jueves, 6 de diciembre de 2012

Narración:Egipto contra los hebreos 6




Narración: El conflicto de Egipto contra los hebreos 6 (Final)


Serie: Mis viajes hacia  atrás
 
Luego de unos días, Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales,
y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy Jehová.
Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.  Y si aún rehúsas dejarlo ir, he aquí que mañana yo traeré sobre tu territorio la langosta,
la cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y ella comerá lo que escapó, lo que os quedó del granizo; comerá asimismo todo árbol que os fructifica en el campo.
Y llenará tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos fueron sobre la tierra hasta hoy. Y se volvió y salió de delante de Faraón.  Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo será este hombre un lazo para nosotros? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová su Dios. ¿Acaso no sabes todavía que Egipto está ya destruido?
Y Moisés y Aarón volvieron a ser llamados ante Faraón, el cual les dijo: Andad, servid a Jehová vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han de ir?  Moisés respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque es nuestra fiesta solemne para Jehová.
10 Y él les dijo! Así sea Jehová con vosotros ¿Cómo os voy a dejar ir a vosotros y a vuestros niños? !!Mirad cómo el mal está delante de vuestro rostro!  11 No será así; id ahora vosotros los varones, y servid a Jehová, pues esto es lo que vosotros pedisteis. Y los echaron de la presencia de Faraón.  12 Entonces Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para traer la langosta, a fin de que suba sobre el país de Egipto, y consuma todo lo que el granizo dejó.  13 Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y al venir la mañana el viento oriental trajo la langosta.  14 Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y se asentó en todo el país de Egipto en tan gran cantidad como no la hubo antes ni la habrá después;  15 y cubrió la faz de todo el país, y oscureció la tierra; y consumió toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo; no quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo, en toda la tierra de Egipto.  16 Entonces Faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo: He pecado contra Jehová vuestro Dios, y contra vosotros.  17 Mas os ruego ahora que perdonéis mi pecado solamente esta vez, y que oréis a Jehová vuestro Dios que quite de mí al menos esta plaga mortal.  18 Y salió Moisés de delante de Faraón, y oró a Jehová.
19 Entonces Jehová trajo un fortísimo viento occidental, y quitó la langosta y la arrojó en el Mar Rojo; ni una langosta quedó en todo el país de Egipto.
20 Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel.

En este punto, los sirvientes de Faraón  están tratando de impresionarlo diciéndole: Egipto está destruido .Así él recurrió a regatear una vez más con Moisés. Pero como no accedió a las demandas de Dios, un viento poderoso trajo una plaga de langostas sobre la tierra. Los resultados son horribles de contemplar. Lo que había sido dejado de la vegetación después del granizo, es ahora devorada por las langostas. La tierra queda desnuda. Fue una maravilla ver lo que alguna vez fue una tierra fértil y abundante y no ver ya más el color verde entre las plantas (versículo 15.) De nuevo, Seth, Neper, Osiris e Isis son todos desafiados, así lo son Shu, dios del aire, y Amun dios del viento. Esta plaga terrible dejo a la nación al borde de la inanición. En su desesperación, faraón aún confiesa haber pecado y pide perdón   exteriormente.  Pero su contrición es de corta vida. Por ahora, Moisés ya está  acostumbrado lo suficiente a la terquedad de Faraón para no sorprenderse cuando una vez más Faraón cambia su mente respecto a liberar a los israelitas. El asunto está en  saber hasta cuándo habrá que seguir afligiendo a los egipcios.
Volvió Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe.  2  Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tres días.
23 Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.
24 Entonces Faraón hizo llamar a Moisés, y dijo: Id, servid a Jehová; solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas; vayan también vuestros niños con vosotros.  25 Y Moisés respondió: Tú también nos darás sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos para Jehová nuestro Dios.
26 Nuestros ganados irán también con nosotros; no quedará ni una pezuña; porque de ellos hemos de tomar para servir a Jehová nuestro Dios, y no sabemos con qué hemos de servir a Jehová hasta que lleguemos allá.
  27 Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir.  28 Y le dijo Faraón: Retírate de mí; guárdate que no veas más mi rostro, porque en cualquier día que vieres mi rostro, morirás.  29 Y Moisés respondió: Bien has dicho; no veré más tu rostro.

