lunes, 16 de abril de 2012

Citas acerca del progreso


Robert Kennedy sobre el Producto Nacional Bruto:

“No se interesa por la salud de nuestros niños, la calidad de su educación o la alegría de sus juegos. No incluye la belleza de nuestra poesía o la fortaleza de nuestros matrimonios, la inteligencia de nuestro debate público o la integridad de nuestros funcionarios públicos. No mide nuestro ingenio o valor; ni nuestra sabiduría o aprendizaje; ni nuestra compasión o la devoción a nuestro país. Mide todo, en una palabra, excepto lo que hace que la vida valga la pena...”


 T. S. Eliot:
¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?
¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido en información?


Albert Einstein:
“La información no es conocimiento”


Mahatma Gandhi:
"El verdadero progreso social no consiste en aumentar las necesidades, sino en reducirlas voluntariamente; pero para eso hace falta ser humildes."


Gustavo Le Bon:
"Para progresar no basta actuar, hay que saber en qué sentido actuar."


Henry Ford:
"El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos."


Miguel de Unamuno:
"El progreso consiste en renovarse."


Wayne W. Dyer
"El progreso y el desarrollo son imposibles si uno sigue haciendo las cosas tal como siempre las ha hecho."


John Stuart Mill:
"No existe una mejor prueba del progreso de una civilización que la del progreso de la cooperación."


George W. F. Hegel:
"La historia es el progreso de la conciencia de la libertad."

S. Chase:
"Condenar el progreso en todo es olvidarse de los vergeles que ha hecho posible la desalinización del agua de mar, idealizarlo es olvidarse de Hiroshima."


Khalil Gibran:
"No progresas mejorando lo que ya está hecho, sino esforzándote por lograr lo que aún queda por hacer."


José Ortega y Gasset:
"Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos."

Anatole France:
“La utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor”


Historia: La Reina Cleopatra de Egipto


Cleopatra nació en el año 69 a.C. Pertenecía a la dinastía de faraones ptolomeos, procedentes de Macedonia (norte de Grecia), que gobernaban en Egipto en ese momento. La capital era Alejandría, ciudad fundada por Alejandro Magno en el año 332 a.C. que había prosperado bajo el mandato de esta dinastía. Tenía uno de los mejores puertos comerciales del Mediterráneo, y se convirtió en un gran centro cultural, cuna de las ciencias modernas: retórica, filosofía, medicina, geometría, hidrostática, geografía, astronomía, etc., pues poseía la mayor biblioteca del mundo.
Pero en ese momento, la tierra de Egipto vivía amenazada por su gran rival, Roma. Y a Cleopatra le tocó vivir una época rodeada de conflictos que hicieron que el reino egipcio se debilitara; aunque esta reina siempre demostró su fortaleza actuando con astucia y valentía.

El faraón Ptolomeo Neo Dionisio Auletes -Ptolomeo XIII- era el padre de Cleopatra VII Filópator, pero no era muy querido por los egipcios ya que recaudaba grandes impuestos que irían a parar a las arcas romanas. De este modo, el pueblo de Egipto no aceptó su alianza con Roma, y en el año 58 a.C. se sublevó expulsándolo del país. Ptolomeo huyó a Roma y Berenice IV (su hija, hermana mayor de Cleopatra) fue proclamada reina. Pero en el 55 a.C., apoyado por el general romano Pompeyo, Ptolomeo regresó a Egipto quitándole el trono a su hija.

Ptolomeo tuvo dos hijos: Ptolomeo XIV Dionisio II y Ptolomeo XV Filópator; y cuatro hijas: Berenice IV, Cleopatra Trifene VI, Cleopatra VII (la nuestra) y Arsinoe.

Cleopatra en el trono de Egipto

Los escritos antiguos cuentan que Cleopatra gobernó con su padre durante un corto período de tiempo, hasta que éste murió en el año 51 a.C.
Queriendo conservar el poder, y siguiendo la tradición familiar, se casó con su hermano Ptolomeo XIV (de 12 años). Los ptolomeos no podían casarse con alguien de rango inferior, y es por ello por lo que se unían entre hermanos.
Con tan sólo 18 años, Cleopatra quería reinar sola, pues consideraba que su hermano era demasiado joven para gobernar Egipto. Aunque se encontraba con el problema de que muchos funcionarios y nobles apoyaban a su hermano. Además, el general Pompeyo, poderoso aliado de su padre, planeaba anexionar Egipto al Imperio Romano. Tendría que superar muchos obstáculos.

