jueves, 6 de diciembre de 2012

Narración: Egipto contra los hebreos 5




Narración: El conflicto de Egipto contra los hebreos 5 



Serie: Mis viajes hacia  atrás
 


Los tres regresamos a la casa donde estaban alojados Moisés con su hermano y yo cocinaba para ellos,  a lo cual Aarón estaba agradecido por mi pronta atención a sus requerimientos comportándome siempre con cautela y respeto por ambos. Moisés entro a una habitación que usaba para la meditación y la oración, y cerró la puerta para evitar ninguna  intromisión externa. Aarón me susurro que él estaba esperando direcciones de Dios para  la confrontación  del día siguiente: siguiente: 14 Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo.  15 Ve por la mañana a Faraón, he aquí que él sale al río; y tú ponte a la ribera delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra,  16 y dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oír.  17 Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre.  18 Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río.  19 Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra.  20 Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre.  21 Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.  22 Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.
 Y Faraón se volvió y fue a su casa, y no dio atención tampoco a esto.  24 Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no podían beber de las aguas del río.
25 Y se cumplieron siete días después que Jehová hirió el río.
Durante esos días de  la espera que había ordenado Dios, Moisés decidió que fuéramos a ver lo que sucedía en la ciudad como consecuencia de esta plaga. Pero la noche anterior que íbamos a visitar la ciudad, después de cenar le formule  esta pregunta a Aarón;  Ahora bien, ¿las plagas que esta  asestando   Elohim (nombre de Dios más familiar para él)   a Egipto es una batalla de Dios contra las idolatrías egipcias?
 Así es   me respondió. Es una batalla contra la creencia en los dioses, pues Dios pretende extirpar la superstición de los corazones hundidos en la aberración idolátrica. Pero, en los hechos no  es una guerra contra los dioses, pues éstos solamente existen en el deseo y fantasía de sus adoradores. En otras palabras, las plagas pueden ser consideradas también como una lucha contra las creencias erróneas de los seguidores de las deidades egipcias, aunque en la realidad no  hay tal batalla contra los dioses  pues éstos no existen.

Otro de los propósitos es  la de erradicar las creencias paganas de las mentes de las personas hebreas o gentiles. Si para esto Dios tiene  que destrozar pública y rotundamente alguna falsa deidad egipcia, eso será lo que habrá de hacerse. . Por ejemplo al convertir al río-dios Nilo en una masa sanguinolenta, o al hacer de los primogénitos endiosados un motivo de penuria y desconsuelo, se está poniendo las cosas en su lugar: el río es una corriente de agua, los primogénitos son personas.

