viernes, 18 de abril de 2014

Narración: Mí visita a Jerusalén: 3



Narración: Mí visita a Jerusalén: 3
Serie: Mis viajes hacia  atrás

Yo ya había estado antes en Egipto e impresionado por la hermosa arquitectura de Alejandría, Menfis, Tebas y Ramsés. Y al observar  esta  ciudad daba la impresión como si fuera una ciudad inconclusa debido a lo extenso de las obras  de construcción inacabables.  Yo estaba frente la gran urbe que estaba creando Herodes el Grande en su apasionado y obsesivo afán por el urbanismo y las grandes construcciones. Por lo menos desde el año 20 ó 19 a. C. es  cuando comienza a construirse el templo,  y probablemente ya varios años antes, el rey había planificado una nueva y grandiosa Jerusalén, disponiendo al efecto de abundantes recursos materiales y de personal técnico especializado para llevar a cabo la gran empresa.
En aquel tiempo Galilea era un pequeño reino vasallo de Roma, que estaba gobernado por uno de los hijos de Herodes el Grande, llamado Antipas. Era una región relativamente próspera, pero sometida a enormes presiones desde el punto de vista económico y social.
Jesús era judío, y como tal tenía una especial relación con Jerusalén, la ciudad santa, donde se encontraba el Templo al que los judíos acudían en peregrinación para dar culto a Dios. Jerusalén es también muy importante en la vida de Jesús, porque fue allí donde murió.

Me interesaba conocer cómo eran las cosas entonces, porque de otra manera estaría proyectando continuamente  mi forma de ver la vida sobre aquel  extraordinario judío que vivió hace dos mil años en una región muy distante y en una cultura  muy diferente a la mía.
Cuando Herodes el Grande accedió al trono, Jerusalén tenía ya un buen sistema de defensas, que había sido bien reconstruido por los reyes asmoneos, principalmente por Juan Hircano, hacía algo menos de cien años. El Monte del Templo y el Ofel con su prolongación hacia el sur tenían ya su vieja muralla que les rodeaba por todos lados. La vaguada del  Tyropéon y la Ciudad Alta que en un tiempo lejano formaron parte de la urbe habían sido recuperadas y unidas  con una nueva y magnífica muralla. A Herodes sólo le faltaba por resolver el problema de defender la zona norte, por donde se había extendido ya un nuevo barrió, llamado Mishneh, así como embellecer y rematar el resto de los muros. Es cierto que Herodes el Grande murió el sin haber concluido todo su plan, y  se apreciaba al entrar a la ciudad  que por ejemplo, las obras del templo aun  todavía noestaban bastante avanzadas.
 Entramos a la ciudad en las dos carretas  y todos estábamos contentos y entusiasmados de ver la cantidad de gente que transitaba por sus calles debido a la gran peregrinación que tenía lugar para celebrar la pascua en esta importante ciudad. Adiv comento que era muy posible que la población de la ciudad  en ese momento fuera algo  de 90 mil personas. Yo le dije que así me parecía dado el gran tumulto en sus calles, con gente que iba y venía, los gritos de los vendedores, los animales de carga llenos de mercancías, los fariseos  que estaban por todas partes haciendo las veces de policías  religiosos, las fondas estaban llenas, los aposentos para los animales estaban igual de  llenos .En el camino por la búsqueda de hospedaje para todos nosotros, vimos el recinto amurallado de la ciudad. José y María tenían familiares y amigos en esta ciudad, por lo que en esta ocasión nos alojaríamos nosotros en la casa de Elizabeth, y Adiv y los suyos en las casas de sus familiares. Ambas casas no estaban muy distantes  una de la otra por lo que siempre estaríamos juntos para acudir a las actividades de la fiesta pascual.
Me llamo la atención  que había una toalla colgada  en el portal de algunas  casas, y María me dijo que era signo que todavía tenían  lugar para alojar a algunos peregrinos.
 Estaba muy contento de poder estar con el joven Jesús así como su primo Juan (el futuro Juan el bautista). No podía contener la emoción de tener a estos dos jóvenes delante de mí y me puse a cantar el salmo 23, José paro la carreta que guiaba y me dijo-, ¿sabes lo que cantas? Si le respondí, porque Jahue es también mi Dios y leo siempre los salmos de David. -¿y también hablas arameo? –cada día que te conozco más  me sorprendes mas Hadid,  Yo guarde silencio.