Aarón y Moisés estaban muy enojados y contrariados, porque pese a que Ramsés y los egipcios habían sido duramente golpeados con nueve terribles plagas, prácticamente se encontraban en el principio. Lo peor de todo y que representaba una gran decepción, es que los hebreos aun permanecían en cautividad. También era notorio el dolor de ambos guerreros por la falta de respeto al gran Dios de Israel, lo cual si representaba para ellos una grave falta.
Tanto el sol, en lo que concernía a la tierra de Egipto, como Faraón, “el hijo del sol”, entraron en eclipse aquel día fatal. Por tres días hubo tinieblas tan densas, cuya opresión se hacía sentir, que la gente no podía verse unos a los otros, ni salir. Pero los hijos de Israel tuvieron luz en sus moradas.
Esta plaga duró tres días. La gente no pudo salir de sus casas debido al impacto de este acontecimiento. Sólo comparable a la oscuridad que se experimenta dentro de un ropero con todas las rendijas alrededor de la puerta cubiertas.  Este fue un ataque frontal a la credibilidad del dios sol de los egipcios, conocido por varios nombres: Re, Ra, Atum, Aten y, en algunas ocasiones, Horus. De hecho, aunque los egipcios adoraban varios dioses, ninguno era tan adorado como el sol. Hay que tener en cuenta que en la antigüedad les tenían mucho miedo a los eclipses; por lo tanto, esta absoluta oscuridad de tres días debió haberlos aterrorizado por completo. Nuevamente, los israelitas, que vivían en Gosén, no fueron afectados. El faraón trató de hacer un trato y retener los animales de los israelitas que no habían sido afectados por las plagas de Egipto. Era claro que las reservas alimenticias de los egipcios en estos momentos estaban en un nivel crítico, así que para él sus demandas estaban justificadas. Pero ante Dios, el faraón no estaba en posición de exigir nada. Entonces él se enfureció hasta el punto de amenazar a Moisés con la muerte si no se perdía de su vista.
Tal como Moisés y Aarón esperaban, Jehová también esta airado con Ramsés, por lo que sabían con certeza que Dios actuaria con extrema dureza para poder sacar al pueblo hebreo de Egipto.
Mas ellos no se imaginaban que los hebreos, que se habían marginado y permanecido en Gosen, ahora si tenían que obedecer las instrucciones que recibirían a través de Moisés.
Por último Jehová dijo a Moisés: Una plaga traeré aún sobre Faraón y sobre Egipto, después de la cual él os dejará ir de aquí; y seguramente os echará de aquí del todo.
Habla ahora al pueblo, y que cada uno pida a su vecino, y cada una a su vecina, alhajas de plata y de oro.
Y Jehová dio gracia al pueblo en los ojos de los egipcios. También Moisés era tenido por gran varón en la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos de Faraón, y a los ojos del pueblo.
Dijo, pues, Moisés: Jehová ha dicho así: A la medianoche yo saldré por en medio de Egipto,
y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias.
Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo, ni jamás habrá.
Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas.
Y descenderán a mí todos estos tus siervos, e inclinados delante de mí dirán: Vete, tú y todo el pueblo que está debajo de ti; y después de esto yo saldré.  Y salió muy enojado de la presencia de Faraón.  Y Jehová dijo a Moisés: Faraón no os oirá, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto.  10 Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante de Faraón; pues Jehová había endurecido el corazón de Faraón, y no envió a los hijos de Israel fuera de su país.
A los días Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:
Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.  Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.
Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero.  El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.  Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.  Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.
Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.  Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas.  10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.  11 Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová.
12 Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová.  13 Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.  14 Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.
La muerte de los primogénitos:

29 Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales.
30 Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto.
31 E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id, servid a Jehová, como habéis dicho.
32 Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e idos; y bendecidme también a mí.
33 Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos.
34 Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros.
35 E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos.
36 Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.
Los israelitas salen de Egipto:
37 Partieron los hijos de Israel de Ramsés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.
38 También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado.
39 Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios, no habían tenido tiempo ni para prepararse comida.
40 El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta años.
41 Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto.
Yo me quede absorto contemplando semejante movilización de tanta gente, animales y enseres personales con tan buen orden y disciplina, que parecía como un ejército saliendo a confrontar una guerra. Atrás quedaba una ciudad desolada por la migración de tanta gente que a mi parecer ocasionó los   inicios de la decadencia de esta gran ciudad llamada Pi Ramsés.
Después de varios días los hebreos se alejaron de la ciudad que en un principio los recibió de buena gana con los brazos abiertos; para después  hacerles la vida muy miserable y sujetarlos a una injusta esclavitud.
Ya nada me retenía  en esta ciudad, porque mi objetivo ya se había cumplido  al ser testigo personal de uno de los más grandiosos episodios de la historia de la humanidad.
Cuando regrese a contemplar la ciudad, me dio lastima ver en la situación en que se había reducido. Aun se podía ver los estragos de las diez plagas con que fue asolada por la intransigencia de un solo hombre de tal arrogancia y soberbia que se consideraba más que un faraón  gobernante. De acuerdo a la época también demandaba adoración tanto igual o más que varios de sus dioses. Pago caro el atrevimiento y osadía de enfrentarse a su medio hermano, porque moisés actuó como su dios con su hermano como profeta por orden expresa del mismo Dios de las escrituras. El precio a su altivez lo pago su propio hijo, quien por ser también un primogénito murió afectado en la muerte de todos los primogénitos correspondiente a la decima y ultima plaga ordenada por Jehová. Solo me pude despedir de Aarón a quien le agradecí haberme permitido ex pectar tan grandiosa confrontación. A Moisés lo vi de lejos cuando salió adelante como líder de este pueblo numeroso. De regreso a mi estudio, revise algo de la vejez de Ramsés: Los últimos años de su reinado vieron interrumpida la paz cuando comenzaron a ejercer presión los pueblos procedentes de Europa. Además, se daría la huida del pueblo judío liderada por Moisés y Aarón.

Falleció a los 90 años de edad, en el año 1213 antes de Cristo. Según algunos estudios, se cree que murió de una caries  dental que le provocó una infección sanguínea. Debido a su alargada vida y a que habían fallecido varios de sus hijos, incluido su favorito, Khaem-uaset, subió al trono su hijo Mineptah. Tras su muerte comenzó la decadencia del poder de Egipto.
Para terminar mi narración me parece pertinente  aclarar que de manera personal respeto lo que dice la Biblia, porque lo que ella declara es verdadero y nadie hasta el momento puede desmentir sus afirmaciones. Y Otra cosa es que no se crea lo que ella declara.
Yo la he empleado en esta narración porque es una fuente histórica elocuente, escueta y clara de los acontecimientos ocurridos durante el Éxodo de los israelitas de Egipto.
Ahora bien, yo como autor de esta narración tengo la libertad de escribir lo que considero como una historia verdadera. Mas tu como lector tampoco estas obligado a creerla como si fuera verdadera, aunque te señalo que las fuentes lo son.
El asunto esta cuando a alguien se le narra algo que tiene que ver con Dios.  
Inmediatamente surge la disyuntiva de aceptar o no lo que se dice en función de la creencia personal, es decir de nuestra opinión personal en esa determinada materia .
Y esto es normal en la mayoría de la gente, es decir de ir siempre adelante con la opinión personal aunque no siempre esta sea correcta.
Me pareció justo como terminando esta historia, ofrecerte lo que se ha escritito acerca de la explicación de las evidencias científicas de las diez plagas de Egipto, que obviamente no comparto, pero que te las ofrezco en aras de  una  la conducta inteligente.
Y tú eres  libre de aceptar esta “explicación científica” o disfrutar y aprender  algo con mi narración.
Las evidencias científicas de las diez plagas bíblicas:
Las diez plagas que según el Antiguo Testamento Dios envió a los egipcios para que el faraón dejara partir a los hebreos pueden ser mucho más que una terrible historia bíblica. Un grupo de investigadores ha encontrado evidencias científicas de la serie de calamidades que comenzó con el Nilo teñido de sangre, catástrofe a la que siguieron hordas de ranas, mosquitos y langostas, pestilencia, enfermedad y granizo de fuego, entre otros terribles males. En lugar de atribuirlos a un Dios vengativo, los científicos creen que estos desastres pudieron ser la consecuencia de una cadena de fenómenos naturales provocados por cambios en el clima e incluso por una erupción volcánica. Han reunido pruebas convincentes para la mayoría de las plagas.