En realidad cada plaga  que Dios la ordene tiene  varias finalidades, la más destacada es la de quebrar el ánimo terco y rebelde de Faraón y sus seguidores. Si es que  se atacara con mas plagas,   cada nueva plaga, será  un nuevo paradigma de hegemonía faraónica caída. Así se estaría posibilitando el proceso de liberación de los israelitas de la ominosa esclavitud, tanto física como  espiritual de Egipto. Cuando salimos a caminar por la ciudad de Pi Ramsés,  como siempre Moisés y Aarón iban adelante mientras yo iba siempre detrás de ellos a cierta distancia como sirviente que era de ambos líderes. Todo se veía mal, ya que la apariencia del Nilo de color rojo atravesando la ciudad le daba un aspecto tan desagradable que la gente prefería permanecer en sus casas, por lo que prácticamente la ciudad entro en una   inactividad en  general. Lo que sucedía era que la confrontación de Moisés y Ramsés creó una gran expectación en la población.
Esta expectativa tenía dos intereses encontrados; ya que los hebreos anhelaban su libertad, mientras que los egipcios deseaban retenerlos para que continuaran trabajando para ellos.
Pero a ambos grupos al menos por el momento les afectaba  por igual las consecuencias de las plagas.
Yo regrese solo a casa dado que Moisés y Aarón sostenían una serie de reuniones con los líderes hebreos de la ciudad. Cuando se cumplieron los siete días de esta peste: 8  Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.  Y si no lo quisieres dejar ir, he aquí yo castigaré con ranas todos tus territorios.  Y el río criará ranas, las cuales subirán y entrarán en tu casa, en la cámara donde duermes, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas.  Y las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos.
Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, arroyos y estanques, para que haga subir ranas sobre la tierra de Egipto.  Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto.
Y los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto.  Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová.
Y dijo Moisés a Faraón: Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y que solamente queden en el río.
10 Y él dijo: Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios.  11 Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarán en el río.  12 Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia de Faraón. Y clamó Moisés a Jehová tocante a las ranas que había mandado a Faraón.
13 E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos.  14 Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra.  15 Pero viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.
Moisés y Aarón salieron del palacio muy molestos por la pedantería y burla de Ramsés, pero ellos estaban decididos a continuar la pelea, porque entendían que el corazón de él estaba endurecido por Dios. Cuando llegamos a casa le volví a pedir a Aarón que por favor me explicara este increíble evento que mis ojos habían visto.  El me dijo querido amigo, lo que sucede ahora no es nada complejo. Lo que pasa es de que uno de los dioses venerados por los Egipcios es  Heket cuya imagen es  una rana o una mujer con la cabeza de una rana. Heket es la diosa del nacimiento, parteras y nacimientos seguros (las ranas, en números moderados, son vistos como las señales de vida, renovación y felicidad). Después de la superabundancia de ellos, después del hedor de los grandes montones de ranas muertas, parecería que la diosa Heket habría perdido toda credibilidad. Además, de Hapy, incluía dioses  cocodrilos y diosas de las ranas. Y los dioses primordiales, Kek y Heh están representados cada uno de ellos como un hombre con la cabeza de una rana. Esta plaga, aunque imitada por los magos, causó que el Faraón se rindiera. Pero al prevalecer su obstinación luego cambió de parecer.
Al día si Uno de los dioses venerados por los Egipcios era Heket cuya imagen era una rana o una mujer con la cabeza de una rana. Heket era la diosa  del nacimiento, parteras y nacimientos seguros (las ranas, en números moderados, eran vistos como las señales de vida, renovación y felicidad). Después  de la superabundancia de ellos, después del hedor de los grandes montones de ranas muertas, parecería que la diosa Heket habría perdido toda credibilidad. Además, el patio de Hapy, incluía dioses cocodrilo y diosas de las ranas. Y los dioses primordiales, Kek y Heh estaban representados cada uno de ellos como un hombre con la cabeza de una rana. Esta plaga, aunque  imitada por los magos, causó que el Faraón se rindiera. Pero al prevalecer su obstinación luego cambió de parecer.
Al día siguiente, nuevamente Moisés recibió más instrucciones de Dios: Entonces Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto.  17 Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las bestias; todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto.

