domingo, 19 de febrero de 2017

31 Grandes Frases de Charles Spurgeon



31 Grandes   Frases  de Charles Spurgeon
El príncipe de los predicadores

Charles Spurgeon, también conocido como el príncipe de los predicadores, es uno de los
predicadores que más han influenciado mi fe. De hecho, el primer devocional que leí fue escrito por él.
Siempre que leo una frase que me gusta mucho, la anoto en uno de mis cuadernos. A lo largo del tiempo, he recopilado muchas frases de Charles Spurgeon y hoy quiero compartir 30 de esas frases contigo. Son frases que me han servido y enseñado muchísimo.
Espero que estas frases te animen a leer sus sermones (puedes conseguir muchos de ellos en Internet), y sobre todo, te animen a ver la grandeza que hay en Cristo.
  • Nunca, nunca estamos en peligro de ser tan orgulloso como cuando creemos que somos humildes.
  • Si un hombre es capaz de predicar sermones sin Cristo, no te hagas daño a ti mismo escuchándolo.
  • Nadie puede hacer tanto daño a la iglesia de Dios como el hombre que está dentro de sus paredes, pero no dentro de su vida.
  • La moralidad puede mantenerte fuera de la cárcel pero solo la sangre de Jesús puede mantenerte fuera del infierno.
  • Antes de que se ponga el sol, piensa en algún acto que lleve a la conversión de alguna persona y ejecútalo con todas tus fuerzas.
  • Discernimiento no es saber la diferencia entre lo bueno y lo malo. Es saber la diferencia entre lo bueno y lo casi bueno.
  • No fuiste salvo que vayas al cielo solo. Fuiste salvado para que lleves a otras personas allí contigo.
  • No existe un pecado que el cristiano no pueda vencer si descansa en Dios para hacerlo.
  • Cada vez que escuche a un hombre que se alabe diciendo que es santo, recuerde que un buen perfume no necesita anunciarse.
  • Donde la Biblia hace silencio, tú también has silencio.
  • Las ovejas pueden caer en el lodo; pero sólo los cerdos se revuelcan en él.
  • El cristiano es el hombre más contento en el mundo, pero es el menos contento con el mundo.
  • Creer en la idea de un Dios es una cosa, pero creerle a Dios es otra muy diferente.
  • Mientras más conozcas a Cristo, menos estarás satisfecho con vistas superficiales de Él.
  • Yo peco como un hombre pero Él perdona como un Dios.
  • Una vida sin oración es una vida sin Cristo.
  • Nadie está tan seguro como aquel quien Dios guarda; nadie está en tal peligro como aquel que se guarda a sí mismo.
  • La sinceridad hace a la menor de las personas más valiosa que el hipócrita más talentoso.
  • Cuando yo deje de predicar la salvación por fe en Jesús, pónganme en un manicomio, porque pueden estar seguros que mi mente se ha ido.
  • El orgullo es la red del diablo con la que él atrapa más peces que con ninguna otra, exceptuando la procrastinación.
  • Tú puedes ser omnipotente si sabes cómo orar, omnipotente en todas las cosas que glorifican a Dios.
  • ¿No hay Cristo en tu sermón, caballero? Entonces vete a casa y nunca prediques de nuevo hasta que tengas algo que valga la pena oír.
  • Si no tienes la intención de servir a Cristo, por lo menos salte del camino y deja que los demás le sirvan.
  • No es su permanencia en Cristo lo que lo salva, sino la permanencia de Él en usted.
  • Llegará un día en que en lugar de pastores alimentando a las ovejas habrá payasos entreteniendo a las cabras.
  • Si un hombre piensa mal de ti, no te enojes con él porque tú eres peor de lo que él piensa.
  • El que no sirve a Dios en donde se encuentra, no servirá a Dios en ninguna otra parte.
  • Una Biblia que se cae en pedazos usualmente pertenece a una persona que no lo está.
  • Quien le sirve a Dios por dinero, es capaz de servirle al diablo por un mejor salario.
  • Los sermones deberían estar llenos de la Biblia. Nuestras propias palabras son meras bolitas de papel comparadas con el disparo de rifle de la Palabra.
Con afecto,
Rubén

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