La mayoría de los arqueólogos cree que las plagas azotaron la antigua ciudad de Pi-Ramsés en el Delta del Nilo, que fue capital de Egipto durante el reinado del faraón Ramsés II (1279 a.C.-1.213 a.C.). La ciudad fue abandonada hace unos 3.000 años y los científicos creen que las plagas pueden ser la explicación. Climatólogos que estudian esa época han descubierto un cambio drástico en el clima de la zona hacia el final del reinado de Ramsés II. Tras analizar las estalagmitas de algunas cuevas egipcias, han sido capaces de reconstruir un registro de los patrones del clima utilizando trazas de elementos radiactivos contenidos en la roca. De esta forma, saben que el reinado del faraón coincidió con un clima «cálido y húmedo, muy favorable, pero sólo duró unas pocas décadas explica  Augusto Magini, paleo climatólogo de la Universidade Heidelberg. Después, el clima cambió, comenzó un período seco y se iniciaron las plagas.


Primera plaga: el agua se convierte en sangre
Según los científicos, la cadena de castigos bíblicos comenzó de la siguiente forma: El aumento de las temperaturas secó el Nilo, convirtiendo el río en un curso lento de aguas fangosas. Estas condiciones fueron perfectas para la llegada de la primera plaga: el agua convertida en sangre. Obviamente, no se trata de sangre, sino  de un aspecto rojizo de las aguas provocado por un alga tóxica de agua dulce. La Oscillatoria rubescens, conocida como alga Sangre Borgoña, tiene una antigüedad de al menos 3.000 años y sigue provocando los mismos efectos en la actualidad. Cuando muere, tiñe el agua de rojo.

Segunda, tercera y cuarta plagas: ranas, mosquitos e insectos
La invasión de las algas abrió la puerta a la llegada de la segunda, tercera y cuarta plaga. Hordas de ranas, mosquitos y otros insectos capaces de dañar a personas y ganado. Posiblemente, la llegada de las algas tóxicas obligó a las ranas a dejar el agua donde vivían. Al morir los anfibios, mosquitos, moscas y demás insectos se vieron libres de uno de sus depredadores, y se multiplicaron sin control.

Quinta y sexta plagas: pestilencia, úlceras y sarpullidos incurables
La multiplicación de los insectos causó a su vez la quinta y sexta plagas, que la Biblia describe como pestilencia, enfermedades epidémicas que exterminaron el ganado, y úlceras y sarpullidos incurables, enfermedades que afectaron seriamente a la población y que pudieron ser transmitidas por mosquitos como el de la malaria.

Séptima plaga: granizo de fuego y hielo
Por si fuera poco, otro desastre natural ocurrido a más de 400 kilómetros de distancia pudo ser el origen de la séptima, octava y novena plaga, que traen el granizo de fuego, las langostas y la oscuridad a Egipto. Una de las erupciones volcánicas más grandes de la historia se produjo cuando Thera, un volcán que era parte de la  isla  mediterránea de Santorini, explotó hace unos 3.500 años, lanzando miles de millones de toneladas de cenizas volcánicas en la atmósfera. Expertos del Instituto de Física Atmosférica en Alemania considera que la ceniza volcánica podría haber chocado con tormentas sobre Egipto y producir un espectacular granizo.

Octava, novena y décima plagas: langostas, oscuridad y muerte de los primogénitos
 Según ha explicado el biólogo canadiense Siro Trevisanato, autor de un libro sobre las plagas, la caída de la ceniza pudo provocar anomalías climáticas, que se traducen en mayores precipitaciones y aumento de la humedad, condiciones idóneas para las langostas. De igual forma, la ceniza también pudo haber bloqueado la luz solar (la plaga de la oscuridad). La plaga final, el castigo más duro, es la muerte de los primogénitos de Egipto, por la que el primer hijo de cada pareja moría sin remedio. La causa pudo ser un hongo que envenenó los suministros de grano. Como los primeros hijos varones tenían privilegios, quizás comían primero convirtiéndose en las primeras víctimas.

