lunes, 5 de diciembre de 2011

Reflexion: La leccion de la mariposa


Un día por una pequeña abertura apareció una oruga; y un hombre se sentó a observar a la mariposa durante varias horas, viendo como se esforzaba  para hacer que su cuerpo pudiera salir a través del pequeño agujero.
Llego un momento en que pareció que la oruga a pesar  de su esfuerzo, no avanzaba nada. Parecía que había llegado a un punto en la que no podía avanzar más.
Entonces el hombre decidió ayudar a la oruga y agrando el agujero.
La mariposa salió sin dificultad. Pero su cuerpo estaba débil, las alas no estaban desarrolladas, y las patitas no las sostenían.
El hombre continúo observándola esperando que en cualquier momento se lanzara a caminar y luego emprender el vuelo a través de las flores. Pero nada sucedió.
La verdad es que la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose por el suelo. Fue incapaz de levantar el vuelo. Lo que el hombre con toda su buena voluntad, quiso ayudar a la mariposa, no entendía que al ella hacer un gran esfuerzo para atravesar  el pequeño a agujero, los jugos vitales se iban distribuyendo y extendiéndose por las partes del cuerpo que requerían fortaleza para volar.
Al pasar el agujero sin esfuerzo, las alas no recibieron la sustancia necesaria.
Algunas veces, necesitamos el esfuerzo y la dificultad en nuestra vida.
Si Dios nos permitiera pasar nuestra vida sin obstáculos, quedaríamos débiles y no llegaríamos a ser tan fuertes como deberíamos, para “emprender el vuelo”.
Yo pedí  fuerza a Dios y me dio dificultades para hacerme fuerte.
Yo pedí sabiduría, y Dios me dio problemas por resolver.
Yo pedí prosperidad, y Dios me dio inteligencia y músculos para trabajar.
Yo pedí coraje y Dios me dio obstáculos para superar.
Yo pedí amor y Dios me dio a las personas con problemas a quienes ayudar.
Yo pedí favores y Dios me dio las oportunidades.
Yo no recibí nada de lo que pedí, pero he recibido lo que necesitaba.