se encuentra dicho individuo. Entonces el capitán recordó las palabras del general Salaverry y mandó a sus soldados que tumbasen todas las paredes de la casa. Luego se dirigió ante la presencia de Salaverry y le dijo:
- Orden cumplida mi general, no encontré al sujeto que usted me ordenó, pero su casa la dejé tan planita y llanita como la palma de mi mano, no queda ninguna pared en pie.

El general se volteó, se sonrió y dijo entre dientes: ¡Pedazo de bruto!
Salaverry tenía gran predilección por las letras y lo que él había querido decir era que lo busque por toda la casa; pero vaya con metáforas al capitán Paiva.

El general Salaverry tenía como barbero a Cuculí; este era un borracho, mujeriego, matón, guitarrista, sinvergüenza y, gracias a que conocía al general Salaverry desde pequeño, cometía abusos contra las personas. Iba a las cantinas, se tomaba las cervezas que quería, comía en abundancia con sus amigos y no pagaba la cuenta; agarraba a las mujeres que deseaba aunque estén con sus esposos o novios si éstos reclamaban, como era natural, recibían una paliza por parte de Cuculí. Se lo llevaban preso e inmediatamente llamaba al general Salaverry y mentía diciéndoles que le habían metido preso injustamente. El general le creía y ordenaba que lo soltaran.
Pero el general Salaverry enterado de las andanzas de Cuculí le dijo: - Mira, Cuculí, tú ya estás comportándote muy mal, un día me caliento y te mando fusilar.

Cierto día Cuculí había cometido una serie de fechorías y por tal motivo, fue llevado detenido a una comisaria. Enterado de esto, el general Salaverry llamó al capitán Paiva y el dijo: Vaya a la comisaría, saca a Cuculí y “lo fusila entre dos luces”. El capitán Paiva lo sacó de la cárcel y recordó las palabras del general Salaverry, buscó dos faroles y ordenó a su batallón de soldado:

- ¡Preparen!... ¡Apunten!... ¡Fuego! Las balas de los fusiles Máuser salieron raudas e impactaron en diferentes partes del cuerpo de Cuculí que rodó por el suelo.
Inmediatamente el capitán Paiva se dirigió donde Salaverry y le dijo:
- Orden cumplida mi general, hice como usted me ordenó, fusilé a Cuculí entre dos faroles.
Salaverry se volteó, soltó una lágrima y murmuró: ¡Pedazo de bruto! Sólo quería asustar a Cuculí, fusilarlo entre dos luces significa que lo mate al amanecer.
Desde ese día Salaverry decidió no darle ninguna orden de importancia a Paiva.

Cierto día, cuando los peruanos y bolivianos estaban peleando en Chacllapampa, ambos ejércitos estaba lejos y bien preparados con costales de arena, madera y muros de cemento, las balas de ambos bando apenas llegaban sin causar ningún herido. El capitán Paiva que estaba en el bando de los peruanos junto al general Salaverry le dijo:

- Mi general, las balas de los bolivianos apenas llegan a nuestras balas igual, estamos gastando municiones inútilmente, déjeme ir con diez lanceros y le ofrezco traer un oficial boliviano a la grupa de mi caballo.
El general Salaverry le contestó que no era preciso. Pero tanto insistió Paiva, que sus majaderías fastidiaron al general, quien cansado y molestó replicó.

- Déjame en paz. Haz lo que quieras. Anda y hazte matar.
Paiva escogió diez lanceros fuertes y valientes y con él a la cabeza, salieron a atacar a los bolivianos. En este ataque cayeron muertos tres soldados peruanos, pero el capitán Paiva, con el resto, derrotó al enemigo y regresó al campamento con un oficial boliviano en la grupa de su caballo. Al divisar el general Salaverry gritó Paiva:

- Mi general, mande tocar diana, todos los bolivianos están vencidos. Dejó caer al suelo el cuerpo del prisionero e inmediatamente cayó muerto. Tenía dos balazos en el pecho y uno en el vientre.
El general Salaverry lleno de tristeza murmuró: ¡Valiente bruto!

El Autor.
Ricardo Palma: 91833-1919) Autor de “Tradiciones Peruanas” es el caso de un escritor de autentica raigambre popular que ha merecido el reconocimiento universal. Aunque Palma cultivo diversos géneros (poesía, lirica, historia, crítica literaria, historia, investigación, lexigrafía,etc), su prestigio queda ligado a una especie creada por el mismo a la que dio un inconfundible sabor criollo: La Tradición.  “Las Tradiciones Peruanas” recogen sabrosos episodios de las distintas épocas de nuestra historia.

Con afecto,
Rubén