Desde niña estudió muchísimo (literatura, aritmética y geometría, astronomía, medicina) y aprendió varios idiomas, como el egipcio (su familia sólo hablaba griego), lo que le sirvió de mucho a la hora de gobernar Egipto. Para ello, intentó ganarse el favor de los cortesanos poderosos. Rindió culto a los dioses egipcios proclamándose “hija del dios sol”, y entregó generosos regalos a los templos más importantes, ganándose el apoyo de los sacerdotes. Asimismo se interesó por la política internacional, sobre todo para evitar conflictos con Roma, y por la economía, facilitando las exportaciones necesarias para el bienestar de su país.

Los dos primeros años de su reinado fueron muy difíciles. Por una parte, el Nilo no se desbordó, las cosechas se perdieron y muchas personas murieron de hambre. Por otra parte, seguía teniendo enemigos poderosos como era Poteinos, el consejero de su hermano Ptolomeo.
En el año 48 a.C. Cleopatra descubrió que su hermano y Poteinos conspiraban contra ella. Querían secuestrarla y matarla, por lo que tuvo que huir de Egipto acompañada de su hermana Arsinoe. Navegaron por el Mediterráneo refugiándose cerca de Siria, y con el tiempo, volvió con su ejército para reconquistar su tierra.

Julio César y Cleopatra

Mientras tanto, Julio César y Pompeyo se enfrentaron por el poder de Roma, provocando una guerra civil, venciendo Julio César. Pompeyo se dirigió a Egipto en busca de ayuda, pero cuál fue la sorpresa que los seguidores de Ptolomeo le asesinaron al desembarcar en Alejandría.
Cuatro días después, César llegó a Egipto y vio lo sucedido. Deseaba mantener la paz y solicitó reunirse con Ptolomeo y Cleopatra para alcanzar un acuerdo. La reina no confiaba en su hermano y necesitaba la protección de César. Con la ayuda de su intendente Apolodoro, a escondidas y al anochecer, llegó hasta él, quien quedó fascinado por su encanto e inteligencia. ¡Qué valiente fue Cleopatra! Ya se había ganado la confianza de Julio César.

Pero esto no le gustó nada a su hermano Ptolomeo. Hasta oídos de Julio César llegaron los planes de conspiración contra él por parte de Poteinos, y ordenó que lo ejecutaran. Perdonó la vida a Ptolomeo y le dejó salir de la ciudad, reuniéndose con Arsinoe, su hermana, quien había logrado escapar y lideraba un ejército egipcio contra César. Ambos finalmente fueron vencidos en una dura batalla. Poco tiempo después Ptolomeo apareció muerto en el puerto de Alejandría. Arsinoe fue enviada como prisionera a Roma.

Ahora Cleopatra, con 22 años, reinaba junto a su hermano Ptolomeo XV Filópator (de sólo 11 años) y se sentía más segura bajo la protección y el amor de César, quien en el año 46 a.C. regresó a Roma triunfante por su victoria. Tras él, llegó Cleopatra pretendiendo un tratado de paz entre Egipto y Roma, llevando consigo a Ptolomeo XVI Cesarión, hijo de César, y a su hermano Ptolomeo XV. No obstante, la relación entre Julio César y Cleopatra no agradó en Roma, sobre todo por la posibilidad de que en el futuro el hijo de ambos pudiera gobernar.
A pesar de todo, César obtenía cada vez mayores reconocimientos, siendo nombrado dictador vitalicio. Sin embargo, en el año 44 a.C., tras una reunión en el Senado, Julio César fue apuñalado.

Marco Antonio y Cleopatra

Cleopatra regresó a Egipto. Su protector había sido asesinado y su reino volvía a estar en peligro. Este hecho provocó una guerra civil en Roma que duraría tres años, liderada por tres importantes hombres que lucharon contra los líderes de la conspiración: Octavio, Marco Antonio y Lépido. Tras derrotarlos firmaron un tratado de paz en el que acordaron gobernar Roma juntos durante cinco años.

A partir de ese momento, Marco Antonio controlaría Egipto. Pero necesitaba el apoyo de Cleopatra que ahora reinaba junto a su hijo Cesarión. Precisaba del oro de Egipto para pagar a los ejércitos que velaban por su parte del Imperio, y el trigo para alimentar a sus hombres. Por su parte, la reina egipcia pretendía la protección del romano.
Marco Antonio y Cleopatra se dieron cita en Tarso (Turquía). La reina apareció deslumbrante y tras varios encuentros consiguió lo que se proponía. Marco Antonio se unió a ella impresionado por sus encantos.
Antonio pasó una temporada en Alejandría junto a Cleopatra, quedando embarazada de gemelos. Pero el romano no pudo verles nacer ya que a comienzos del año 40 a.C. tuvo que regresar a Roma pues Fulvia, su esposa, participaba en una conspiración contra Octavio. A finales de año, su esposa murió, y firmó un acuerdo de paz con Octavio; y en señal de amistad, se casó con la hermana de éste, Octavia.