18 Y los hechiceros hicieron así también, para sacar piojos con sus encantamientos; pero no pudieron. Y hubo piojos tanto en los hombres como en las bestias.  19 Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.  Lo mire a Aarón, y sin preguntarle nada me dijo que los egipcios consideran sagrado aun el polvo de su tierra, y verlo convertido en piojos debe ser un golpe tremendo a su idolatría. Además, nadie se puede acercar a los altares egipcios si tienen piojos. Los sacerdotes usan vestidos de lino y  se rapan su cabeza y depilaban su cuerpo todos los días para evitar tener insectos. De manera que mientras dure esta plaga nadie puede adorar a sus ídolos. Lo rescatable de este nuevo fracaso es que los hechiceros ya van mostrando sus debilidades y reconocen que detrás de estos prodigios, está el Dios de Israel. Lo malo es que Ramsés sigue muy obstinado, por lo que habrá que seguir atacándolo
Pasaron luego varios días en lo que toda la ciudad estaba atestada de piojos que atacaban a la gente; hasta que nuevamente  20 Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él sale al río; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.  21 Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; y las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén.  22 Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra.  23 Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal.
24 Y Jehová lo hizo así, y vino toda clase de moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fue corrompida a causa de ellas.  25 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra.  26 Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían?
27 Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, como él nos dirá.  28 Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí.   29 Y respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová.  30 Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón, y oró a Jehová.  31 Y Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una.  32 Más Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo. Otra vez salimos decepcionados  de la conducta de faraón la cual sabíamos a que se debía. La hora de la cena era muy apropiada para mí porque Aarón tenia la gentileza de explicarme acerca de lo que sucedía con esto de las plagas: Esas moscas  "no son  'moscas' como a las que estamos acostumbrados  o quizás no solo tales moscas, como Egipto las tiene, sino diversas clases de moscas. Por ejemplo insectos voladores zumbadores (como  confirme leyendo el (Salmo. 78:45)  el tábano, la cucaracha, el escarabajo egipcio, La adoración de las moscas, particularmente del escarabajo [en forma del dios escarabajo Kheper,  era una parte prominente de la religión de  los antiguos  egipcios y  adicionalmente, como las moscas avanzaban a rastras sobre ellos, volaban dentro de sus ojos, cubrían sus alimentos y zumbaban incesantemente en torno de ellos, añadiendo mas fastidio  a su miseria.
 Y yo digo: ¿Dónde estaba el supremo Amun ayudador de los piadosos y dios de los vientos, para soplar alejando la plaga? ¿Dónde estaba la diosa guardiana Mafdet y el dios protector Sed?
Finalmente el "divino" faraón  ya empezó a regatear, permitiéndonos  a los israelitas hacer sacrificios a Dios en Gosén. Pero Moisés dijo que esto sería una abominación para los egipcios debido a que éstos consideran  algo detestable sacrificar ovejas (vi Génesis 43:32; 46:34)  y que además   ahora  al aumentar su odio los israelitas,  éstos podrían  ser apedreados.
Y así, con moscas aún zumbando en torno de ellos, Faraón está de acuerdo en dejarnos  que viajemos  un camino corto en el desierto para hacer  nuestros sacrificios. Pero una vez más,  este gobernante  no cambia de manera de pensar. Las moscas eran objeto de reverencia en Egipto, pero fueron su tortura. Sólo Dios podía traer tal manto de moscas que cubrían toda la tierra, y hacer que algunas casas y lugares fueran librados de ellas. Esto  ha traído cierto alivio para nuestra gente a quienes no afecto esta plaga, y cierta esperanza de liberación
Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.  Porque si no lo quieres dejar ir, y lo detienes aún,  he aquí la mano de Jehová estará sobre tus ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con plaga gravísima.  Y Jehová hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel.
Y Jehová fijó plazo, diciendo: Mañana hará Jehová esta cosa en la tierra.  Al día siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no murió uno.  Entonces Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.
Vino  la explicación de Aarón de lo que estaba ocurriendo, y me dijo-Abdón, ahora Jehová ha cambiado su estrategia respecto al efecto de las plagas, por lo que, las tres primeras plagas han sido experimentadas por todos, incluyendo a los israelitas. Pero  lo que vendrá más adelante dependerá de Ramsés. Ahora Dios solo afectara a los egipcios para demostrarles su poder.
Aarón agrego diciendo: Como en la mayoría de las sociedades paganas, los bueyes tuvieron una fuerte relación con las deidades en Egipto. Apis, el dios toro, es la personificación viviente del dios creador Ptah. Los dioses creadores Atum y Re, unidos en una deidad única, están representados por el toro negro Mnevis de Heliópolis. Nut y Neith  son  epresentados como la gran vaca celestial que dio nacimiento al cosmos y a otras deidades. Mehet-Weret, otra diosa asociada con la creación, es representada como una vaca. Las diosas madres Hathor y Nekbet también son representadas con la forma de una vaca, Hesat, la diosa del nacimiento, es representada como una vaca. Y la madre adoptiva de Horus, la diosa vaca Seketh-Hor, es aún invocada como protectora del ganado - una plegaria que ahora nada vale en la faz del verdadero poder de Dios. Debes notar también que los egipcios poseían algunas ovejas, aunque aparentemente no para alimento o sacrificio  Y los dioses carneros figuran prominentemente en el panteón egipcio - Ba, Banebdejedet, la primitiva Heryshaf, y el dios del Nilo Khnum. Aún el dios supremo Amun es simbolizado por un carnero con cuernos así,  que la muerte del ganado incluyendo  los caballos  es un golpe muy fuerte para a la economía y fuerza militar de Egipto. Una vez más, Dios  nos protege a los israelitas, como Faraón lo descubre. Pero aún así se rehúsa a permitir que el pueblo de Dios se vaya.
