lunes, 5 de diciembre de 2011

Leccion espiritual: La parábola del lápiz

La parabola del lapiz


 

 


En el principio, el Fabricante de lápices le hablo al lápiz diciendo que hay cinco cosas que tú necesitas conocer, antes que te envié  al mundo, por lo tanto recuérdalas siempre y llegaras a ser el mejor lápiz que puedas.
1.       Tu serás capaz de de hacer muchas grandes cosas, pero solo si permites que alguien te sostenga  de la mano.
2.      De vez en cuando experimentaras la experiencia dolorosa de que te saquen punta, pero esto se requiere si  vas es vas a ser mejor lápiz.
3.      Tú tienes la habilidad de corregir cualquier error que hayas cometido.
4.      La parte más importante de ti siempre ser adentro.
5.      No importa cuál sea la condición, tus debes de continuar escribiendo. Tu siempre dejaras una marca clara  y legible no importa cuán difícil sea la situación.
6.      El lápiz comprendió, prometiendo recordar y entro en la caja, comprendiendo totalmente el propósito del Fabricante.
7.      Ahora bien, empieza a remplazar el lugar del lápiz con tu persona.
8.     Recuérdalo siempre y nunca lo olvides y llegaras a ser la mejor persona que puedas.
1.       Tú serás capaz de hacer muchas grandes cosas, pero solo si permites  que la mano de Dios te sostenga y dirija y permite que otros seres humanos tengan acceso a ti por los muchos dones que poses
2.      De vez en cuando tú experimentaras un doloroso pulido, al atravesar diversos problemas, pero llegaras a ser una persona más fuerte y completa.
3.      Serás capaz de corregir los errores que hayas hecho  y crecer por intermedio de ellos.
4.      La parte más importante de ti será lo que está en tu interior.
5.      En cada superficie que camines dejaras tu huella, no importa cuál sea  la situación, deberás de continuar sirviendo a Dios en todo.

Cada uno es como un lápiz, creado por el Hacedor para un propósito único y especial
Al entenderlo, podemos con nuestra vida en esta tierra, darle la honra que se merece accediendo a obedecerlo, teniendo una estrecha relación con Dios en nuestro corazón.