Cleopatra siguió reinando Egipto. Cuatro años después regresó Marco Antonio. Su protección seguía ayudándola a mantener la independencia de Egipto. Tuvieron su tercer hijo, Ptolomeo Filadelfo.
Durante un tiempo, Antonio no tuvo éxito en sus conquistas perdiendo muchos soldados y muchas tierras. Hasta que finalmente, invadió Armenia y regresó triunfante a Alejandría. Cleopatra fue coronada “Reina de reyes” y todos sus hijos también recibieron títulos reales.

- Cesarión, de 13 años, fue proclamado “Rey de reyes”.
- Alejandro Helios, de 6 años, fue nombrado rey de Armenia.
- Cleopatra Selena, reina de Cirenaica y Creta, también con 6 años.
- Y Ptolomeo Filadelfo, con sólo 2 años, rey de Asia Menor.

Marco Antonio y Cleopatra eran fuertes aliados y tenían grandes ambiciones. Recuperaron algunos de los territorios que la familia de la reina había controlado en el pasado. Pero Octavio se enteró de la ambición de ambos e informó al Senado romano tratando a Marco Antonio de traidor. Además, el divorcio de su esposa romana se tomó como ofensa.

El fin de Cleopatra, la última reina egipcia

A finales del 32 a.C. Octavio declaró la guerra a Cleopatra y a Egipto. Marco Antonio actuó en la guerra como aliado de Cleopatra en contra de Roma. Llegaron a Grecia temiendo un ataque que le llevara a perder ese territorio. Pero en realidad, no les fue nada bien, pues los soldados romanos fueron venciendo al ejército de Marco Antonio, capturando sus fuertes y hundiendo sus barcos.
Poco a poco la situación empeoraba, y desesperados Antonio y Cleopatra decidieron atravesar el cerco romano. Aunque ¡no les pudo ir peor! Fueron derrotados en la famosa batalla de Accio (Actium), aunque Cleopatra consiguió huir con su flota regresando a Alejandría, donde entró triunfante como si hubiera logrado una gran victoria, para evitar que sus enemigos en Egipto no la dejaran entrar al saber que había sido vencida por Octavio.

Antonio estaba hundido por la deshonra y decidió ocultarse en la isla de Faros sin querer ver a nadie. Mientras tanto, Cleopatra seguía pensando en la forma de continuar gobernando. Octavio no tenía suficiente oro para pagar a los ejércitos, por lo que de momento no podría atacar de nuevo. Pero sí sabía que volvería tarde o temprano en busca de la necesitada riqueza de Egipto.
Poco tiempo después, Antonio salió de su retiro y de nuevo volvieron las fiestas a palacio.

Un año después se recibió la noticia de la llegada de Octavio, y Cleopatra temiendo su reacción, le envió una carta ofreciéndole Egipto con la condición de que gobernaran sus hijos. Pero Octavio ni siquiera contestó: estaba claro que quería gobernar solo.
Mientras, Marco Antonio reunió a su ejército para enfrentarse a Octavio. Pero sus soldados desertaron huyendo avergonzado y derrotado, y culpando a Cleopatra, quien asustada por la ira del romano se encerró en su mausoleo.
Corrieron rumores de que la reina egipcia había muerto. Marco Antonio enloquecido se clavó su espada, justo en el momento en el que el secretario de Cleopatra llegaba anunciando que estaba viva. Fue llevado junto a Cleopatra y murió en sus brazos.

Poco después en el año 30 a.C., a la edad de 39 años, murió Cleopatra, la última reina de Egipto. Sobre su muerte hay muchas leyendas, pero el cuerpo de Cleopatra no se ha encontrado, por lo que los expertos no han podido estudiar su causa.
Lo cierto es que Cleopatra fue una reina orgullosa que prefirió la muerte antes de someterse a Octavio y humillarse ante los romanos. Se suicidó junto a sus dos fieles sirvientas, pero ¿cómo murieron? ¿Se clavaron una aguja envenenada? ¿Pudo ser la mordedura de una serpiente  con su veneno la causa de su muerte?

Octavio respetó sus deseos y su cuerpo fue sepultado cerca de su amado Marco Antonio. Su tumba nunca fue encontrada.

¿Qué paso con Egipto?

El país quedó bajo el gobierno de Roma, lo que supuso el fin de la civilización egipcia. Octavio se proclamó nuevo faraón y ordenó la destrucción de muchos monumentos egipcios y documentos oficiales. Alejandría continuó siendo un gran centro cultural y comercial, pero la prosperidad de Egipto fue decayendo

Historia: Inventores del papel y la imprenta


¿Quién fue el inventor del papel?