Narración: Egipto contra los hebreos 5




Narración: El conflicto de Egipto contra los hebreos 5 

Serie: Mis viajes hacia  atrás
 


Los tres regresamos a la casa donde estaban alojados Moisés con su hermano y yo cocinaba para ellos,  a lo cual Aarón estaba agradecido por mi pronta atención a sus requerimientos comportándome siempre con cautela y respeto por ambos. Moisés entro a una habitación que usaba para la meditación y la oración, y cerró la puerta para evitar ninguna  intromisión externa. Aarón me susurro que él estaba esperando direcciones de Dios para  la confrontación  del día siguiente: siguiente: 14 Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo.  15 Ve por la mañana a Faraón, he aquí que él sale al río; y tú ponte a la ribera delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra,  16 y dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oír.  17 Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre.  18 Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río.  19 Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra.  20 Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre.  21 Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.  22 Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.
 Y Faraón se volvió y fue a su casa, y no dio atención tampoco a esto.  24 Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no podían beber de las aguas del río.
25 Y se cumplieron siete días después que Jehová hirió el río.
Durante esos días de  la espera que había ordenado Dios, Moisés decidió que fuéramos a ver lo que sucedía en la ciudad como consecuencia de esta plaga. Pero la noche anterior que íbamos a visitar la ciudad, después de cenar le formule  esta pregunta a Aarón;  Ahora bien, ¿las plagas que esta  asestando   Elohim (nombre de Dios más familiar para él)   a Egipto es una batalla de Dios contra las idolatrías egipcias?
 Así es   me respondió. Es una batalla contra la creencia en los dioses, pues Dios pretende extirpar la superstición de los corazones hundidos en la aberración idolátrica. Pero, en los hechos no  es una guerra contra los dioses, pues éstos solamente existen en el deseo y fantasía de sus adoradores. En otras palabras, las plagas pueden ser consideradas también como una lucha contra las creencias erróneas de los seguidores de las deidades egipcias, aunque en la realidad no  hay tal batalla contra los dioses  pues éstos no existen.

Otro de los propósitos es  la de erradicar las creencias paganas de las mentes de las personas hebreas o gentiles. Si para esto Dios tiene  que destrozar pública y rotundamente alguna falsa deidad egipcia, eso será lo que habrá de hacerse. . Por ejemplo al convertir al río-dios Nilo en una masa sanguinolenta, o al hacer de los primogénitos endiosados un motivo de penuria y desconsuelo, se está poniendo las cosas en su lugar: el río es una corriente de agua, los primogénitos son personas.

En realidad cada plaga  que Dios la ordene tiene  varias finalidades, la más destacada es la de quebrar el ánimo terco y rebelde de Faraón y sus seguidores. Si es que  se atacara con mas plagas,   cada nueva plaga, será  un nuevo paradigma de hegemonía faraónica caída. Así se estaría posibilitando el proceso de liberación de los israelitas de la ominosa esclavitud, tanto física como  espiritual de Egipto. Cuando salimos a caminar por la ciudad de Pi Ramsés,  como siempre Moisés y Aarón iban adelante mientras yo iba siempre detrás de ellos a cierta distancia como sirviente que era de ambos líderes. Todo se veía mal, ya que la apariencia del Nilo de color rojo atravesando la ciudad le daba un aspecto tan desagradable que la gente prefería permanecer en sus casas, por lo que prácticamente la ciudad entro en una   inactividad en  general. Lo que sucedía era que la confrontación de Moisés y Ramsés creó una gran expectación en la población.