Como yo era un apasionado viajero deseoso de conocer culturas y pueblos diferentes, tomaba notas en griego de todo lo que veía. Comprobé lo que Flavio Josefo decía acerca de Jerusalén, que con el nombre de Muro I designa el antiguo recinto, mientras que a la nueva muralla herodiana del norte  es la llamada  Muro II. Esta parte de la Puerta llamada Gennath del Muro I, cerca del Palacio de Herodes, y desde aquí se dirige  hacia la Torre Antonia en el ángulo noroeste del templo. Aunque el historiador no lo dice de forma expresa, yo vi  que esta muralla no seguía una línea recta, sino que hacía un recorrido envolvente para de esta manera poder abarcar todo el barrio nuevo, y esta muralla llegaba por el norte hasta la Puerta de Damasco, y  aunque ya abundaban las casas en algunas zonas extramuros de la Muralla II. El recorrido total del recinto urbano en su parte externa era de unos 5 Km., lo que supone un área de extensión de la ciudad de aproximadamente unas 100 has.
En otro momento conversaba con Adiv Adiv me conto  que La Pascua era otra de las fiestas que implicaba una peregrinación a Jerusalén.  Sus fundamentos bíblicos los encontramos en textos de Exodos  y Levíticos   La preparación  previa a la peregrinación a Jerusalén comienza  seis semanas antes de la pascua cuando en cada plaza de pueblo de la tierra de Israel los líderes recolectan el impuesto (de medio shekel) para luego enviarlo a Jerusalén. Este dinero ayuda a costear los gastos de los sacrificios comunes durante el año venidero.
Adiv continuó-Te distes cuenta  que en esta peregrinación las personas se  han cuidado de no caer en ninguna impureza durante el camino. Así, por ejemplo, los cementerios que se encuentran  en la ruta están  bien marcados para evitar contaminar a los viajeros. Al mismo tiempo, se trata de mantener en orden los lugares que posibilitaban los baños rituales y las comodidades básicas de los peregrinos. Cada año esta peregrinación está más ordenada de acuerdo a mi experiencia de venir todos los años. Nos despedimos porque ya debíamos ir cada quien a nuestros aposentos Nosotros nos dirigimos a la casa de Elizabeth, ya Jesús estaba allá y nos esperaba en la puerta junto a su primo Juan. Después de cenar y antes de irnos a dormir aproveche un momento para hablar con estos dos primos (tremendos personajes históricos); yo me esforzaba por comportarme de manera natural, y los escuchaba cómo hablaban estos adolescentes. Antes de despedirnos, le comente lo que me había dicho Avid, acerca de los peregrinos de tratar de evitar toda contaminación, antes de la pascua. Ambos se miraron, y Juan dijo- ¡Adiv- hay  muchas cosas que tienen que cambiar! Nos fuimos a dormir, y yo en mi cama meditaba así: Y pensar que ellos creen que yo no entiendo a que se referían. Dormí feliz como un bebe.
Amanecimos el día que empezaba festividad del Pésaj , nombre  con el que se conoce a la Pascua judía que se origina en la historia contada en la Torá y para conmemorar su liberación del dominio egipcio (aproximadamente en 1250 a. C. )Nos preparamos para iniciar el primer día de los siete días de festividades .Esta es mi descripción de lo que observe:
Ya en casa y la tarde del día anterior a la Pascua preparaban y comían pan  conocido como chametz. A la mañana siguiente la mirada de los peregrinos se dirigían a lo alto del templo donde un sacerdote tomaba un pan sacrificado (habían dos en la bandeja) como signo indicativo de la prohibición de comer más chametz. Cuando tomaba el segundo, era el signo que había que quemar o desmenuzar el chametz restante para tirarlo a las fuentes o dejar que el viento se lo lleve. Entonces era el tiempo para las mujeres de preparar y cocer el pan sin levadura en los utensilios purificados que habían adquirido, la mayoría, en Modiin un pueblo cercano). Al mismo tiempo se comenzaba a preparar el fuego en el horno donde se prepararía el cordero pascual.  Entonces los hombres se dirigían al templo con el cordero para el sacrificio. La multitud era muy grande, lo que obligaba a hacer largas filas para acceder al santo lugar. Los sacerdotes y levitas en gran cantidad saludaban, cantaban, y tocaban trompetas de plata, dando la bienvenida a los peregrinos. Ya próximos a una de las puertas, los peregrinos se descalzaban y entraban en el atrio del templo para comenzar a rodearlo en dirección este mirando al norte. Una vez rodeado accedían al sorreg(lugar de sacrificio) a través de una pequeña cerca por la que podían entrar sólo los judíos que habían sido purificados con las cenizas de los novillos, y no sin antes postrarse para agradecer a Dios.  Ya en el sorreg accedían por unas puertas al patio donde se sacrificaban los corderos. Debido a la multitud, muchas veces se tenía que esperar el turno. Dentro los levitas se encontraban en una tarima cantando y tocando sus trompetas. Junto a ellos otros músicos cantaban y tocaban címbalos, liras, y arpas.  El ambiente era alegre y festivo. El lugar donde se sacrificaban los corderos consistían en una fila de medios arcos sostenidos en el suelo donde se ponía la cabeza del animal para el degüello.  Todo se hacía coordinadamente para que los sacerdotes pudiesen pasar al lado de los animales y recoger la sangre derramada y hacerla pasar de un jarro a otro hasta el último sacerdote que la llevaba y esparcía en la base del altar.
Al mismo tiempo, otros sacerdotes llevaban partes del cuerpo del animal que no se podían comer al altar de fuego para el sacrificio. Entonces otros sacerdotes cogían el cuerpo del cordero y lo colgaban de unos pilares de mármol para despellejarlo.  Al final el peregrino podía retirarse con el cabrito ya listo para ser preparado para la cena pascual. Esto se hacía de inmediato al regreso de los hombres al horno familiar ya preparado para la ocasión. El cordero no se podía cocinar ni condimentar de ningún modo. Sólo estaba permitido el asarlo a las brasas.
Ya preparado se dejaba listo para la cena, con mucho cuidado de no quebrar ninguno de sus huesos. Todos los miembros de la familia y amigo se recostaban en cojines e iban cogiendo del cordero asado, matzot, hierbas amargas, charoset y vino. El más joven se levantaba en un momento para  hacer preguntas  todas las noches, en esta sólo se comía el cordero asado. ¿Qué hacía de esta noche una noche especial?
Que los ancianos recordaban la noche cuando el Dios de Israel les liberó de la esclavitud de Egipto. También se esmeraban en hacer cumplir la tradición pero como una obediencia a al Dios que los libero de la esclavitud, y que prácticamente los convirtió en una nación judía.
  Luego de terminar la cena, todos subían a los tejados y dando la cara al templo agradecían a Dios al unísono. El espectáculo en Jerusalén se veía era  grandioso.