El inventor del papel fue el chino Ts'ai Lun (Cai Lun en pinyin), el consejero imperial durante la dinastía Han, en el año 105 d.c.
Lo más parecido al papel en esa época era el pergamino o el papiro, no contento con los elementos que se utilizaban, Cai Lun fue mejorando la técnica, hasta lograr un material muy similar al papel actual, mucho más cómodo y práctico que sus versiones anteriores.
A partir de ese momento el papel se distribuyó por todo el mundo, y en China, su inventor se convirtió en un personaje histórico, recordado y homenajeado hasta la actualidad.
Hoy en día el papel tiene una infinidad de usos y es importantísimo para la sociedad.
No cabe duda de que este es uno de los inventos más importantes de la historia, gracias a su inventor, Ts'ai Lun.
¿Quién invento la imprenta?
Para tener una idea de lo que es la imprenta, esta es una máquina, la cual sirve para reproducir textos o imágenes, en hojas de papel. Cómo se logra aquello, pues bien, por medio de la aplicación de tinta oleosa, sobre diversas piezas mecánicas, que son llamadas tipos, las cuales imprimen en el papel, la tinta ya mencionada.
Para responder quién inventó la imprenta, se puede decir, que fueron varias personas, al igual que ha ocurrido en todas las  civilizaciones, quienes ayudaron a formarla, y Johannes Gutenberg fue el que tomo todo en serio  esto y creo lo que conocemos como la imprenta moderna.
Esto se debe, a que los chinos, varias decenas de años antes que los europeos, ya habían logrado crear una clase rudimentaria de impresión que se  asimila la manera de funcionar de la imprenta. Ellos tallaban en trozos de madera, diversos caracteres, los cuales sobresalían al resto de la madera misma. Estos caracteres eran cubiertos con tinta  y luego presionados contra el papel; al comienzo se tallaban frases o textos completos y de manera posterior, los caracteres comenzaron a ser tallados de manera independiente entre unos y otros, lo que añadía flexibilidad a la obra final.
 Esta técnica es llamada xilografía, y uno de las primeras impresiones realizadas con esta técnica corresponde a un texto budista.
Ahora, también  podemos preguntar, ¿Quién inventó la imprenta en Occidente?
 Pues bien, el inventor de la imprenta moderna o de los tipos móviles fue Johannes Gutenberg. Su creación tomo curso a mediados del siglo XV.
Aún cuando, podemos señalar, que  si bien los chinos ya habían creado el concepto esencial de la imprenta de tipos móviles, Gutenberg fue quien la perfeccionó y logró la producción industrial a gran escala de textos.
Gutenberg nació en Alemania, más específicamente, en la ciudad de Maguncia. Su primera profesión, fue la de joyero. Conocía la creación de moldes y la fundición de oro como de  la de la plata.

Aunque Lauren Coster, un holandés, años antes ya había realizado trabajos similares con tipos móviles de madera, este no tuvo resultados consistentes como para la impresión masiva.
 La creación de la primera imprenta opero  los años 1436 y 1450.
 Su creación consistía en moldes de fundición para letras metálicos, con los cuales aplicaba la tinta. Las letras resultantes eran ordenadas en un molde conocido como galera de composición para luego imprimir sobre papel el resultado final.
 Esta técnica, conocida como tipografía, le daba consistencia y calidad a la impresión final. Con esta técnica, Gutenberg logra imprimir su obra maestra, la “Biblia de Gutenberg” (impresa en 1455).
Laurens Coster, un holandés, ya había realizado trabajos similares años antes utilizando tipos móviles de madera, pero sus resultados no fueron consistentes como para la impresión masiva; por este motivo se le atribuye a Gutenberg la invención.
Es así, como se considera a Gutenberg, como quien inventó la imprenta moderna. Pero más que un invento, su creación, es la fusión de diversos inventos ya anteriormente creados. E ahí, la genialidad de este orfebre alemán, el haber amalgamado diversas experiencias, con las cuales logró desarrollar una máquina, que lograba de manera simple, rápida y eficiente, imprimir textos. Es por ello, que se considera a Gutenberg, como el padre de los libros modernos.

La creación de Gutenberg, fue una catapulta revolucionaria, en el campo de la cultura, del arte y la política. Incluso logró afectar los cimientos de las religiones.
 Y es que la imprenta, traspasó el conocimiento, que en aquel entonces sólo lo poseían los ricos, aristócratas y religiosos, a las personas más modestas. Con este invento, el conocimiento se hizo universal. Al alcance de la mano, de todo aquel que se quisiera sumergir, en el extenso mar, que significa el educarse a través de los libros.