Esta expectativa tenía dos intereses encontrados; ya que los hebreos anhelaban su libertad, mientras que los egipcios deseaban retenerlos para que continuaran trabajando para ellos.
Pero a ambos grupos al menos por el momento les afectaba  por igual las consecuencias de las plagas.
Yo regrese solo a casa dado que Moisés y Aarón sostenían una serie de reuniones con los líderes hebreos de la ciudad. Cuando se cumplieron los siete días de esta peste: 8  Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.  Y si no lo quisieres dejar ir, he aquí yo castigaré con ranas todos tus territorios.  Y el río criará ranas, las cuales subirán y entrarán en tu casa, en la cámara donde duermes, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas.  Y las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos.
Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, arroyos y estanques, para que haga subir ranas sobre la tierra de Egipto.  Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto.
Y los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto.  Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová.
Y dijo Moisés a Faraón: Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y que solamente queden en el río.
10 Y él dijo: Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios.  11 Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarán en el río.  12 Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia de Faraón. Y clamó Moisés a Jehová tocante a las ranas que había mandado a Faraón.
13 E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos.  14 Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra.  15 Pero viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.
Moisés y Aarón salieron del palacio muy molestos por la pedantería y burla de Ramsés, pero ellos estaban decididos a continuar la pelea, porque entendían que el corazón de él estaba endurecido por Dios. Cuando llegamos a casa le volví a pedir a Aarón que por favor me explicara este increíble evento que mis ojos habían visto.  El me dijo querido amigo, lo que sucede ahora no es nada complejo. Lo que pasa es de que uno de los dioses venerados por los Egipcios es  Heket cuya imagen es  una rana o una mujer con la cabeza de una rana. Heket es la diosa del nacimiento, parteras y nacimientos seguros (las ranas, en números moderados, son vistos como las señales de vida, renovación y felicidad). Después de la superabundancia de ellos, después del hedor de los grandes montones de ranas muertas, parecería que la diosa Heket habría perdido toda credibilidad. Además, de Hapy, incluía dioses  cocodrilos y diosas de las ranas. Y los dioses primordiales, Kek y Heh están representados cada uno de ellos como un hombre con la cabeza de una rana. Esta plaga, aunque imitada por los magos, causó que el Faraón se rindiera. Pero al prevalecer su obstinación luego cambió de parecer.
Al día si Uno de los dioses venerados por los Egipcios era Heket cuya imagen era una rana o una mujer con la cabeza de una rana. Heket era la diosa  del nacimiento, parteras y nacimientos seguros (las ranas, en números moderados, eran vistos como las señales de vida, renovación y felicidad). Después  de la superabundancia de ellos, después del hedor de los grandes montones de ranas muertas, parecería que la diosa Heket habría perdido toda credibilidad. Además, el patio de Hapy, incluía dioses cocodrilo y diosas de las ranas. Y los dioses primordiales, Kek y Heh estaban representados cada uno de ellos como un hombre con la cabeza de una rana. Esta plaga, aunque  imitada por los magos, causó que el Faraón se rindiera. Pero al prevalecer su obstinación luego cambió de parecer.
Al día siguiente, nuevamente Moisés recibió más instrucciones de Dios: Entonces Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto.  17 Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las bestias; todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto.