Pero con esto no ha terminado la fiesta.  Después se solía descansar durante el día, pero en el atardecer las familias salían de Jerusalén hacia los campos para recoger con una hoz especial la primera cosecha de cebada. Al día siguiente se les ofrecía a los sacerdotes en el templo quienes la pasaban por el tamiz, la sacudían, y la tostaban en el mismo lugar donde dos días antes los corderos habían sido sacrificados. Entonces un sacerdote tomaba la cebada en una fuente y, frente al altar, se juntaba con otros dos sacerdotes, uno vertía  aceite de oliva en ella, mientras que el otro incienso (de acuerdo Levítico 2,15).
 Una vez preparado el sacrificio, el sacerdote lo llevaba se acercaba al fuego y lo ofrecía guardando un poco para el alimento personal y de otros sacerdotes.”
No niego que las festividades me resultaron sobre manera interesantes, sin embargo para mí lo que más me  importaba era poder acompañar al joven Jesús al templo, en lo que la escritura relata como él se sentó en  medio de los doctores de la ley oyéndoles y preguntándoles.
También estaba intrigado por ver lo que Lucas relata  como un extraño episodio que le sucedió a Jesús cuando apenas tenía 12 años. Dice así: “Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús cumplió los 12 años subieron ellos a la fiesta, como era costumbre. Al terminar los días de la fiesta ellos regresaron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran. Pensando que iba en la caravana, caminaron todo un día. Pero al buscarlo entre los parientes y conocidos, no lo encontraron. Entonces se volvieron a Jerusalén para buscarlo. Después de tres días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando sus padres lo vieron, se sorprendieron. Y su madre le dijo: ‘Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo, angustiados, te hemos estado buscando’. Él les contestó: ‘¿Y por qué me buscaban? ¿No sabían que es necesario que yo esté en la Casa de mi Padre?’ Pero ellos no comprendieron estas palabras. Entonces regresó con ellos a Nazaret, y allí vivió obedeciéndoles en todo. Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Mientras tanto, Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia, ante Dios y ante los hombres” (Lucas 2:41-52).
Yo se  que los evangelios relatan el nacimiento de Jesús, y el subsiguiente viaje a Egipto para librarse de la furia de Herodes (Mateo 2:13-23). Hay una referencia general a que María y el joven Jesús vivieron en Nazaret (2:23 Mateo; Lucas. 2:39-40). También hay un relato aislado de la visita de José, María, y Jesús a la ciudad de Jerusalén para celebrar la Pascua, cuándo Jesús tenía doce años de edad (Lucas 2:41-50). Después de ese episodio, hay una laguna en la historia que cubre dieciocho años en la vida de Cristo (desde los 12 a los 30 años).
En el siguiente escrito estoy en condiciones de narrar mis  experiencias  con Jesús en el templo, en las sinagogas, en la propia ciudad de Jerusalén a luz del relato evangélico de Lucas.
Ese relato, que es el único recuerdo que se ha conservado de la adolescencia de Jesús, tiene una gran importancia en el evangelio de Lucas, por dos razones. Primero, porque contiene las primeras palabras pronunciadas por Jesús. Y segundo, porque esas palabras de Jesús no son sobre ningún tema, sino que se refieren a su propia persona; y afirman que él es el Hijo de Dios, obediente a la voluntad de su Padre que está en el cielo.
Antes del regreso a Nazaret se me presento una situación incómoda de   poder explicar ahora.
Con afecto
       Rubén

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