Después de de un corto tiempo de solo  días en los cuales Ramsés comprobó todos sus daños, Moisés consulto de nuevo a Dios: Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y la esparcirá Moisés hacia el cielo delante de Faraón;  y vendrá a ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, y producirá sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto.
10 Y tomaron ceniza del horno, y se pusieron delante de Faraón, y la esparció Moisés hacia el cielo; y hubo sarpullido que produjo úlceras tanto en los hombres como en las bestias.  11 Y los hechiceros no podían estar delante de Moisés a causa del sarpullido, porque hubo sarpullido en los hechiceros y en todos los egipcios.  12 Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó, como Jehová lo había dicho a Moisés.
Cuando regresábamos a casa luego que ellos  de cumplieron con lo ordenado por Jehová  Aarón me comento lo siguiente: Hay  en Egipto varios altares donde se ofrecen ocasionalmente sacrificios humanos para aplacar a lo que llamaban el Principio maligno. Después que las víctimas son sacrificadas vivas, sus cenizas eran lanzadas al aire por el sacerdote que oficia  para que el mar fuera apartado de los lugares donde caían. Dios ordenó a Moisés y a Aarón tomar puñados de cenizas, desparramarlas al aire, y en vez de venir bendición, como el pueblo idólatra esperaba, sobrevino una grande maldición. Sarpullidos y tumores brotaron del cuerpo de las gentes y de los animales.  Una vez más, las deidades falsas de Egipto no fueron de ayuda, incluyendo a Sakhmet, una diosa guardiana contra las enfermedades (además de su papel principal como diosa de la guerra), Imhotep, el dios de la medicina, e Isis, la diosa de la vida y de la sanidad. Los magos de Faraón están ahora demasiado afligidos para estar presentes.
Entonces Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
14 Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra.  15 Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra.  16 Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.
17 ¿Todavía te ensoberbeces contra mi pueblo, para no dejarlos ir?
18 He aquí que mañana a estas horas yo haré llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora.  19 Envía, pues, a recoger tú ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo hombre o animal que se halle en el campo, y no sea recogido a casa, el granizo caerá sobre él, y morirá.  20 De los siervos de Faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová hizo huir sus criados y su ganado a casa;  21 más el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y sus ganados en el campo.
22 Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto.
23 Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo tronar y granizar, y el fuego se descargó sobre la tierra; y Jehová hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto.
24 Hubo, pues, granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fue habitada.  25 Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; asimismo destrozó el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país.  26 Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.
27 Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos.  28 Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré ir, y no os detendréis más.  29 Y le respondió Moisés: Tan pronto salga yo de la ciudad, extenderé mis manos a Jehová, y los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que de Jehová es la tierra.  30 Pero yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia de Jehová Dios.  31 El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña.  32 Mas el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardíos.
33 Y salido Moisés de la presencia de Faraón, fuera de la ciudad, extendió sus manos a Jehová, y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra.
34 Y viendo Faraón que la lluvia había cesado, y el granizo y los truenos, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos.
35 Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, como Jehová lo había dicho por medio de Moisés. Aarón  me amplio el panorama diciéndome:
Como vez Los rayos y los truenos han sido más terribles en Egipto que en ningún otro lugar, porque las lluvias eran casi desconocidas; las tormentas eran raras, y más aún lo era el granizo. Los egipcios adoran  el fuego y el agua más que todos los demás elementos. Estas supuestas deidades vinieron sobre Egipto con gran terror y poder destructor. Isis y Osiris, los dioses del agua y del fuego, fueron impotentes para proteger a Egipto del fuego y del granizo de Dios.
Esta plaga está matando  a sirvientes, animales y ganado si no estaban bajo techo. Plantas y árboles también están  destruidos, incluyendo los cultivos en el campo. Esta es una tormenta con truenos extremadamente severa de gélido granizo y que el "fuego" lanzado a tierra era relámpagos, ( es como leí en el salmo 78 ) "Sus viñas destruyó con granizo, Y sus higuerales con piedra; Y  a sus bestias, Y a sus ganados ardientes relámpagos", (versículos 47-48.) Esos elementos destructivos, por supuesto, tienen un impacto devastador sobre los suministros de alimentos de la nación. Y aún los dioses de Egipto se vieron impotentes; las diosas del cielo, Nut y Hathor; el dios del cielo, Horus, Shu, el dios del aire y dador del cielo; Seth, el dios de las tormentas y protector de las cosechas; Neper, el dios de las cosechas de granos; Osiris, el gobernante de la vida; y todas las deidades con forma de vaca y carnero arriba mencionadas, se mostraron impotentes ante el Dios verdadero. Faraón, ahora  se ablandado por el tiempo en que se encontraba. Por supuesto, una vez que las plagas aminoraban, cambiaba su mente otra vez.
Nuevamente como que estábamos en el principio, y yo sabía a dónde se llegaría con todo esto, mas no lo puedo decir por Moisés y Aarón quienes estaban concentrados en obedecer a Dios paso por paso sabiendo que ellos solo eran instrumentos útiles.
Continuare con el desarrollo de las otras dos pestes que afligían a los egipcios.
























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