18 Y los hechiceros hicieron así también, para sacar piojos con sus encantamientos; pero no pudieron. Y hubo piojos tanto en los hombres como en las bestias.  19 Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.  Lo mire a Aarón, y sin preguntarle nada me dijo que los egipcios consideran sagrado aun el polvo de su tierra, y verlo convertido en piojos debe ser un golpe tremendo a su idolatría. Además, nadie se puede acercar a los altares egipcios si tienen piojos. Los sacerdotes usan vestidos de lino y  se rapan su cabeza y depilaban su cuerpo todos los días para evitar tener insectos. De manera que mientras dure esta plaga nadie puede adorar a sus ídolos. Lo rescatable de este nuevo fracaso es que los hechiceros ya van mostrando sus debilidades y reconocen que detrás de estos prodigios, está el Dios de Israel. Lo malo es que Ramsés sigue muy obstinado, por lo que habrá que seguir atacándolo
Pasaron luego varios días en lo que toda la ciudad estaba atestada de piojos que atacaban a la gente; hasta que nuevamente  20 Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él sale al río; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.  21 Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; y las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén.  22 Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra.  23 Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal.
24 Y Jehová lo hizo así, y vino toda clase de moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fue corrompida a causa de ellas.  25 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra.  26 Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían?
27 Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, como él nos dirá.  28 Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí.   29 Y respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová.  30 Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón, y oró a Jehová.  31 Y Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una.  32 Más Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo. Otra vez salimos decepcionados  de la conducta de faraón la cual sabíamos a que se debía. La hora de la cena era muy apropiada para mí porque Aarón tenia la gentileza de explicarme acerca de lo que sucedía con esto de las plagas: Esas moscas  "no son  'moscas' como a las que estamos acostumbrados  o quizás no solo tales moscas, como Egipto las tiene, sino diversas clases de moscas. Por ejemplo insectos voladores zumbadores (como  confirme leyendo el (Salmo. 78:45)  el tábano, la cucaracha, el escarabajo egipcio, La adoración de las moscas, particularmente del escarabajo [en forma del dios escarabajo Kheper,  era una parte prominente de la religión de  los antiguos  egipcios y  adicionalmente, como las moscas avanzaban a rastras sobre ellos, volaban dentro de sus ojos, cubrían sus alimentos y zumbaban incesantemente en torno de ellos, añadiendo mas fastidio  a su miseria.
 Y yo digo: ¿Dónde estaba el supremo Amun ayudador de los piadosos y dios de los vientos, para soplar alejando la plaga? ¿Dónde estaba la diosa guardiana Mafdet y el dios protector Sed?
Finalmente el "divino" faraón  ya empezó a regatear, permitiéndonos  a los israelitas hacer sacrificios a Dios en Gosén. Pero Moisés dijo que esto sería una abominación para los egipcios debido a que éstos consideran  algo detestable sacrificar ovejas (vi Génesis 43:32; 46:34)  y que además   ahora  al aumentar su odio los israelitas,  éstos podrían  ser apedreados.
Y así, con moscas aún zumbando en torno de ellos, Faraón está de acuerdo en dejarnos  que viajemos  un camino corto en el desierto para hacer  nuestros sacrificios. Pero una vez más,  este gobernante  no cambia de manera de pensar. Las moscas eran objeto de reverencia en Egipto, pero fueron su tortura. Sólo Dios podía traer tal manto de moscas que cubrían toda la tierra, y hacer que algunas casas y lugares fueran librados de ellas. Esto  ha traído cierto alivio para nuestra gente a quienes no afecto esta plaga, y cierta esperanza de liberación
Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.  Porque si no lo quieres dejar ir, y lo detienes aún,  he aquí la mano de Jehová estará sobre tus ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con plaga gravísima.  Y Jehová hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel.
Y Jehová fijó plazo, diciendo: Mañana hará Jehová esta cosa en la tierra.  Al día siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no murió uno.  Entonces Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.
Vino  la explicación de Aarón de lo que estaba ocurriendo, y me dijo-Abdón, ahora Jehová ha cambiado su estrategia respecto al efecto de las plagas, por lo que, las tres primeras plagas han sido experimentadas por todos, incluyendo a los israelitas. Pero  lo que vendrá más adelante dependerá de Ramsés. Ahora Dios solo afectara a los egipcios para demostrarles su poder.
Aarón agrego diciendo: Como en la mayoría de las sociedades paganas, los bueyes tuvieron una fuerte relación con las deidades en Egipto. Apis, el dios toro, es la personificación viviente del dios creador Ptah. Los dioses creadores Atum y Re, unidos en una deidad única, están representados por el toro negro Mnevis de Heliópolis. Nut y Neith  son  epresentados como la gran vaca celestial que dio nacimiento al cosmos y a otras deidades. Mehet-Weret, otra diosa asociada con la creación, es representada como una vaca. Las diosas madres Hathor y Nekbet también son representadas con la forma de una vaca, Hesat, la diosa del nacimiento, es representada como una vaca. Y la madre adoptiva de Horus, la diosa vaca Seketh-Hor, es aún invocada como protectora del ganado - una plegaria que ahora nada vale en la faz del verdadero poder de Dios. Debes notar también que los egipcios poseían algunas ovejas, aunque aparentemente no para alimento o sacrificio  Y los dioses carneros figuran prominentemente en el panteón egipcio - Ba, Banebdejedet, la primitiva Heryshaf, y el dios del Nilo Khnum. Aún el dios supremo Amun es simbolizado por un carnero con cuernos así,  que la muerte del ganado incluyendo  los caballos  es un golpe muy fuerte para a la economía y fuerza militar de Egipto. Una vez más, Dios  nos protege a los israelitas, como Faraón lo descubre. Pero aún así se rehúsa a permitir que el pueblo de Dios se vaya.
