domingo, 4 de diciembre de 2011

Actitud: La viejita malhumorada



¿Qué ven hermanas?  ¿Qué piensan cuando miran?
Una viejita malhumorada, no demasiado inteligente, de costumbres inciertas, con ojos soñadores fijos en la lejanía.
La vieja que escupe la comida y no contesta cuando tratan de convencerla: Dele haga un pequeño esfuerzo.
 La viejita,  quien ustedes creen que no se da cuenta de las cosas que ustedes hacen, y que continuamente pierde el guante o el zapato.
La viejita que en contra de su voluntad, pero mansamente les permite que hagan lo que quieran, que la bañen y alimenten, solo para que así pase el largo día.
¿Es esto lo que piensan? ¿Es esto lo que ven?

Si es así, abran sus ojos, porque esto que ustedes ven no soy yo.

Les voy a contar quien soy, cuando aquí estoy sentada y tan  tranquila, tal como ustedes  me ordenan.

Soy una niñita de diez años que tiene padre y madre, hermanos y hermanas que se aman.
Soy una jovencita de dieciséis años con alas en los pies, que sueña que pronto encontrara su amado.
Soy una novia a los veinte, mi corazón da brincos, cuando hago la promesa que me ata hasta el fin de mi vida.
Ahora tengo veinticinco, tengo mis hijos, quienes necesitan que los guie, tengo un hogar seguro y feliz.
Soy mujer a los treinta, los hijos crecen rápido, estamos unidos con lazos que deberían durar para siempre.

Cuando cumplo cuarenta, mis hijos crecieron y no están en casa, pero a mi lado esta mi esposo que se ocupa que yo no este triste.

A los cincuenta, otra vez sobre mis rodillas juegan los bebes, de nuevo conozco a los niños a los seres amados y a mi

Sobre mi se ciernen nubes oscuras, mi esposo ha muerto, cuando veo el futuro me erizo de temor.

Mis hijos se alejan, tienen sus propios hijos, pienso en todos los años que pasaron y el amor que conocí.

Ahora soy una vieja, ¡ Que cruel es la naturaleza ¡
La vejez es una burla que convierte al ser humano en un alienado.

El cuerpo se marchita, el atractivo y la fuerza desaparecen, donde una vez tuve el corazón ahora hay una piedra.
Sin embargo, dentro de estas viejas ruinas, todavía vive una jovencita.
Mi fatigado corazón de vez en cuando todavía sabe rebozar de sentimientos.
Recuerdo los días felices y los tristes.
En mi pensamiento vuelvo a amar y vuelvo a vivir el pasado. Pienso en todos los años que fueron demasiado pocos y pasaron demasiado rápido, y acepto el hecho inevitable que nada puede durar para siempre.

Por eso gente abran los ojos y vean.
Ante ustedes no está una vieja malhumorada, ante ustedes: YO SOY.