Después de de un corto tiempo de solo  días en los cuales Ramsés comprobó todos sus daños, Moisés consulto de nuevo a Dios: Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y la esparcirá Moisés hacia el cielo delante de Faraón;  y vendrá a ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, y producirá sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto.
10 Y tomaron ceniza del horno, y se pusieron delante de Faraón, y la esparció Moisés hacia el cielo; y hubo sarpullido que produjo úlceras tanto en los hombres como en las bestias.  11 Y los hechiceros no podían estar delante de Moisés a causa del sarpullido, porque hubo sarpullido en los hechiceros y en todos los egipcios.  12 Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó, como Jehová lo había dicho a Moisés.
Cuando regresábamos a casa luego que ellos  de cumplieron con lo ordenado por Jehová  Aarón me comento lo siguiente: Hay  en Egipto varios altares donde se ofrecen ocasionalmente sacrificios humanos para aplacar a lo que llamaban el Principio maligno. Después que las víctimas son sacrificadas vivas, sus cenizas eran lanzadas al aire por el sacerdote que oficia  para que el mar fuera apartado de los lugares donde caían. Dios ordenó a Moisés y a Aarón tomar puñados de cenizas, desparramarlas al aire, y en vez de venir bendición, como el pueblo idólatra esperaba, sobrevino una grande maldición. Sarpullidos y tumores brotaron del cuerpo de las gentes y de los animales.  Una vez más, las deidades falsas de Egipto no fueron de ayuda, incluyendo a Sakhmet, una diosa guardiana contra las enfermedades (además de su papel principal como diosa de la guerra), Imhotep, el dios de la medicina, e Isis, la diosa de la vida y de la sanidad. Los magos de Faraón están ahora demasiado afligidos para estar presentes.
Entonces Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
14 Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra.  15 Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra.  16 Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.
17 ¿Todavía te ensoberbeces contra mi pueblo, para no dejarlos ir?
18 He aquí que mañana a estas horas yo haré llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora.  19 Envía, pues, a recoger tú ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo hombre o animal que se halle en el campo, y no sea recogido a casa, el granizo caerá sobre él, y morirá.  20 De los siervos de Faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová hizo huir sus criados y su ganado a casa;  21 más el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y sus ganados en el campo.
22 Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto.
23 Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo tronar y granizar, y el fuego se descargó sobre la tierra; y Jehová hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto.
24 Hubo, pues, granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fue habitada.  25 Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; asimismo destrozó el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país.  26 Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.
27 Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos.  28 Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré ir, y no os detendréis más.  29 Y le respondió Moisés: Tan pronto salga yo de la ciudad, extenderé mis manos a Jehová, y los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que de Jehová es la tierra.  30 Pero yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia de Jehová Dios.  31 El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña.  32 Mas el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardíos.
33 Y salido Moisés de la presencia de Faraón, fuera de la ciudad, extendió sus manos a Jehová, y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra.
34 Y viendo Faraón que la lluvia había cesado, y el granizo y los truenos, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos.
35 Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, como Jehová lo había dicho por medio de Moisés. Aarón  me amplio el panorama diciéndome:
Como vez Los rayos y los truenos han sido más terribles en Egipto que en ningún otro lugar, porque las lluvias eran casi desconocidas; las tormentas eran raras, y más aún lo era el granizo. Los egipcios adoran  el fuego y el agua más que todos los demás elementos. Estas supuestas deidades vinieron sobre Egipto con gran terror y poder destructor. Isis y Osiris, los dioses del agua y del fuego, fueron impotentes para proteger a Egipto del fuego y del granizo de Dios.
Esta plaga está matando  a sirvientes, animales y ganado si no estaban bajo techo. Plantas y árboles también están  destruidos, incluyendo los cultivos en el campo. Esta es una tormenta con truenos extremadamente severa de gélido granizo y que el "fuego" lanzado a tierra era relámpagos, ( es como leí en el salmo 78 ) "Sus viñas destruyó con granizo, Y sus higuerales con piedra; Y  a sus bestias, Y a sus ganados ardientes relámpagos", (versículos 47-48.) Esos elementos destructivos, por supuesto, tienen un impacto devastador sobre los suministros de alimentos de la nación. Y aún los dioses de Egipto se vieron impotentes; las diosas del cielo, Nut y Hathor; el dios del cielo, Horus, Shu, el dios del aire y dador del cielo; Seth, el dios de las tormentas y protector de las cosechas; Neper, el dios de las cosechas de granos; Osiris, el gobernante de la vida; y todas las deidades con forma de vaca y carnero arriba mencionadas, se mostraron impotentes ante el Dios verdadero. Faraón, ahora  se ablandado por el tiempo en que se encontraba. Por supuesto, una vez que las plagas aminoraban, cambiaba su mente otra vez.
Nuevamente como que estábamos en el principio, y yo sabía a dónde se llegaría con todo esto, mas no lo puedo decir por Moisés y Aarón quienes estaban concentrados en obedecer a Dios paso por paso sabiendo que ellos solo eran instrumentos útiles.
Continuare con el desarrollo de las otras dos pestes que afligían a los egipcios.